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Cuba: el proceso de restauración capitalista desde la “tarea de ordenamiento” hasta nuestros días

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29/9/2026

Cuba: el proceso de restauración capitalista desde la “tarea de ordenamiento” hasta nuestros días

La “Tarea de Ordenamiento” de 2021 y su impacto económico y social.


El 10 de abril de 2019 fue promulgada en Cuba una nueva Constitución. Aprobada en referéndum el 24 de febrero, reemplazó a la constitución de 1976, que a su vez había sucedido a la “Ley Fundamental” de 1959, sobre la que se apoyaron jurídicamente todas las transformaciones revolucionarias. La reforma constitucional estableció las condiciones jurídicas que consagrarían legalmente el curso restauracionista ya en desarrollo.

La constitución del ’76 había sido la consumación legal del viraje prosoviético que Fidel y la burocracia del Partido Comunista Cubano (PCC) ejecutaron a partir de 19681, y que condujo al abandono de la política de expansión internacional de la revolución que tuvo al Che Guevara como principal promotor y que, como resultado de las limitaciones de la estrategia foquista, terminó con la derrota de la campaña boliviana y su ejecución el 9 de octubre del ’67. Aquella Constitución de corte estalinista sembró, con la legalización definitiva del régimen de partido único, las semillas del proceso restaurador al consagrar el carácter burocrático del régimen y legitimar la carencia de instituciones de democracia y control político de la clase obrera que la revolución arrastraba desde sus orígenes.

Pero, a la vez, estableció un régimen económico y social basado en el “cálculo económico”, que regía en la URSS (contra el cual el Che había promovido el llamado “sistema presupuestario”), pero que reconocía como formas exclusivas de propiedad a la propiedad estatal y la propiedad cooperativa. La reforma de 2019 no vino, sin embargo, a reparar los defectos estalinistas de la del ’76 sino que, como dijera Engels respecto a la reforma del Programa de Gotha por el Congreso de la socialdemocracia alemana en Erfurt, reemplazó los viejos “errores” por otros nuevos e, incluso, peores. La reforma de 2019 mantuvo el sistema de partido único, pero reintrodujo formalmente la propiedad privada para los cubanos y estableció garantías a la inversión capitalista extranjera. A la manera china, la burocracia del PCC se reservaba el control del proceso de restauración2.

Con este nuevo andamiaje legal es que entonces, a fines de 2020, con pleno respaldo del todavía primer secretario del PCC, Raúl Castro, y del ideólogo reformista y primer ministro, Manuel Marrero, el ya presidente, Miguel Díaz-Canel, y el entonces ministro de Economía, Alejandro Gil, lanzaron la llamada “Tarea de Ordenamiento”, un programa integral de reformas capitalistas cuyo centro fue la legalización definitiva, apoyada en el nuevo texto constitucional, de la propiedad privada de las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes), verdaderas incubadoras de una nueva burguesía nativa. Hasta entonces solo se aceptaba la inversión privada extranjera en asociación minoritaria con el Estado, y el cuentapropismo que crecientemente disimulaba la explotación de trabajo asalariado en empresas informales cada vez más grandes. Ya para fines de 2019, existían individuos propietarios incluso de más de una empresa, muchos de ellos miembros de la burocracia del partido que encubría sus propiedades mediante testaferros inscriptos como cuentapropistas.

La unificación cambiaria, con la eliminación del CUC, el peso convertible al dólar, fue la otra medida principal. Su consecuencia fue una devaluación gigantesca. El tipo de cambio fue fijado en 24 pesos cubanos (CUP) el primero de enero de 2021, precio que aún mantiene en el mercado legal, pero en el mercado negro había llegado a los 40 CUP a fines de enero de ese año, y había terminado el 2021 en 72 CUP: una devaluación del 300% solamente en ese primer año. En junio de este año llegó a los 700 CUP.

El gobierno previó el impacto inflacionario otorgando un aumento salarial. Pero la inflación no podía más que desmadrarse: de un 4,2% en 2020, el índice oficial medido por la ONEI saltó al 77,3% en 2021, 40% en 2022, para ir descendiendo hasta el 14% en 2024 y rebotar al 21% interanual para julio de 2026. Además, el Estado cubano comenzó a recortar progresivamente todo el conjunto de conquistas revolucionarias que complementaban los salarios paupérrimos, constituyendo un “salario diferido”: energía, vivienda y transporte barato; alimentos subsidiados mediante la tarjeta de racionamiento, salud y educación gratuitos y de calidad. De cualquier modo, numerosos observadores económicos señalan que el impacto inflacionario habría sido mucho mayor e, incluso, algunos investigadores señalan que se produjo una evolución directamente hiperinflacionaria de los precios, sobre todo teniendo en cuenta la evolución del tipo de cambio3.

Por último, la unificación cambiaria impactó en el funcionamiento del sistema de las llamadas tiendas MLC, produciendo un salto en el proceso de diferenciación social que es una de las consecuencias y de los objetivos de la política restauracionista. Estas tiendas se habilitaron en julio del 2020 y venden al público mediante tarjetas de crédito respaldadas por cuentas en divisas. De este modo se incrementó la disparidad en el acceso a los bienes entre quienes cuentan con ingresos en dólares o euros y pueden acceder a comprar en ellas. Mientras se vaciaban los almacenes y mercados de acceso público, las tiendas MLC aparecían provistas incluso de bienes durables a los que hasta entonces no se tenía acceso en Cuba. Además, el tipo de cambio MLC es notoriamente inferior al del mercado negro, actualmente de unos 440 CUP4.

En suma, la devaluación y el salto inflacionario provocados por la Tarea de Ordenamiento generaron un descontento gigantesco que tendría consecuencias políticas inesperadas para la burocracia en el corto plazo.

El 11 de julio

Aunque no fue capaz de medir en toda su amplitud la dimensión del descontento que se incubaba, la burocracia no podía, sin embargo, dejar de registrarlo. En abril del 2021, en el VIII Congreso del PCC, Raúl dio su último Informe como primer secretario del PCC y se completó el traspaso del poder a Miguel Díaz-Canel, presidente de Cuba desde 2019, quien asumió ese cargo. En el informe señaló que en la aplicación de la Tarea de Ordenamiento hubo “deficiencias ocasionadas por una débil preparación y capacitación, negligencias, falta de exigencia, control, sensibilidad política e insuficiente comunicación institucional, insuficiente comunicación institucional por parte de los cuadros y funcionarios encargados de su ejecución práctica, lo que conllevó al establecimiento de precios excesivos e inconformidad con las tarifas de servicios públicos, o sea, electricidad, agua, gas, comedores obreros”. Pero, a la vez, reafirmó con firmeza el rumbo restaurador: “Hay que borrar la manida ilusión, surgida al amparo del paternalismo e igualitarismo, de que Cuba es el único país donde se puede vivir sin trabajar”, sostuvo, en una expresión que implicaba un ataque directo a las conquistas sociales de la revolución cubana que la Tarea de Ordenamiento venía justamente a liquidar paulatinamente.

El Congreso se celebró poco más de un año después del inicio de la pandemia del Covid-19, que tuvo un impacto brutal sobre la economía cubana: el PIB cayó un 11%, el peor registro desde 1993. El sector turístico venía de sufrir un golpe demoledor: si en 2019 habían entrado 4,3 millones de turistas, en 2020 lo hicieron apenas 1,1 millones. Ya en 2019, como consecuencia especialmente de las sanciones del gobierno de Trump, que interrumpieron el proceso de normalización de las relaciones con Estados Unidos abierto por Obama en 2016, el ingreso de turistas había descendido casi un 10% respecto a 20185. La caída del ingreso turístico significó un golpe al ingreso en divisas mientras a la vez se venía reduciendo desde los “Lineamientos…” de 2011 la inversión productiva en agricultura, pesca y producción de alimentos en general. La apuesta de la burocracia ha sido la de conseguir por la vía del turismo las divisas con las que adquirir alimentos y bienes de consumo en el mercado mundial, pero este mecanismo quedó herido de muerte por las sanciones de Trump y luego por la pandemia6.

En esas condiciones empeoraron de modo drástico las ya difíciles condiciones de vida de la población trabajadora cubana. Durante 2021, comenzaron a escasear medicamentos y se incrementó la acostumbrada escasez de alimentos, con las consecuentemente colas interminables en condiciones en que debía primar el aislamiento.

En contraste con el 2020, el sistema de salud comenzó a enviar a sus casas a los pacientes de Covid-19 que el año anterior permanecían internados hasta ser dados de alta. La indignación creció. Esas fueron las condiciones en que se produjo la movilización popular del 11 de julio. En La Habana y en numerosas ciudades del país, miles de cubanos salieron a las calles en lo que se constituyó en la protesta de masas más importante desde el “maleconazo” de 19947. Se calcula que solo en La Habana marcharon entre tres mil y cinco mil manifestantes. En un país con 11 millones de habitantes en 20218 y donde la protesta popular se encuentra prohibida, la cantidad de manifestantes y la extensión nacional de las movilizaciones no podían más que marcar “un antes y un después” en la situación política y en el proceso histórico de la revolución cubana. Díaz-Canel, que concurrió a dialogar con los manifestantes, fue recibido en San Antonio de los Baños, localidad donde se iniciaron las protestas, de modo abiertamente hostil: le tiraron botellas de agua de plástico vacías. El recientemente fallecido comandante Ramiro Valdés, héroe de la revolución, corrió una suerte parecida en Palma Soriano, segunda ciudad de la provincia de Santiago de Cuba, donde fue duramente increpado y finalmente echado.

La respuesta del gobierno fue drásticamente represiva y políticamente provocadora. Díaz-Canel dio por televisión la “orden de combate”. Militantes del PCC armados con palos se lanzaron a la caza de la manifestación. Hubo miles de manifestantes detenidos y, en 2024, el entonces embajador de Cuba en Argentina, Pedro Prada, reconoció en una entrevista con una delegación del FIT-Unidad que reclamó por la libertad de los presos del 11 de julio, que había 564 procesados, de los cuales 297 estaban en prisión9. Por supuesto, el gobierno calumnió a los manifestantes acusándolos de contrarrevolucionarios y afirmando que detrás de las movilizaciones estaba la mano del imperialismo yanqui.

Las marchas del 11 de julio constituyeron una genuina y masiva jornada de protestas de las masas trabajadoras cubanas sobre las que se descargaban los efectos de las reformas capitalistas. La clase trabajadora debía realizar colas interminables para, muchas veces, ni siquiera conseguir alimentos y medicamentos, y veía desmoronarse ante sus ojos los sistemas de salud y educación que se contaban entre las principales conquistas de la revolución. Las jornadas del 11J configuraron también un parteaguas político al promover el salto, acompañando la movilización legítima de las masas trabajadoras, de una franja política ubicada hasta entonces a la izquierda del régimen pero dentro de él, hacia la oposición al gobierno de la burocracia del PCC. Desde entonces, la protesta popular, aunque carente de organización y de programa, se ha hecho habitual y natural en un país donde las principales reivindicaciones populares son tan elementales como “corriente y comida”, una de las consignas que se escucha habitualmente en las marchas.

“…la represión lanzada contra quienes fueron apresados el 11 de julio, sus consecuencias políticas y laborales -muchas de ellas y ellos despedidos, incluso sus familiares, convertidos políticamente en parias-, las desmedidas sentencias penales contra parte de los detenidos y un reforzado nuevo Código Penal, han servido como factor disuasorio. A esto se le debe agregar que existe una amplia despolitización y desmovilización entre la clase trabajadora cubana, un fenómeno político el cual, lastimosamente, crece con fuerza dentro de la juventud. Además, el gobierno cubano sabe que se ha librado de miles de potenciales manifestantes al ver cómo ha llegado a Estados Unidos, atravesando la frontera con México, más del 1% de la población cubana, en su mayoría jóvenes.”10 De esta manera describía un artículo aparecido en el blog de la izquierda crítica Comunistas de Cuba la situación cubana a un año de 2022.

Efectivamente, la respuesta represiva del Estado, que incluye condenas de hasta 30 años simplemente por haber participado de la manifestación, parecía haber conjurado lo que había parecido ser el punto de partida de un proceso de protestas. Cuba cumplió un año desde el 11 de julio sin que se produjeran nuevas manifestaciones.

Pero no pasaría un mes más sin que se produjeran nuevas movilizaciones. El 15 de julio en Los Palacios, provincia de Pinar del Río, se iniciaron protestas como consecuencia de los cortes de energía que ya comenzaban a volverse crónicos. El ciclo de protestas se prolongó hasta el 20 de agosto, extendiéndose además de Pinar del Río a ciudades y pueblos de las provincias de Matanzas, Santiago de Cuba y Camagüey. El 19 y 20 de agosto en Nuevitas, Camagüey, se produjo una feroz represión que pareció haber puesto fin al ciclo, pero a partir del 29 de septiembre las protestas se reanudaron: el paso del huracán Ian produjo el colapso del sistema energético. Esta vez las protestas se extendieron a La Habana, donde se produjeron incluso cortes de calles. En Batabanó, provincia de Mayabeque, Díaz-Canel fue nuevamente abucheado y echado por la población del lugar cuando intentaba infructuosamente intervenir para contener las protestas11.

Días antes del paso de Ian y del reinicio del ciclo de protestas, se había realizado el plebiscito por el que se reformó el Código de las Familias. Tal reforma formaba parte del inicial anteproyecto constitucional de 2019, del que fue excluida por presiones de las iglesias cubanas. En ese plebiscito se aprobaron cambios de mucha importancia como la posibilidad de “reconocer varios padres y madres más allá de progenitores biológicos (multiparentalidad), la ‘gestación solidaria’ (o subrogada) sin fines de lucro y el matrimonio entre personas del mismo género”12. Pero lo que importa destacar es el bajísimo nivel de participación en un país en donde la concurrencia a las urnas es controlada y la abstención castigada de diferentes modos: 2,2 millones de cubanos no fueron a votar y el nivel de abstención fue del 25%, cuando el piso de la participación histórica oscila alrededor del 90%.

Desde entonces la protesta popular, regida sobre todo por el ritmo de la catástrofe energética y del reclamo alrededor de ella, no ha cedido. Durante 2023 hay que destacar las protestas de mayo, que incluyeron la inédita huelga de los ferroviarios de la línea que une Artemisa con La Habana en reclamo de salarios adeudados13. En marzo del 2024, y en respuesta a la implementación en febrero del “paquetazo”, que incluía aumentos del precio de los combustibles y del transporte del 400%, se produjeron nuevamente protestas masivas que se iniciaron en Santiago de Cuba pero se extendieron por todo el país, incluida La Habana. El ministro de Economía Alejandro Gil, que durante el anuncio televisivo de las medidas había dicho que la canasta básica de alimentos de la libreta de racionamiento “es una distorsión que tenemos que corregir”, debió renunciar14. En octubre, la salida de servicio de la central termoeléctrica Antonio Guiteras, la más importante de Cuba, provocó el primer apagón total en la isla, y en respuesta, protestas en La Habana y las más importantes ciudades, Santiago de Cuba, Camagüey, Holguín, Guantánamo y Santa Clara15.

Esta dinámica de protestas se mantuvo durante 2025, que según coinciden la mayoría de los medios de prensa fue un año récord en cantidad de acciones, y lo que va de 2026. Se trata de protestas que no han podido ser canalizadas por el imperialismo pero tampoco por la incipiente y todavía muy débil izquierda crítica. Son protestas que expresan un hartazgo completo con las condiciones de vida colapsadas en que vive la clase trabajadora cubana. Sin embargo, post-11 de julio ha habido al menos tres casos de protestas que no encajan en tal dinámica.

La primera fue la protesta de los cineastas cubanos en respuesta a la suspensión por parte del ministro de Cultura, Alpidio Alonso Grau, del documental de Juan Pin Vilar, La Habana de Fito, agravada luego por su difusión sin permiso por la televisión en horario de madrugada, de modo de “desmentir” a los que clamaban contra la evidente censura. Los cineastas realizaron una asamblea en la que redactaron una declaración de protesta y reestructuraron su propia organización eligiendo libremente nuevos directivos. En un país donde las actividades culturales tienen un gran peso, el caso repercutió y la Asamblea de Cineastas se ha transformado en una organización independiente en la que la izquierda crítica ejerce cierta influencia.

La segunda fue el paro estudiantil de junio de 2025, contra la dolarización de las tarifas de internet de ETECSA, empresa de telecomunicaciones estatal cubana. A los estudiantes de la Universidad de La Habana se unieron los del Instituto Superior de Arte, los de la Universidad de Holguín y los de Ciencias Médicas de Matanzas, en un paro total que se extendió desde el 4 al 9 de junio, al que además se unieron muchísimos docentes de varias de estas facultades. La Federación Estudiantil Universitaria nacional rechazó el paro, pero las federaciones estudiantiles de las universidades La Habana, ISA, Holguín y algunas facultades de Matanzas, cuyos dirigentes son elegidos por el estudiantado en forma directa, se sumaron. La huelga finalizó cuando las asambleas de las facultades de La Habana levantaron la medida luego de la convocatoria a formar una comisión con el ministro de Educación Superior Walter Baluja16.

La tercera se produjo en marzo de este año, cuando en el marco de una manifestación en protesta por un nuevo ciclo de apagones que duró más de 10 días en toda Cuba, un grupo minoritario ingresó a la sede del PCC de Morón, en la provincia de Ciego de Ávila, y quemó mobiliario, cuadros y materiales políticos. Se trata del único caso de protesta manifiestamente violenta que se haya registrado, pero excepcionalmente se cantaron consignas anticomunistas como la tradicional “¡Patria y vida!”, y en cambio sí se escuchó el grito de “¡Libertad!”. La policía disparó contra los manifestantes y un joven resultó herido en el muslo17.

De modo que la protesta popular desde el 11 de julio ha persistido y persiste, aun con las limitaciones que señalamos: predomina la protesta reivindicativa ante la situación insoportable provocada por los cortes de energía y la escasez. Se trata de un estado de protesta frecuente y originalmente pacífica, que recurre a la movilización, al cacerolazo y al corte de calles como métodos de acción, pero que no ha generado aún un saldo organizativo ni mucho menos político que las eleve a una categoría superior. Ni la derecha gusana, que cuenta con ingentes recursos aportados por el imperialismo yanqui y europeo, ni la incipiente y todavía débil izquierda crítica, han logrado como ya señalamos capitalizarlas.

Sin embargo, la protesta de los cineastas y las protestas estudiantiles que detallamos, en las cuales ha habido influencia de sectores de la izquierda crítica, constituyen un germen organizativo que puede abrir paso a una elevación política de las condiciones de la protesta social. La violenta protesta de Morón, que expresa un tremendo grado de indignación popular, y a pesar de que el camino de las acciones caóticas puede ser caldo de cultivo para el imperialismo yanqui, no deja de llamar la atención en la medida en que no recurrió a las tradicionales consignas derechistas. Más que una acción anticomunista en sí misma, parece haber representado una explosión de odio hacia el régimen burocrático del PCC.

En cualquier caso, y en la medida en que la burocracia restauracionista no puede resolver uno solo de los tremendos problemas que aquejan al pueblo trabajador cubano, está claro que la protesta popular ha llegado para quedarse18.

2026: un año clave

Desde 1992, con la Ley Torricelli del gobierno de George Bush padre, el bloqueo yanqui, que hasta entonces estaba configurado por una maraña de medidas de carácter fundamentalmente administrativo, adquirió carácter de ley. La Ley Torricelli incluía sanciones para las empresas estadounidenses que mantuvieran tratos con Cuba a través de subsidiarias y prohibía que buques que recalaran en Cuba lo hicieran también en Estados Unidos. El imperialismo yanqui aprovechaba el fin de la URSS y de su asistencia a Cuba para ejercer mediante el bloqueo una presión económica. En 1996, en pleno Período Especial, y durante el gobierno demócrata de Bill Clinton, se sancionó la Ley Helms-Burton, una ley a la medida de los intereses del exilio gusano. Su Título III permite demandar a las empresas que usufructúen bienes confiscados por la revolución. La vigencia de ese título fue suspendida por el propio Clinton, especialmente por presiones de la Unión Europea, hasta que fue restituida por Donald Trump, cuyo primer gobierno abandonó el ciclo negociador que habían protagonizado Obama y Raúl. La vigencia del Título III fue suspendida brevemente en los últimos meses del gobierno de Joe Biden, para ser puesto nuevamente en vigor por Trump apenas asumido su segundo mandato. El nombramiento de Marco Rubio como secretario de Estado fue la primera señal de que la cuestión cubana estaría en el centro de la agenda de la política exterior de la ultraderecha imperialista gobernante19.

Durante el año que transcurre, y en el contexto de su escalada guerrerista general en Medio Oriente, el imperialismo yanqui ha redoblado la presión para recolonizar el país, mientras por el otro la burocracia pretende defender su control del proceso restauracionista. Luego del secuestro de Maduro en enero, Trump impuso al mundo el bloqueo petrolero total a Cuba, bloqueo que han cumplido a rajatabla incluso los gobiernos progresistas latinoamericanos como el Brasil de Lula (quinto productor mundial de petróleo) o el México de Sheinbaum (que en 2025 había desplazado a Venezuela como principal abastecedor de petróleo a Cuba). En febrero, Axios y el Miami Herald informaban que se hallaban en curso negociaciones entre Marco Rubio y “El Cangrejo”, el coronel de las FAR, Raúl Rodríguez Castro, nieto de Raúl, un personaje sin cargo alguno en el gobierno cubano pero representante del poder real de la familia.

El Herald ha reconstruido recientemente, en base a una fuente a la que pudo acceder, las características del acuerdo frustrado al que compara con el reciente acuerdo entre Estados Unidos y PDVSA para explotar el petróleo venezolano20. Según el diario, el acuerdo incluía la privatización de CUPET, la empresa energética estatal cubana, lo que además permitiría a las empresas yanquis controlar CIMEX, la propietaria de las estaciones de servicio cubanas y principal empresa del conglomerado controlado por Raúl y las FAR, GAESA. Se discutió incluso, según el Herald, la constitución de una empresa conjunta entre el gobierno cubano e inversionistas privados yanquis. En ese contexto debería por tanto interpretarse la autorización de fines de febrero del gobierno de Trump a empresas yanquis de vender petróleo y derivados a Cuba con destino a las Mipymes21.

Pero, además, Estados Unidos habría reclamado la salida del gobierno de Díaz-Canel22. Sin embargo, tanto el exilio gusano de Miami, el otro actor decisivo en este proceso, como del lado cubano los sectores de la propia burocracia del PCC, en la medida en que entendían que no se ofrecían suficientes garantías a los sectores ligados al propio Díaz-Canel, vetaron el acuerdo. Una vez que Axios y el Herald dieron a conocer que se estaban desarrollando las negociaciones, la burguesía contrarrevolucionaria exiliada que pretende recuperar las propiedades confiscadas por la revolución o ser indemnizada por ellas puso el grito en el cielo, y el acuerdo se frustró.

La frustración del acuerdo condujo a Trump, en otra secuencia de la política pendular hasta los extremos que caracteriza a su gobierno, a lanzar la amenaza de “tomar Cuba”23 y a la imposición de sanciones durísimas contra GAESA e, incluso, contra empresas con participación extranjera, además de nuevas amenazas de invasión y hasta la reapertura de causas judiciales prescriptas contra Raúl Castro. Sin embargo, la caída del acuerdo no significó la de las exportaciones yanquis a mipymes privadas, intermediadas por empresas estatales cubanas24. Efectivamente, y a pesar del bloqueo, hasta junio las importaciones cubanas desde Estados Unidos han alcanzado los USD 674 millones contra U$S 416 millones en igual período de 2025 (un salto de 40%) y un total de U$S 810 millones en todo el año pasado. A las tradicionales compras de pollo congelado, uno de los pocos artículos que históricamente habían quedado fuera del bloqueo, se suman ahora las de “artículos de socorro”25 y, por encima de todo, las de combustibles y derivados. Naftas, diésel y derivados, de los que Estados Unidos se ha constituido en proveedor exclusivo a partir del bloqueo impuesto por Trump, se han convertido en el principal artículo de importación con compras por U$S 257 millones en lo que va del año, seguidas por los artículos de socorro con U$S 126 millones, el pollo congelado con U$S 118 millones y vehículos por U$S 35 millones26.

De este modo se constituyó la dinámica de este 2026, en la que la voluntad tanto de Trump y Marco Rubio como de la burocracia cubana por llegar a un acuerdo se vieron condicionadas por la presión del exilio cubano y también de las franjas de la burocracia ligadas a Díaz-Canel, que hubieran sido el pato de la boda en un acuerdo. Rubio, que además se juega en la cuestión cubana sus chances de posible candidato republicano a la sucesión de Trump, está doblemente sometido por lo tanto a los posibles resultados de la cuestión cubana. Así se combinó la presión militar, que incluyó el despliegue del portaaviones Nimitz cerca de las costas cubanas, con el progreso de las medidas restauracionistas plagadas de concesiones al imperialismo yanqui. En una entrevista para Fox News, Trump había dicho en julio que algo “va a suceder en Cuba en los próximos meses”27. A fines de agosto, y en el contexto del conflicto con Irán y el distanciamiento con Europa, tales planes habrían sido abandonados, al menos provisoriamente28.

Pero el curso restauracionista no solo continuó sino que se profundizó. Las 176 medidas económicas anunciadas en junio por el ministro de Economía, Joaquín Alonso, terminaron de liquidar las últimas restricciones al proceso de reconstrucción de una burguesía nativa y suprimieron los límites todavía vigentes a la inversión capitalista extranjera. El primer ministro, Manuel Marrero, informó que en junio se habían aprobado 12.751 mipymes no estatales y que quedaban miles de solicitudes en distintas etapas del proceso. A fin de julio, Granma informaba que ya funcionaban más de 15.600 mipymes y que la cifra podía acercarse a 16.000 a fines de agosto. La habilitación del usufructo privado de la tierra, que las medidas de junio contemplan, constituye la reversión de la propia reforma agraria, la medida decisiva del proceso revolucionario que triunfó en el ’5929. Se trata por lo tanto de medidas que implican la consumación legal del proceso de restauración.

Nuevas medidas tomadas a principios de septiembre refuerzan los beneficios para el capital extranjero: se elimina la intermediación estatal en la contratación por empresas extranjeras de personal, se habilita el pago en moneda extranjera de los salarios y la participación empresarial de cubanos residentes en el exterior. Se eliminan los restos que aún quedaban del control estatal sobre el comercio exterior. Y se suprime, además, el límite máximo de 100 trabajadores para las empresas privadas en general, una medida que pone el broche legal al proceso restaurador y que beneficia directamente al capital extranjero por el volumen de capital que exigen inversiones de tal magnitud.

La pretensión yanqui de recolonizar Cuba y establecer un control imperialista sobre el proceso de restauración se encuentra condicionada, en lo inmediato, por el resultado de las elecciones de medio término en Estados Unidos. A medida que se acercan, crece el estímulo para la burocracia del PCC para reforzarse y procurar los medios para mantener el control en sus propias manos. En vísperas de la cumbre de los BRICS, en la que participa Cuba por primera vez como país socio, el viceministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Carlos Méndez, declaró que Cuba “no cambiará su sistema político para acabar con el bloqueo”30. Y antes de la adopción de las medidas económicas de principios de este mes, que como señalamos terminan de sellar el rumbo restauracionista, el mismo Méndez había declarado en una entrevista con USA Today que el diálogo con Estados Unidos está interrumpido, pero que el proceso de reformas capitalistas continuará: “esto va en serio, no es una maniobra. Estamos llevando adelante transformaciones que están cambiando de manera tan profunda la economía nacional que será muy difícil revertirlas”31.

A confesión de parte…

Solidaridad con el pueblo trabajador cubano

La agresión imperialista y el bloqueo sobre Cuba durante casi 7 décadas han sido un factor fundamental de la penuria de las masas y de estímulo al proceso de restauración capitalista en marcha. Por su parte, la burocracia restauracionista del PCC ha usado el bloqueo como pretexto para reforzar el carácter burocrático del Estado cubano, mantener el régimen de partido único e impedir el desarrollo de instituciones de democracia obrera que ejerzan el control y la dirección del país.

Ni el imperialismo yanqui ni la burocracia pueden sacar a Cuba de la encrucijada en que se encuentra: solo las masas trabajadoras cubanas, organizadas para conquistar el poder político, pueden resolver en su beneficio los problemas del país. La clase obrera cubana debe luchar por su derecho a organizar sindicatos y organizaciones políticas propias e independientes del Estado y el PCC. Por eso reclamamos la libertad de los presos políticos cubanos por luchar contra la burocracia y sus medidas represivas y restauracionistas.

Los trabajadores y estudiantes latinoamericanos debemos rodear de solidaridad a Cuba contra la injerencia imperialista. En primer lugar, tenemos que reclamar el inmediato fin del bloqueo petrolero. En Argentina empujamos esa lucha desde el Comité Independiente de Solidaridad con el Pueblo Trabajador de Cuba. En países donde hay gobiernos que se reclaman “democráticos” y populares, como Brasil y México, es necesario movilizarse para reclamar que Lula y Sheinbaum desobedezcan las órdenes de Trump y Rubio y pongan fin al bloqueo petrolero a Cuba e instauren el bloqueo petrolero contra el estado sionista genocida del pueblo palestino al que siguen en cambio abasteciendo. En Brasil, un reciente congreso de los trabajadores petroleros de Río de Janeiro votó este curso. Un ejemplo que hay que apoyar y extender.

  1. La primera señal de este viraje fue el apoyo de la invasión rusa a Checoeslovaquia, en agosto de 1968:  Discurso de Fidel sobre la invasión soviética a Checoeslovaquia, en CiberCuba. El PCC venía de purgar en los primeros meses del año a la “microfracción” pro PCUS de Aníbal Escalante, por lo que la defensa de la invasión por parte de Fidel fue completamente inesperada. ↩︎
  2. El anteproyecto de reforma elaborado por la dirección del PCC eliminaba la frase del texto del ’76 que caracterizaba el papel del partido como “orientador del proceso de avance hacia la sociedad comunista”. Esa pretensión de la burocracia sufrió un revés en el proceso de discusión popular del texto constitucional: las propias organizaciones del PCC y las organizaciones sociales en las que el texto fue discutido rechazaron el cambio promovido por la dirección partidaria. El texto finalmente promulgado, mantuvo la cuestionada frase con cuya supresión la burocracia pretendía borrar cualquier compromiso con la causa por la que decía luchar desde décadas atrás. ↩︎
  3. Frank García Hernández sostiene que la tasa inflacionaria fue de casi el 7000%. Ver reportaje de Guillermo Kane En Cuba hay un antes y un después del 11 de Julio, En Defensa del Marxismo Nº 58, 15-02-2022. ↩︎
  4. Tasas de cambio MLC,: El Toque, 01-09-26. ↩︎
  5. Banco Mundial: Turismo internacional Número de llegadas Cuba ↩︎
  6. La burocracia de cualquier modo se aferra a este mecanismo fracasado: en 2023, las inversiones en turismo se llevaron el 33,5% del presupuesto y en 2024, el 37,4%, siempre el principal rubro de la inversión estatal ONEI: Inversión Indicadores seleccionados Marzo 2025En la post pandemia, el ingreso de turistas alcanzó su pico en 2023 con 2,4 millones de turistas, pero desde entonces las cifras han descendido a 1,8 millones en 2025 y en 2026 el ingreso de enero- julio se ha producido un desplome del 62% en la llegada de viajeros, ONEI:Arribo de viajeros visitantes internacionales julio 2026. ↩︎
  7. Una multitud salió a protestar en pleno Período Especial por el Malecón de La Habana. Fidel llegó en dos jeeps soviéticos destartalados e interpeló a la multitud, que terminó desmovilizándose. ↩︎
  8. En 2025 la población descendió a 9,5 millones por la continua emigración que se incrementó a partir del 11 de Julio: Cuba mantiene sin fecha el Censo de población tras años de retraso ↩︎
  9. El FIT-U se reunió con el embajador de Cuba y reclamó la libertad de las y los presos por las protestas del 11 de julio de 2021 La delegación fue encabezada por las diputadas nacionales Romina Del Plá y Myriam Bregman. Organizaciones cubanas ligadas a la oposición derechista sostienen que los presos fueron casi 900 y que representan el 65% de los presos políticos cubanos: Ante el 5° aniversario del 11J, Informe de Prisoners Defenders, 09-07-2026. Entre enero y marzo de 2025 fueron liberados un número indeterminado de presos del 11J como resultado de gestiones del entonces Papa Francisco I. ↩︎
  10. Cuba a un año de las protestas del 11 de julio por Comunistas de Cuba en Prensa Obrera 12-07-2022 en Prensa Obrera 12-07-2022 ↩︎
  11. Comunistas de Cuba antes las actuales protestas en Prensa Obrera 03-10-2022 ↩︎
  12. Laura Carboni: Cuba y la conquista del matrimonio igualitario, en Prensa Obrera 28-09-2022 ↩︎
  13. La huelga de ferroviarios cubanos, por Comunistas de Cuba en Prensa Obrera 12-05-2023 ↩︎
  14. Bunetto, Luis: Corriente y comida: nuevo ciclo de protestas populares en Cuba, Prensa Obrera, 22-03.2024 ↩︎
  15. ídem: Cuba: la burocracia restauracionista lleva a la isla a un colapso energético , en Prensa Obrera, 21-10-2024-. ↩︎
  16. Por supuesto el gobierno no dio marcha atrás y la huelga no alcanzó sus objetivos, pero marcó un primer paso en la puesta en marcha del movimiento estudiantil que en Cuba ha tenido una tradición y un peso político enormes: el propio Fidel inició su militancia como dirigente estudiantil. Los huelguistas habían rechazado un ofrecimiento de rebaja de tarifas exclusivamente para los estudiantes, reclamando una rebaja general. ↩︎
  17. Crisis en Cuba: manifestantes incendiaron una sede del PCC, Infobae, 14-03-2026 Durante este ciclo de protestas estudiantes de la UH realizaron también sentadas en las escalinatas de acceso a la sede. ↩︎
  18. Al cierre de esta nota me llegan mensajes de La Habana que dicen que desde mediados de septiembre el suministro eléctrico se ha reducido a apenas 2 horas diarias. ↩︎
  19. Luis Brunetto: Cuba del Huracán Rafael al Huracán Trump, en Prensa Obrera, 14-11-2024. ↩︎
  20. Exclusive: How politics in Miami and Cuba killed secret negotiations, US energy deal: Miami Herald, 10-09-2026 ↩︎
  21. Trump autoriza ventas de petróleo al sector privado de Cuba: Idem, 28-02-2026 ↩︎
  22. La administración Trump le dirá a Cuba que su presidente tiene que irse: The New York Times, 18-03-2026. Este artículo del Times deja entrever que el elegido para reemplazar a Diaz Canel habría sido Oscar Pérez Oliva Fraga, viceprimer Ministro y sobrino nieto de Fidel y Raúl. ↩︎
  23. Trump dice que “tendrá el honor” de tomar Cuba: Ibidem, 17-03-2026 ↩︎
  24. Los envíos de combustible desde Estados Unidos a las empresas privadas cubanas: El País, 30-03-2026. Esta nota describe no sólo el mecanismo de los envíos sino también el descontento que provocan en el exilio gusano de Miami. ↩︎
  25. Medicamentos e insumos médicos, artículos de higiene y limpieza. ↩︎
  26. Record de importaciones cubanas desde Estados Unidos: Directorio Cubano, 13-09-2026. Los vehículos importados son casi exclusivamente vehículos de lujo como los que se ofrecen en este sitio de la empresa china Dongfeng Cuba, a los  que tienes acceso burócratas y nuevos burgueses. Se trata de un proceso de diferenciación de larga data como puede verse en este artículo de 2024: El extraño caso de Cuba donde hay cada vez mas autos importados de alta gama: La Nación, 14-10-2024 ↩︎
  27. Trump: Muchas cosas van a suceder en Cuba en los próximos dos meses, DDC,16-07-2026 ↩︎
  28. La Casa Blanca aparca sus amenazas de invadir Cuba: Público, 21-08-2026. ↩︎
  29. Luis Brunetto: Cuba: nuevas medidas económicas profundizan el proceso de restauración capitalista: Prensa Obrera, 24-06-2026. ↩︎
  30. La Habana quiere negocios con la India y los BRICS mientras rechaza cambios políticos frente a EEUU: DDC, 12-09-2026 ↩︎
  31. Cuba is opening up: Usa Today, 30-08-2026. ↩︎