El 7 de mayo de 1954, Francia perdió definitivamente la “joya del Sudeste Asiático” como llamaban los colonialistas a Vietnam. El triunfo vietnamita en la batalla de Dien Bien Phu coronó una larga lucha contra la ocupación francesa. A la expulsión de los colonialistas franceses le siguieron los veinte años de la Guerra de Vietnam contra los Estados Unidos que culminaron con la unificación del país escindido desde la Conferencia de Ginebra (1954).
La derrota del régimen anticomunista de Vietnam del Sur y la retirada de las tropas estadounidenses de Saigón pusieron fin a décadas de guerras, ocupaciones, invasiones, gobiernos títeres y agresiones imperialistas en las que el pueblo vietnamita combatió sin desmayo a la administración colonial de Japón primero, a la IV República Francesa después y, finalmente, a los Estados Unidos. El épico triunfo del general Vo Nguyen Giáp, en Dien Bien Phu, tiene sus raíces en la historia de resistencia anticolonial que marcó a fuego a Vietnam y a Indochina durante casi cien años de ocupación francesa. En este artículo inicial damos cuenta de ese proceso de unidad histórica que condujo a la definitiva conquista de la independencia nacional y a la destrucción del régimen colonial-imperialista francés.
El colonialismo francés
La Francia imperialista arrastra un pasado manchado de sangre, racismo, levas obligatorias, trabajos forzados, saqueo imperialista y brutalidad represiva sobre el que se levantó la Unión Indochina en 1885. La dominación colonial era para la burguesía francesa una necesidad intrínseca para la defensa de sus mercados de ultramar en la disputa militar y económica con las potencias rivales. Jules Ferry resumió el pensamiento de la gran burguesía francesa en la Asamblea Nacional de la III República cuando proclamó que “las razas superiores tienen el deber de civilizar a las inferiores”. Vinculando capitalismo y expansión colonial, Ferry sentenciaba que la colonización llevada adelante por la Francia metropolitana era “hija de la política industrial y la exportación un factor esencial para la prosperidad pública”. Así hablaban las potencias imperialistas y el capital francés. Lo que llamaban una política exportadora no era sino el drenaje de las materias primas de Indochina. Vietnam era el granero de Francia. El país opresor controlaba la exportación de arroz y el mercado del caucho. A estas materias primas se sumaban el café, té, maíz y la explotación del carbón. La penetración imperialista desarrolló una industria moldeada por los intereses de Francia. El desarrollo desigual y combinado preservó bajo el “Protectorado” francés las formas de propiedad terrateniente de la tierra con el surgimiento de un proletariado moderno que trabajaba en la minería, las fábricas textiles, las cementeras, el transporte urbano, el ferrocarril y en el Puerto, que era la puerta de salida del saqueo colonial. La Indochina francesa fue una colonia esencialmente campesina, con un joven proletariado que no superaba los 200.000 obreros en los años 30, cuando comenzaron las huelgas y la formación de sindicatos clandestinos y legales.
El caucho era la materia prima más codiciada y el látex cotizaba a precio de oro en la Bolsa de París, al compás del crecimiento de la industria automovilística. Michelin montó su emporio sangrando 500 árboles como cuota diaria para cada cauchero en las plantaciones de la Cochinchina. Esta cuota se cobró la salud de los obreros caucheros que vivían siete años menos que un campesino promedio. Phu Rieng, la planta más grande de Michelin, era conocida como el Infierno Verde porque los obreros no soportaban más de tres años de trabajo consecutivos y morían víctimas de la malaria y el beriberi, la mala alimentación, extenuación física y sometidos a los castigos y torturas patronales. El historiador Lucien Bianco definió a estas plantaciones de caucho como verdaderos campos de concentración.
El Protectorado
En 1858 las tropas francesas desembarcaron en la bahía de Da Nang y desde allí se extendieron hacia el sur y el resto del Vietnam. Con el fracaso del levantamiento antifrancés de 1885, todo Vietnam se convirtió en un “Protectorado” y el imperialismo francés quedó consolidado con la Unión Francesa de Indochina que agrupaba a Vietnam y los reinos de Laos y Camboya en el Sudeste Asiático. La bárbara explotación de la administración colonial francesa dio lugar a distintos movimientos políticos y culturales de resistencia. La primera revuelta registrada fue la de los monjes que practicaban el confucianismo y defendían la cultura y religión local en oposición a la penetración de Francia y Occidente. Esta rebelión conocida como la “Revuelta de los Sabios” fue quebrada tras once años de resistencia.
A principios del Siglo XX estallaron protestas que tuvieron el liderazgo de la intelectualidad vietnamita, el movimiento estudiantil y la clase media urbana. Con tono patriótico estas protestas denunciaron el dominio francés, el atraso nacional y la connivencia de los terratenientes con los colonos propietarios del 80% de las tierras. La mirada modernizadora de la “inteligencia” vietnamita se dirigía en esa época hacia el Japón, un país en plena transformación capitalista y expansionista que desafiaba a los europeos y le había infringido una derrota humillante a Rusia en 1905. El fundador del Kuomintang chino, Sun Yat-sen, estudió y vivió en Tokio antes de emprender la lucha por la República y el derrocamiento de la monarquía china. Las protestas de 1908 conmovieron a Vietnam y se extendieron por tres días consecutivos a varias ciudades llegando hasta la vieja capital imperial de Hue donde residía la familia real. El nacionalismo se fusionó con el rechazo al viejo orden y, como símbolo, los jóvenes se cortaron las trenzas y cambiaron las túnicas tradicionales por chaquetas cortas. Las manifestaciones en Hue crecieron con el aporte de aldeanos y campesinos que rodearon la ciudad imperial exigiendo libertades públicas y derechos civiles y de organización para los vietnamitas. Esta rebelión de principios del Siglo XX terminó con una violenta represión del ejército colonial francés que dejó decenas de muertos y presos.
Durante los siguientes veinte años la resistencia fue molecular pero crecieron los movimientos y agrupaciones patrióticas. Muchos jóvenes eligieron expatriarse en París siguiendo el camino propuesto por Nguyen An Ninh, un carismático patriota indochino quien -a su regreso de Francia- publicó un diario anticolonial llamado la “Campana Rajada”. Esta publicación se editó entre 1923 y 1926 y fue la primera en dar a conocer –sin ser marxista– el Manifiesto Comunista al gran público. Líder nacionalista muy respetado, articuló en el distrito de Saigón-Cholón –el frente local entre el Partido Comunista de Indochina y un sector mayoritario de la Oposición de Izquierda dirigido por Ta Thu Thau. De este frente único obrero nació el periódico La Lutte –La Lucha– que identificó a la organización común hasta la ruptura cuando en Francia ganó las elecciones el Frente Popular integrado por el Partido Comunista Francés (PCF), el Socialismo y el Partido Radical (una sombra de la burguesía). A fines de década del 30, Ta Thu Thâu fundó el periódico Tranh Dau que identificaba a los trotskistas de La Lutte con una fuerte penetración en el proletariado saigonés. Esta publicación llegó a tener una tirada de 20.000 ejemplares en Saigón.
Nguyen An Ninh fue el convocante a una gran manifestación anticolonial en 1926 de tres mil activistas y trabajadores en Saigón, algo inédito en la principal concentración obrera de Vietnam. Murió a los cuarenta y dos años en la prisión colonial francesa de Poulo Condor donde también estuvieron presos y fueron torturados dirigentes del Partido Comunista (PCI) y dirigentes trotskistas como Ta Thu Thau junto a otros compañeros. El llamado de Nguyen An Ninh a migrar temporalmente a Francia, tenía como propósito formar cultural y políticamente a los jóvenes expatriados lejos de la represión directa e inmediata del aparato colonial. La prioridad era la formación de cuadros políticos para luchar por la independencia de Indochina. La mayoría de quienes -años más tarde, serían dirigentes del Viet Minh, del PCI y de la sección vietnamita de la Oposición trotskista- pasaron por Francia donde abrevaron en el marxismo y el estudio de la Revolución Rusa y el bolchevismo. En París, Ho Chi Minh y el trotskista Ta Thu Thau combinaron su militancia en el comunismo francés con la organización de exiliados indochinos. La impresión de periódicos y hojas anticoloniales servía para denunciar la explotación colonial de Francia y para preparar el retorno de los cuadros ya politizados a Vietnam.
Ta Thu Thau llegó a tierras vietnamitas, deportado desde Francia y juzgado por su actividad política antifrancesa. Con Ta volvieron los trotskistas Phan Van Hum y Tran Van Thach, todos estos cuadros que habían roto con el Partido Comunista Francés (PCF) después de la traición de Stalin a la Revolución China de 1927. Nguyen Ai Quoc -luego conocido como Ho Chi Minh- tardó 30 años en regresar a Vietnam para iniciar la guerrilla del Viet Minh (Frente por la Independencia de Vietnam) contra los japoneses y la Francia colonial de Vichy (adherida a la ocupación nazi de Francia).
Los cambios políticos en los 30 y la resistencia anticolonial
Finalizada la Primera Guerra Mundial y junto con el retorno de los soldados coloniales vietnamitas, llegaron también las ideas revolucionarias y de organización gremial que habían sacudido Europa y a toda Rusia con la Revolución de 1917. Unos 100.000 vietnamitas fueron enviados a pelear en la Gran Guerra (1914–1918) muriendo miles en las trincheras y víctimas de la gripe española. Con las levas militares se formaron los batallones de fusileros de Tonkín y fusileros de Annam. A la guerra iban los desposeídos y más pobres que no podían pagar un sustituto que concurriese en su lugar. Los elegidos salían de una lista confeccionada por los mandarines y eran enviados a los campos de Europa. La propaganda nacionalista y anticolonial avivó la sublevación de 1930 dirigida por el Partido Popular Nacional (PPN) de Vietnam, un movimiento nacionalista burgués similar al Kuomintang chino de Sun Yat-sen. Otros levantamientos tuvieron lugar en Birmania, Filipinas y Malasia, en una onda expansiva que llegó a todo el Sudeste Asiático. El escenario mundial era el de un capitalismo crujiendo por el derrumbe bursátil de 1929 en Nueva York y la ola de quebrantos y despidos en todos los países. La crisis capitalista golpeó a los países coloniales y las semicolonias afectadas por la caída de los precios internacionales de las materias primas. Los capitalistas franceses redujeron salarios y echaron trabajadores, descargando la crisis sobre los explotados vietnamitas. La rebelión de 1930 fue la más importante -hasta ese momento- por su carácter claramente político: los insurrectos llamaban a derrocar a la administración colonial francesa.
El levantamiento del PPN quedó inscripto en la historia del pueblo vietnamita como la Revuelta de Yen Bai. Sin preparación, la insurrección fracasó y fue rápidamente abortada, sus líderes perseguidos, encarcelados y ejecutados por el ejército francés. Numerosos revolucionarios que más tarde giraron a la Oposición de Izquierda tuvieron contactos con esta revolución confirmando las raíces anticoloniales y de lucha por la liberación nacional que caracterizó al trotskismo vietnamita desde su inicio. El balance crítico de la aventura nacionalista de Yen Bai fue un pilar para la formación del movimiento trotskista.
La actuación de los trotskistas en la resistencia nacional contra Francia desmiente las acusaciones infames y provocadoras del estalinismo y del propio Ho Chi Minh, que tildaron a Ta Thu Thau de agente de la policía francesa. El aplastamiento de la intentona nacionalista desarticuló por completo al Partido Popular Nacional de Vietnam y hundió las pretensiones de liderazgo de la burguesía nacional. A partir de entonces los movimientos de lucha y resistencia al imperialismo francés tendrían un sesgo político distinto. El año de 1930, significó un corte histórico en varios aspectos. Después de la derrota del Partido Nacional Popular surgieron en el marco de la política ultraizquierdista del Tercer Período del estalinismo, los Soviets de Nghe Tinh, acaudillados por el recién fundado Partido Comunista de Indochina (PCI). Los “soviets” centraron su trabajo político en el campesinado y la reforma agraria, organizando protestas contra el trabajo obligatorio para la construcción de las carreteras coloniales al grito de “Abajo la Corvée”. (La abolición de esta odiada carga colonial fue una de las primeras medidas tomadas por la República Democrática de Vietnam). Aislados, fueron derrotados y de acuerdo a las crónicas del Partido Comunista, unos doscientos militantes fueron asesinados por la represión del ejército francés. Mientras refluían las protestas campesinas -débiles para enfrentar frontalmente la represión del ejército colonialista– el centro de gravedad político se desplazó a la Cochinchina francesa y a los barrios obreros de Saigón.
El proletariado de Saigón -la mayor concentración obrera de todo Vietnam– irrumpió a principios de la década del 30. En Saigón y en el sur de Vietnam, se desarrolló un activo movimiento sindical que marcó el ascenso de los trotskistas. Lucien Bianco en sus escritos reconoció en los trotskistas vietnamitas a la vanguardia de la organización obrera y fabril en la Indochina francesa. En los 30, como veremos en el segundo capítulo de esta saga, el ascendiente de los trotskistas en la vanguardia obrera fue el motor de su crecimiento e influencia sindical y política desde 1936 a 1939/1940. El periódico Tranh Dau reagruparía a la militancia trotskista de La Lutte (dividida por el stalinismo) y ocupó el lugar dejado por el Partido Comunista de Indochina. El PCI entró en crisis con la base obrera a partir de 1935 con el Pacto de amistad franco-soviético y luego con el gobierno del Frente Popular en Francia (1936–1938). Stalin rechazó las huelgas en la Indochina francesa porque chocaban con el gobierno del Frente Popular presidido por León Blum e integrado por el Partido Comunista (PCF).
El socialista Blum se opuso tajantemente a apoyar la independencia de Vietnam defendiendo la consigna de un solo estado y una sola bandera. Ta Thu Thau lo llamó el Frente Popular de la traición por su defensa del estado imperialista francés. En otro capítulo abordaremos las huelgas más importantes de la década del treinta que se desarrollaron bajo la ocupación japonesa (1941–1945) en las que los militantes de la Cuarta Internacional se destacaron frente a un PCI en retroceso.
La Revolución de agosto de 1945 puso a prueba dos estrategias opuestas, la del gobierno de unidad nacional del Viet Minh con la burguesía “patriota”, el budismo y los terratenientes “no colonialistas” promovida por Ho Chi Minh, y la de los trotskistas que rechazaban escindir la lucha por la emancipación nacional de Indochina del liderazgo proletario y la revolución obrera. El principal dirigente trotskista, Ta ThuThau, sintetizó esta estrategia de Revolución Permanente en un alegato que pronunció ante uno de los tres juicios populares montados por el Viet Minh del Sur para acusarlo de contrarrevolucionario. Ante el jurado declaró “No somos enemigos de la independencia nacional” y señaló que muchos años antes de que Ho Chi Minh volviera a Vietnam y fundara el Viet Minh, los trotskistas habían transitado las prisiones francesas. La lucha contra el colonialismo y las patronales hizo de Ta Thu Thâu un líder obrero muy respetado. A pesar de que salió absuelto de todas las acusaciones montadas por el estalinismo, Ho Chi Minh mandó fusilarlo. A Ta Thu Thau y a los militantes trotskistas no les perdonaban la defensa de la independencia política de la clase obrera frente al Viet Minh que propugnaba un gobierno de coalición con la burguesía y un “estado libre” asociado a la Unión de la Indochina Francesa.
La explotación colonial
Cien años de colonialismo explican el odio que despertó la Francia imperialista entre los campesinos, obreros y explotados de la Unión de Indochina. Solo el 20 % de los campesinos expoliados por los colonos y terratenientes poseía tierras propias. Al menor atraso en el pago de los impuestos fijados por la administración francesa sus tierras eran confiscadas (el impuesto al cultivo de arroz en los campos inundados era una pesada carga colonial). El edificio administrativo de la Unión de Indochina se sostenía con el ejército, la policía, los funcionarios y la ley que garantizaba los privilegios y negocios comunes de los terratenientes y los colonos de la “Madre Francia”. Compraban el arroz barato a los campesinos para exportarlo en un 70 % a Francia. Vietnam era entonces el primer productor de arroz del mundo mientras los vietnamitas pasaban hambre.
El saqueo colonial fue particularmente abusivo en las plantaciones del Delta del Mekong y el Delta del Río Rojo. La mayor parte del arroz cultivado se exportaba a Francia hambreando a una población pobre con enormes carencias alimentarias y cuya base era el consumo de arroz. Bajo la ocupación japonesa, la administración colonial que respondía a la Francia fascista de Vichy recaudaba los impuestos cuyos fondos eran destinados al ejército del Imperio del Sol Naciente. Entre 1943 y 1945 murieron de hambre dos millones de vietnamitas cuando Japón requisó todo el arroz para las tropas y sustituyó plantaciones por yute destinado a necesidades de guerra. La hambruna derrumbó la propaganda nipona que presentaba la ocupación japonesa como una empresa de liberación de los pueblos asiáticos.
El futuro Ho Chi Minh trazó un panorama lapidario sobre el imperialismo francés en el XVIII Congreso del Partido Socialista Francés al que concurrió como delegado por la región de Indochina y representante del ala izquierda que rompería para fundar el Partido Comunista (PCF). En su discurso Nguyen Ai Quoc -así se apodó Ho Chi Minh hasta 1941- denunció “nos han envenenado con opio y alcohol. No puedo exponer en pocos minutos todas las aberraciones que los capitalistas criminales han cometido en Indochina. Hay más cárceles que escuelas y siempre están llenas. Cada indígena que demuestre tener ideas socialistas es detenido y, muchas veces, asesinado sin juicio alguno. Esta es la justicia que se ejerce en Indochina”. Si bien Nguyen Ai Quoc escaló responsabilidades como funcionario del Comintern y bajo el cobijo del aparato estalinista su relación con el PCF –del que fue fundador- no fue siempre congruente. Al partir de Francia, Ai Quoc confesó su decepción por el pobre eco que había encontrado en los socialistas y comunistas a la causa por la liberación de Indochina. Escribió entonces que los diarios burgueses publicaban más información sobre lo que sucedía en la Unión Indochina que L ‘Humanité, el vocero del Partido Comunista. En 1945, Stalin volvería a dar pruebas de que subordinaba el futuro de Vietnam a sus pactos con Francia y los “imperialismos democráticos”. Indochina estaba fuera de los intereses estratégicos de la burocracia estalinista. Ho Chi Minh fue a la guerra contra los franceses enfrentando la política contrarrevolucionaria de Stalin.
Francia no solo envenenó con opio y embruteció con alcohol al pueblo vietnamita, sino que hizo de esto un gran negocio. El Protectorado tenía el monopolio estatal para comercializar el opio. La historia del colonialismo francés es también la de los trabajos forzados para la construcción de caminos y carreteras que uniesen la Indochina Francesa. Las levas imponían el reclutamiento obligatorio hasta los 50 años de edad y obligaba a los aldeanos a trasladarse kilómetros a pie, lejos de sus familias. Como era considerado un servicio civil, la Corvée no suponía paga y los reclutados debían proveerse las herramientas y comida mientras trabajasen en las obras. Así se construyeron las carreteras coloniales de Tourane, TranNinh y Ai Lao, esta última en la frontera con Laos sembrando de cadáveres los caminos. La Corvée dejó miles de muertos por enfermedades y agotamiento físico. Los funcionarios coloniales tuvieron que apelar al “reclutamiento” nocturno” ante las fugas masivas en las aldeas. El calvario que vivían los reclutados se trasladaba a sus familias que perdían brazos para trabajar en los campos y aldeas, agravando la pobreza y el hambre. Faltaba comida y dinero para pagar los impuestos coloniales. Un periodista que escribió una biografía de Ho Chi Minh cita las siguientes frases que adjudica a Nguyen Ai Quoc: “eran obligados a vivir en miserables chozas sin condiciones higiénicas, ni cuidados médicos y sin posibilidad de resguardarse junto a la carretera. Les proporcionaron una ración mísera e insuficiente de arroz, un trocito de pescado seco y bebían la temida agua insalubre de aquella región. Las enfermedades, el agotamiento y el mal trato tenían como consecuencia un enorme índice de mortalidad”.
A modo de síntesis, los “civilizadores” recurrieron a una de las más bárbaras cárceles para prisioneros políticos, especialmente diseñada para destruir física y psicológicamente a los reclusos. Ubicada en el Mar del Sur de la China, Poulo Condor se había construido en 1862 apenas un año después de la conquista de la Cochinchina y funcionó como presidio hasta mediados de los años 70 (Siglo XX). Fue tristemente famosa por sus “jaulas tigre”, celdas diminutas con barrotes y por las largas condenas a trabajos forzados. La gran mayoría de los revolucionarios vietnamitas estuvo preso en Poulo Condor. Ta Thu Thau entró en 1940 y salió en 1944 para reintegrarse a la militancia. Otros presos famosos fueron Le Duan, quien sería secretario general del Partido Comunista de Vietnam, el célebre Vo Nguyen Giap, general del Viet Minh y estratega de la histórica derrota francesa en Dien Bien Phu. El trotskista Phan Van Hum, compañero de Ta Thu Thâu, murió en Poulo Condor. Las jaulas Tigre carecían de techo y estaban expuestas al sol y las lluvias. Sin agua potable, los presos obligados a picar piedras en las canteras, contraían enfermedades que devastaban sus vidas. Un 30% de los reclusos morían de disentería. Los guardias franceses aplicaban el castigo de «salle de fouet» que consistía en descargar cien golpes a los prisioneros.
El trotskista Ta Thu Thau llegó a Poulo Condor sentenciado a cinco años prisión más diez de proscripción política y otros diez de pérdida de los derechos civiles. Fue amnistiado, gravemente enfermo, a fines de 1944 después de la liberación de Francia de los nazis. Otro campo siniestro fue el de Phu Quoc, construido por la IV República de Francia, en 1949, y que sería utilizado por los Estados Unidos para internar a los militantes del Vietcong durante la Guerra de Vietnam. Como en Poulo Condor los presos permanecían en las jaulas tigre la mayor parte del día. Ampliada a fines de la década de los 50 del siglo pasado, la cárcel de Phu Quoc llegó a contar con 40.000 prisioneros.
