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Actualización del informe político hacia el 30° Congreso del Partido Obrero

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Actualización del informe político hacia el 30° Congreso del Partido Obrero


En el informe político aprobado en la última reunión de Comité Nacional -con el cual comenzamos el debate pre-Congresal- caracterizamos que la situación política se caracteriza por una “estabilidad precaria”. En el texto desarrollamos que esta estabilidad es el resultado de que el gobierno logró un importante triunfo electoral en octubre pasado, incrementando con ello sus bloques parlamentarios y obteniendo luego a la vez victorias en el Congreso, como lo fueron la aprobación de la reforma laboral, de la baja de edad de imputabilidad, el acuerdo de libre comercio del Mercosur-Unión Europea y la media sanción de la ley de glaciares. Sin embargo, afirmábamos también que esa estabilidad era “precaria” debido a que los fundamentos para lograr esos avances radican casi exclusivamente en el salvataje ejecutado por el FMI y el gobierno trumpista y, más en general, porque las contradicciones de fondo del proceso económico no solo no fueron superadas, sino que en buena medida la presión del imperialismo yanqui las agrava aún más. La conclusión a la que arribábamos era que esa “estabilidad precaria” podía quebrarse por varios motivos, que iban desde un agravamiento de la crisis internacional, un debilitamiento del gobierno de Trump o, también, de un ascenso de las luchas obreras y populares, que golpee el esquema económico del gobierno y debilite el apoyo ganado en la burguesía justamente por su capacidad de aplicar a fondo la “motosierra”. Pasado ya un mes de aprobado este documento podemos afirmar que, aunque la caracterización central de la etapa no se ha modificado, si se han producido alteraciones significativas de la situación nacional e internacional, que hace que se altere el peso específico de los elementos que componen la fórmula utilizada para caracterizar la etapa (“estabilidad precaria”). Dicho de otro modo, hoy la situación es menos estable y más precaria que en el pasado. Aun a riesgo de ser esquemáticos, resumimos los cambios en los siguientes puntos: 

  1. La guerra. El impacto de la guerra de EEUU e Israel contra Irán y también contra el Líbano ha producido una alteración de la situación internacional. A diferencia de lo sucedido en Venezuela, donde el imperialismo yanqui logró en un plazo muy breve desplazar a Maduro y someter a sectores del propio régimen a un colaboracionismo explícito con EEUU, la guerra contra Irán promete extenderse más en el tiempo y abarcar regionalmente a más países. El impacto político y económico en la situación internacional y nacional será de otro volumen. 

De manera inmediata el primer impacto es el precio de la energía a nivel mundial. El aumento del precio del petróleo y el gas alcanza al conjunto de los países, desde EEUU, Europa y China hasta la propia Argentina. Por el lugar central que ocupa la energía en la cadena de costos, esto repercutirá con un aumento en la inflación internacional. En EEUU, por ejemplo, la baja casi insignificante en los precios que había logrado Trump con el golpe en Venezuela fue revertida ahora con un aumento significativo del galón de combustible. 

El aumento de la inflación opera en una economía internacional que tiende a la recesión. Por eso cada vez más los analistas hablan de una etapa prolongada de “estanflación”. Dada la lucha comercial brutal que existe entre los distintos estados y los monopolios asociados a ellos, el estancamiento prolongado no hace más que acicatear esos choques, pues se produce una competencia feroz por colocar las mercancías sobrantes en mercados deprimidos. El crecimiento de los precios tiene también su traducción en el plano financiero internacional. 

La cuestión de mayor importancia es dentro de los EEUU. Trump viene presionando a la Reserva Federal para una baja de la tasa de interés. Esta presión se ha redoblado luego de que se conociera las decepcionantes estadísticas de empleo de enero, que arrojaron una destrucción neta de puestos de trabajo. Pero la inflación internacional va en un sentido contrario a la baja de la tasa de interés. De este modo, la Reserva Federal tiene por delante una decisión compleja, pues si baja la tasa puede agravar la inflación interna dentro de los EEUU y si la deja como está puede agravar la caída del empleo y la baja actividad económica. Como se ve, debe elegir entre dos salidas de crisis. 

Pero esta crisis tiene además un componente político clave: Trump viene de perder todas las últimas elecciones y tiene por delante las intermedias de noviembre. Hay casi unanimidad en los analistas en afirmar que, si la guerra se extiende y especial mente si los efectos de caída de actividad, empleo y alta inflación de mantienen, Trump podría sufrir una muy dura derrota. Dado el peso decisivo de Trump en el salvataje de Milei, un golpe a Trump en las elecciones y más en general en el proceso político de los EEUU puede afectar de modo directo al gobierno argentino.

  1. La situación económica interna. Aún antes de la guerra contra Irán, la situación económica interna mostraba signos claros de desmejoramiento. La promesa de volver a los mercados de crédito internacionales que había hecho el gobierno después del triunfo electoral estaba lejos de concretarse. El riesgo país, luego de una baja pronunciada, volvió a subir para instalarse cerca de los 600 puntos -el riesgo país es la diferencia que pagan los bonos de deuda local comparados con los del Tesoro yanqui. Con vencimientos de deuda en dólares por casi 20.000 millones en el 2026, la suba del riesgo país dificulta más la refinanciación. 

Esto ha producido una crisis dentro del gobierno. Hace solo unos días fue desplazado Alejandro Lew de la secretaría de Finanzas, por una disidencia con relación a la colocación de deuda en EEUU. Tanto Milei como Caputo decidieron retroceder a último momento pues la tasa que debían pagar superaba el 9% anual. La guerra ya no solo coloca en duda ahora la baja de la tasa internacional, sino que incluso podría subir. En ese caso tendríamos una tendencia a la fuga de capitales hacia EEUU y una presión devaluatoria acentuada. 

Brasil, por lo pronto, acaba de devaluar el Real en 2 puntos porcentuales. En Argentina la inflación en ascenso con un tipo de cambio pisado por las altas tasas de interés interna produce una revaluación del peso, que dificulta el intercambio comercial y agrava la crisis industrial. Hay que ver que en todos los últimos meses la tasa de inflación superó a la de devaluación, con los efectos monetarios recién señalados. La suba de la tasa, además, golpea también la actividad económica, que está planchada como resultado de la combinación de caída del consumo y crecimiento de las importaciones. 

También afecta al crédito, que durante el 2024-25 sirvió para impulsar el consumo, especialmente en bienes durables. Ahora, cuando hay que pagar las cuotas, crece la morosidad, afectando el balance de los bancos, de las billeteras virtuales y de las empresas de venta de electrodomésticos que dieron crédito por su lado. Además, y muy importante, la suba de la tasa golpea la situación fiscal, pues reclama una mayor cantidad de pesos para enfrentar los servicios de la deuda. Este punto pasa a ser crucial, pues el retroceso de la recaudación ya lleva casi 8 meses y empieza a afectar duramente a las provincias, que ven menguados sus ingresos por coparticipación. 

Ha sido recurrente en la historia reciente que los planes recesivos terminan impactando fiscalmente por la caída de la actividad económica. Con Milei, además, la situación es más grave pues combinó la recesión económica con una reducción de impuestos al capital (retenciones, ganancias, y ahora el desvío de u$s3000 millones hacia el FAL para indemnizaciones por la reforma laboral). 

Varios funcionarios han buscado minimizar el impacto de la suba del petróleo en la situación económica, invocando que en realidad será beneficioso porque incrementará el ingreso de las ventas al exterior de energía. Pero esto deja de lado el impacto en la inflación interna, en las tarifas, en los costos de logística, en la tasa de interés y en el hecho de que además Argentina sigue siendo un importador neto de gas licuado en el invierno. Así, tomado de conjunto, podemos concluir que la situación económica se deteriora esperando una mayor inflación, menos actividad, más desocupación. 

Las chances de que esto derive en una crisis financiera están sobre la mesa, y dependerá en buena medida de la extensión de la guerra y de la marcha de la crisis mundial. No hay que olvidar que durante el 2025 el gobierno zafó de un desmadre financiero por el salvataje del FMI en marzo y del Tesoro yanqui en octubre. Un Trump golpeado o derrotado internamente en EEUU tiene menos capacidad de aplicar esos salvatajes. 

  1. Choques dentro de la burguesía. La crisis económica ensanchó el choque del gobierno con un sector de la burguesía, especialmente la industrial. La apertura de las importaciones, aunque es un arma que se utiliza contra los trabajadores, golpea también a sectores más o menos tradicionales del capital local. El impacto en la clase obrera, claro, es distinto que el que afecta al capital. Mientras éste puede reciclarse en nuevos ciclos de negocios (importaciones, energía, etc.) en los trabajadores ese ´reciclaje´ implica una pérdida de derechos significativa -un obrero fabril pasa a ser chofer de Uber o un nuevo desocupado changarín. 

Pero incluso en estas condiciones hay sectores del capital que se ven afectados por la política económica del gobierno. Es probable que esos choques que comenzaron con la UIA se extiendan ahora al capital agrario. Ya hay indicios que los sojeros buscarán retener la cosecha como arma de presión para la baja de retenciones o para una devaluación del peso, también hay retención de ganado lo que llevó hacia arriba el precio de la carne. Por esta vía buscarán repetir lo que ya sucedió en el pasado, cuando el gobierno decidió ceder estableciendo una reducción temporaria de retenciones. Estas presiones devaluatorias es probable que se extiendan también a más sectores de la clase capitalista, involucrando no sólo a la industria sino también al agro. Con relación a los costos del capital sojero otro aspecto derivado de la guerra es el aumento de los fertilizantes, cuyo comercio también pasa en buena medida por el Estrecho de Ormuz. 

  1. FATE. Un hecho nuevo que sucedió desde la aprobación del documento político por el Comité Nacional es la ocupación de FATE con el SUTNA a la cabeza. El impacto que ha tenido la ocupación y el apoyo popular ha sido simplemente enorme. La ocupación de FATE ha sido un catalizador de la situación social gravísima que vive la mayoría del pueblo trabajador. 

El cierre de empresas, que si bien ya era importante se ha acelerado en las últimas semanas, coloca en la agenda la cuestión del salario y del empleo en el país. Se produce una dialéctica interesante, en la cual una situación precedente (la crisis social) emerge con fuerza por una acción decidida de lucha de los trabajadores. Es esta acción la que ha ganado una simpatía general, que se expresa por ejemplo en la cantidad de artistas que han participado de festivales solidarios, o en el hecho a priori increíble que la Justicia no se anime al momento de ejecutar el desalojo de la planta e incluso que emita fallos favorables a los trabajadores. 

Una lección de FATE es que la acción decidida de los trabajadores abre situaciones nuevas o aprovecha crisis, como son los choques de grupos empresarios con el gobierno. El liberfacho Milei no se anima a confrontar con los trabajadores ni con la dirección del SUTNA, y prefiere responsabilizar a Madanes por el cierre y los despidos. La lucha de FATE también ha impactado en la burocracia sindical, que a diferencia de los trabajadores del neumático y de la dirección de su sindicato, dejan pasar los despidos sin la menor pelea (Atilra en Verónica, la UOM en Aceros Berisso). 

El peronismo abordó esta crisis con un ángulo conservador, porque no quiere confrontar con Madanes Quintanilla, a quien lo presenta como una “víctima” del “industricidio” de Milei. Fue el eje que eligió Axel Kicillof en su discurso de apertura de las sesiones de la Legislatura bonaerense. Este eje de algún modo lo replica la burocracia sindical, que se mueve al amparo de las patronales. 

Tenemos acá una lucha programática de fondo que debe ser materia de debate en el período congresal del PO. La orientación estratégica del peronismo y la burocracia sindical es la colaboración de clases con los Madanes y los Roca. El “industricidio” es invocado para justificar la alianza con las patronales defensoras de la reforma laboral, los bajos salarios y los despidos. Y el planteo de la devaluación para rearmar un esquema económico que parte de una desvalorización de la fuerza de trabajo. 

En nuestro caso denunciamos la ofensiva capitalista y los intereses comunes que unen al gobierno con los empresarios. Colocamos el eje en la defensa de los puestos de trabajo, el salario y los convenios colectivos. Rechazamos la devaluación, no en nombre de un programa de especulación financiera y carry trade, sino de reorganización social y económica del país que parta del repudio a la deuda externa, la nacionalización del sistema financiero y del comercio exterior. 

Como consignas de transición planteamos el control obrero de las importaciones, para defender los puestos de trabajo. A ese control de las importaciones, le sumamos la apertura de los libros de las empresas para poner en evidencia las ganancias extraordinarias de determinados sectores de la clase capitalista. De modo inmediato la pelea de FATE es una tarea central de todo el partido. Tenemos en nuestras manos una lucha de gran apoyo popular que debemos esforzarnos por desarrollar mediante campañas de apoyo y agitación, fondos de huelga, festivales, etc. 

Tenemos ahora la campaña dirigida a los gobiernos de la nación y de la provincia de Buenos Aires para que intervengan la empresa y aseguren la continuidad de los puestos de trabajo y de la unidad productiva. Nos coloca en una campaña donde emplazamos a Milei que hace demagogia criticando a los empresarios prebendarios y a Kicillof y todos los bloques de la Legislatura a una respuesta favorable. 

  1. Crisis provinciales. La agudización de la crisis económica golpea especialmente a las provincias. La caída de la recaudación impositiva se traduce también en la caída de los recursos que el estado nacional gira a las provincias en concepto de coparticipación federal. En los últimos meses los fondos coparticipables tuvieron una reducción significativa, al mismo tiempo que también se redujo la recaudación propia de los estados provinciales. Hay que tener en cuenta que la salud, la educación (con excepción de las universidades nacionales) y la seguridad dependen de las provincias, y que por lo tanto la caída de la coparticipación golpea directamente sobre los trabajadores de la educación y salud, así como también sobre las policías provinciales. 

De hecho, en las últimas semanas se han encadenado una serie de revueltas provinciales en reclamo de aumentos de salarios. Los gobiernos se han apresurado a ceder ante estos reclamos, para evitar una fractura del aparato represivo. Pero esas concesiones han generado reclamos de la docencia y sectores de la salud, que tienen salarios igual de bajos pero que reciben un trato desigual. 

Esta situación recorre al conjunto de las provincias, más allá del alineamiento mayor o menor de su gobernador con Milei. La etapa que se abre tendrá como una de sus características la multiplicación de conflictos provinciales. Por lo pronto, ya hay distinto tipo de movilizaciones en Catamarca, Jujuy, Santa Fe, provincia de Buenos Aires, Córdoba, Santa Cruz, etc. Para el partido intervenir en ellos es fundamental, porque es el terreno de ruptura de la tregua de las burocracias sindicales y también donde debe templarse un nuevo activismo, al que buscamos influenciar, organizar y reclutar. El abordaje de estos conflictos debe ser integral, siguiendo su evolución, la lucha política de tendencias, la cobertura mediática y de redes, etc. 

  1. La lucha por el salario. La inflación creciente está agudizando la desvalorización de los salarios, que al menos desde mediados del año pasado no dejan de retroceder. El gobierno mismo ha debido recalibrar el techo de las paritarias, que pasaría del 1 al 2%. Pero al igual que en todos estos meses, sería un techo por debajo de la inflación, que ronda ya el 3%. Si bien la recesión está plenamente instalada con su correlato en la pérdida de puestos de trabajo y cierre de empresas, esto no quiere decir que la lucha salarial haya sido cancelada. Es que tenemos una situación distinta a la de los años 90, pues ahora la recesión va acompañada de una alta inflación. Por lo tanto, tenemos por delante conflictos salariales que también serán un terreno de intervención para el partido y sus agrupaciones. 

Nuestro abordaje parte de la lucha por recuperar lo perdido en estos meses y conquistar aumentos que eviten nuevas pérdidas ante la inflación. Para ello es necesario combinar el planteo reivindicativo con la impugnación de la burocracia, que se arroga el derecho de firmar paritarias sin la aprobación de las bases. Nuestro planteo de fondo es que los paritarios sean electos en asamblea y que se ésta la que decida el reclamo salarial y apruebe las medidas de acción y los eventuales acuerdos. Esta impugnación de la burocracia alcanza al conjunto de sus alas y fracciones. Moyano acaba de firmar en Camioneros un acuerdo salarial acatando de manera cerrada la pauta establecida por Milei. Pero lo mismo hacen los sindicatos que integran el FRESU (UOM, ATE, etc.) que firman con sus patronales paritarias a la baja. Desenmascarar a esta burocracia que posa de opositora es fundamental ante el conjunto del activismo obrero y popular. 

  1. Peronismo. Estas modificaciones del cuadro político han producido también movimientos dentro del peronismo. Mientras por un lado crece el colaboracionismo de los gobernadores del PJ con Milei, crece la tendencia a un giro a la derecha pensando que, si la recesión se profundiza, una alianza integrada por el peronismo tiene chances en el 2027. La reunión de Pichetto con Cristina Fernández de Kirchner debe leerse en este contexto. 

CFK no ha dicho una palabra de los votos de los gobernadores del PJ a favor de la reforma laboral y de otras leyes de Milei, en un claro intento de no romper lanzas con ningún sector del PJ. Olmos, ideólogo del peronismo de CABA ha planteado “un peronismo basado en el orden fiscal”. 

Kicillof se mueve en la misma sintonía, estuvo en la mesa principal de la cena de Expoagro –organizada por el Grupo Clarín-, se saludó con Macri y criticó al gobierno nacional por no haber cumplido con la promesa de bajar las retenciones. 

En ambos campamentos llaman a inspirarse en el armado de Lula en Brasil, que para ganarle a Bolsonaro armó una lista con quienes ejecutaron el golpe contra Dilma Rousseff. El actual vicepresidente de Lula es nada y nada menos que Geraldo Alckmin, uno de los mayores impulsores del golpe. 

En Brasil y ahora en Argentina los progres y nacionalistas justifican este giro a la derecha en nombre de que es la única forma de ganarle a los Milei y Bolsonaro. Omiten, claro, que luego de casi 4 años de gobierno de Lula siguen vigentes la reforma laboral de Temer y la reforma previsional de Bolsonaro. La explicación es que “no da la relación de fuerzas”. 

La estrategia del peronismo y de kirchnerismo va hacia la derecha. Esto se expresó con claridad en el voto masivo del peronismo al acuerdo colonial UE-Mercosur, junto a toda la derecha. Su programa se adapta al propósito de disputarle el apoyo de la burguesía a Milei. Por eso su participación en las luchas queda reservado para fracciones menores, cuya función es disputarle a la izquierda el respaldo de los sectores más activos de los trabajadores y la juventud. 

  1. La izquierda. Aunque no se trata exactamente de una novedad, sí debemos tomar nota que en las últimas semanas han sido estos sectores del kirchnerismo y del peronismo los que han redoblado una campaña cuyo territorio preferencial son las redes -aunque las trascienden- planteando que ante Milei es necesario un acuerdo del peronismo con la izquierda. 

Si bien nominalmente la campaña singulariza en Myriam Bregman, en buena medida la trasciende en tanto se la invoca en tanto cabeza de la lista del Frente de Izquierda. Como señalamos en un artículo, el planteo no tiene exactamente el mismo contenido cuando es lanzado por trabajadores de base, que cuando lo formulan los medios de comunicación vinculados al peronismo. 

En el primer caso debemos rescatar el reconocimiento subyacente a la izquierda por el papel jugado en la lucha contra Milei y por la simpatía de aspectos de su programa. En el segundo caso, lo determinante es la pretensión de someter a la izquierda al peronismo. Tampoco hay aquí una contradicción con el giro a la derecha del kirchnerismo, debido a que la presión para una política de frente popular incluye también comerse el sapo de los Pichetto y cía. Se abre un período de debate político en el que debemos intervenir explotando todas las oportunidades que se nos presentan. Eso va desde las posiciones rabiosamente capitalistas del peronismo, su ausencia en las luchas, la política de sus gobernadores, etc. 

En esta batalla también debemos apelar a la experiencia internacional, para sacar un balance de los resultados que arrojó este sometimiento de la izquierda. Por delante tenemos el 24 de marzo, un escenario preferencial de lucha política con estas corrientes. Como ya sucedió el año pasado, estas corrientes quieren que la izquierda no tenga su propio acto y documento para leerse en Plaza de Mayo. Pero a diferencia del pasado, los voceros de esta campaña, al menos por el momento, ha sido parte de la izquierda (MST-IS) que asumen directa mente la presión del nacionalismo burgués. 

Para el PO la batalla del 24 de marzo es clave, porque por un lado plantea la posibilidad de una enorme movilización de masas contra el gobierno, y por el otro la defensa de una acción independiente del peronismo y de todas las corrientes tributarias del capital. Esta campaña, junto con la defensa de la ocupación de FATE, son los ejes centrales del Partido en las próximas semanas. 

  1. Polo Obrero. Una lucha importante que tenemos por delante es enfrentar la decisión del gobierno de eliminar de un plumazo el plan Volver al Trabajo que tiene en la actualidad a 900.000 beneficiarios. Por disposición del Ministerio de Capital Humano, abril será el último mes en el que se pagará. Si bien el monto el monto del plan quedó congelado en 79.000 pesos desde que Milei asumió, perdiendo gran parte de su poder adquisitivo, sigue siendo importante para muchas familias, en especial en el interior del país. El gobierno había anunciado que organizaría una capacitación para los beneficiarios, algo que de ningún modo sucedió. El hecho de que en la actualidad sigan siendo 900.000 los beneficiarios dan cuenta del fracaso de la política económica oficial, que no logró reinsertar en el mercado laboral formal a la inmensa mayoría de quienes participan del programa. Frente a esto estamos impulsando una campaña de agitación y un plan de acción, promoviendo un frente único con todas las organizaciones, incluso con trabajadores de la Secretaría de Trabajo que serán despedidos al finalizar el programa. Junto con ello estamos preparando un amparo masivo, que será otra forma de promover la organización de los compañeros y compañeras afectados. 
  2. Universidad. Una novedad es el avance de un pacto entre los rectores de las universidades y el gobierno para anular la ley de financiamiento universitario y reemplazarla por otra que consagra la confiscación salarial del 2024, no asegura la paritaria de este año y se limita a una recuperación en cuotas de lo perdido en el 2025. Según los anuncios, el Congreso buscaría aprobar esta anulación y la nueva ley en la primera parte del año. Ante esto se han realizado asambleas y congresos de los sindicatos de docentes universitarios que han convocado una semana de paro para el comienzo de clases y en varias asambleas se ha pedido ir más a fondo y convocar desde ya una huelga por tiempo indeterminado, entre ellas la AGD-UBA y otras relevantes como La Plata. Tendremos que verificar en la lucha misma la adhesión y el alcance que va cobrando el movimiento. 

Por otro lado, se han convocado anticipadamente las elecciones estudiantes en la UBA para la semana del 20 al 24 de abril. No es casual que los mismos que están en búsqueda un pacto con Milei se apuren a realizar la votación en los centros de estudiantes, pues temen tanto que el gobierno avance sobre ellos, como que la situación ingrese en una crisis más avanzada y eso le dé más fuerza a la izquierda.

Abordaremos ambas campañas con una política de conjunto. Nuestra consigna central será “Pongamos de pie a la Universidad para derrotar a Milei”. De este modo combinaremos la intervención electoral con el impulso a la lucha, fomentando la irrupción estudiantil en el marco de los paros docentes y no docentes. Para las elecciones nuestra orientación es concretar listas de la izquierda y del activismo combativo, para recuperar los centros de estudiantes. 

De esta actualización de la situación política podemos concluir que, si bien la caracterización de “estabilidad precaria” sigue siendo la más adecuada para dar cuenta de todos los elementos de la actual situación, podemos resaltar también que la guerra imperialista contra Irán, la crisis económica, los choques entre sectores de la burguesía y la intervención de la clase obrera han avanza do en el sentido de un deterioro mayor del gobierno. De todos estos elementos los más dinámicos serán el cuadro internacional y la intervención popular para derrotar la ofensiva capitalista del gobierno. Nuestra estrategia política basada en el “Fuera Milei” está en ese sentido completamente vigente, pues subraya el carácter profundamente reaccionario del gobierno en su política nacional e internacional y su incompatibilidad con los reclamos populares. También es una consigna de lucha política con la oposición burguesa que sólo aspira a preparar un frente electoral de recambio para el 2027 y de delimitación con la izquierda democratizante. Una fuerte campaña de agitación y propaganda del Partido debe conducir a reclutar para el PO a los mejores luchadores y luchadores del movimiento obrero y popular.