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El estado de la energía nuclear global (electricidad y armas de destrucción masiva). Juicio crítico sobre la situación en Argentina

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El estado de la energía nuclear global (electricidad y armas de destrucción masiva). Juicio crítico sobre la situación en Argentina

Durante las dos últimas décadas la generación de electricidad de origen nuclear se ha mantenido estable sin embargo el acopio de armas nucleares continúa en franco aumento.


Los reactores nucleares tienen diversos usos. A grandes rasgos, los reactores de potencia (alrededor de 1000 Mwh) se utilizan para generar electricidad, los pequeños de aproximadamente 10 Mw se utilizan para producir radioisótopos y para investigación y los SMR están en desarrollo. Todos ellos pueden producir algunos isótopos de uranio y plutonio, materia prima para bombas atómicas almacenadas como ojivas nucleares. En Argentina el sector está en decadencia.

El sector nuclear en el planeta

Este sector inició su aparición con bombas de destrucción masiva sobre las ciudades japonesas Hiroshima y Nagasaki en 1945, con la excusa de lograr la rendición de Japón. Pero el primer reactor nuclear del mundo en generar electricidad para la red comercial fue la central de Óbninsk, inaugurada en la Unión Soviética el 26 de junio de 1954.

Hace varias décadas que la generación de electricidad de origen nuclear se ha mantenido mayormente estable. La reducción de la actividad en Europa y Japón se ha visto compensada por el aumento en China en los últimos veinte años. La participación de la generación nuclear disminuyó del 16,6 % en el año 2000 al 9,1 % en 2023. Hay alrededor de 440 centrales nucleares en funcionamiento en el planeta y se están construyendo cerca de 60 reactores (https://ember-energy.org/).

Las fuentes de energía se clasifican en fósiles, renovables y de fisión nuclear: Los combustibles fósiles aportan entre 57% y 60% de la energía distribuidos entre: carbón 34%, gas natural 22% y petróleo 2%. Las energías renovables aportan entre 31% y 40% de la energía, distribuidas entre: represas hidroeléctricas 14%, aerogeneradores 14%, solar 8 % y biomasa 3%. La energía nuclear aporta el 9%.

Desde 2015 a 2023, todas las fuentes alternativas de generación de electricidad han experimentado un aumento compensando la disminución del uso de combustibles fósiles. Los mayores incrementos provinieron de la energía eólica (178%) y solar (537%). 

La energía nuclear plantea algunos riesgos obvios: problemas ambientales y sociales derivados de la minería de uranio y su procesamiento, escapes o accidentes en las plantas, desvíos del combustible nuclear hacia la industria armamentística y, finalmente, dificultades de almacenamiento de desechos nucleares. En un contexto de tales riesgos, junto con cambios en la economía de la producción de energía, la energía nuclear se estancó a principios de la década de 2000 e incluso cayó levemente después del accidente de la central de Fukushima en 2011. Varios países han realizado plebiscitos o referendos históricos para detener o prohibir el desarrollo de reactores nucleares. Tal es el caso de Italia (1987), tras el accidente de Chernóbil, los ciudadanos italianos votaron masivamente en contra de la energía atómica. En Austria (1978) un referéndum impidió la puesta en marcha de la central nuclear de Zwentendorf que ya estaba completamente construida. En Suiza (2017) la población aprobó un plan que prohibió la construcción de nuevas centrales nucleares estableciendo el desmantelamiento progresivo de las plantas existentes, no obstante, recientemente el parlamento está debatiendo la posibilidad de revertir esta prohibición para garantizar el abastecimiento eléctrico. Además de estos casos, existen países que cerraron sus plantas o prohibieron el desarrollo nuclear mediante leyes o decisiones políticas directas, como Alemania, Taiwán, Filipinas. 

Un caso particular es Francia que es líder en el uso de energía nuclear dado que tiene la mayor cantidad de centrales per cápita. Esta fuente representa cerca del 67% de la producción total de electricidad del país. El sistema actual cuenta con 56 reactores activos, los cuales son operados por la empresa estatal Électricité de France (EDF). El desarrollo eficiente de este sector tiene que ver con las economías de escala que se producen por la cantidad de grandes centrales nucleares próximas, lo que permite compartir servicios de sistemas relativos a la seguridad radiológica, provisión de insumos, almacenamiento de combustibles usados y personal técnico calificado. No obstante, tiene una problemática situación con respecto a los residuos radiactivos. 

¿Qué pasa con los residuos radiactivos?

La disposición de residuos nucleares, de radiactividad de centenas de años de vida media, se gestiona mediante almacenamiento geológico profundo y almacenamientos temporales.

Francia procesa el 96% del combustible nuclear gastado en la planta de La Hague para reciclar uranio y plutonio, reduciendo el volumen de desechos. El 4% restante (residuos de alta actividad) se vitrifica y almacena temporalmente, mientras se construye el almacén geológico de disposición final. Otros desechos de media y baja actividad se almacenan en instalaciones del complejo de Cadarache y La Hague, mientras su radiactividad disminuye. El organismo rector, ANDRA (Agencia Nacional para la Gestión de Residuos Radiactivos), está desarrollando el proyecto Cigéo en la región de Meuse/Haute-Marne. Se trata de un depósito subterráneo ubicado a unos 500 metros de profundidad en formaciones de arcilla, diseñado para el almacenamiento permanente de residuos de alta actividad y vida larga. 

Finlandia es el único país con un depósito permanente subterráneo (la planta Onkalo, en Eurajoki) que comenzó a funcionar en 2026. Está construido a más de 400 metros de profundidad en lecho rocoso cristalino y se prevé que quede completamente sellado para el año 2120. Suecia cuenta con proyectos avanzados para la construcción de sus propios depósitos geológicos a cientos de metros bajo tierra.

Estados Unidos intentó depositar sus combustibles usados en Yucca Mountain en Nevada, pero movilizaciones sociales lo han impedido, por lo que el combustible gastado permanece almacenado temporalmente en los sitios de los reactores. Lo mismo ocurre en otros países que procesan y almacenan de forma temporal (por 50 a 100 años) sus residuos de alta actividad mientras evalúan y seleccionan ubicaciones geológicas definitivas.

Durante gran parte del siglo XX, varios países europeos utilizaron el océano como destino final para deshacerse de residuos nucleares. Entre 1946 y 1990, más de 200 mil barriles sellados con materiales radiactivos fueron depositados a más de 4 mil metros de profundidad en el noreste del Océano Atlántico, a unos 600 kilómetros de la costa de Nantes, en Francia. Esta práctica terminó siendo prohibida y hoy es vista como uno de los mayores pasivos ambientales relacionados con la industria nuclear.(El heraldo de México, 6 de julio de 2026)

Industria de armas nucleares

Nueve países afirman poseer armas nucleares. Los primeros Estados con bombas atómicas fueron: Estados Unidos, Rusia, China, Francia y el Reino Unido. Los cinco son signatarios del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), que compromete a los países que no poseen armas nucleares a no construirlas ni obtenerlas, y a los que sí las poseen a «entablar negociaciones de buena fe» con el fin de lograr el desarme nuclear. Los países no poseedores que firmaron este tratado no pueden construir armas y están sujetos a inspecciones de la OIEA (Organismo Internacional de Energía Atómica).

Un caso particular es el de Irán, que ha firmado el TNP y ha mantenido un programa de enriquecimiento en U-235 en un grado no apto para arma nuclear. Argentina renunció al enriquecimiento de uranio durante el gobierno de Alfonsín y firmó el Tratado durante el menemato en 1995.

India y Pakistán aumentan su arsenal nuclear, son países rivales que no han firmado el TNP. India fue el primero en realizar una prueba nuclear en 1974, seguida de otra en 1998. Pakistán realizó sus propias pruebas nucleares tan solo unas semanas después. Israel, que tampoco ha firmado el TNP posee armas nucleares. Corea del Norte se adhirió al TNP en 1985, pero anunció su retirada del tratado en 2003 y a partir del 2006 ha realizado una serie de pruebas nucleares.

En una evaluación anual publicada en junio de 2025, el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI) estimó que los nueve países armados contaban con las siguientes reservas de ojivas nucleares militares: Rusia: 4.309, Estados Unidos: 3.700, China: 600, Francia: 290, Reino Unido: 225, India: 180, Pakistán: 170, Israel: 90, Corea del Norte: 50.

La inversión global en armas nucleares aumentó un 19% en el año 2025. Las nueve potencias nucleares más reconocidas invirtieron una cifra récord de u$s 118.800 millones según un informe de la Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares (ICAN), coalición de organizaciones de la sociedad civil ganadora del Nobel de la Paz en 2017. Este gasto alimenta el «peligroso panorama geopolítico actual» y reconoce que el riesgo de utilización de armas nucleares es el más alto desde el fin de la Guerra Fría. «Es inconcebible que estos nueve países estén gastando miles de millones en una falsa promesa de seguridad. Las armas nucleares no pueden utilizarse sin provocar una catástrofe», advirtió la directora de programas de ICAN y coautora del estudio, Susi Snyder.

EEUU lideró una vez más la inversión en armas con una suma mayor que el resto de potencias juntas. En total, fueron u$s 69.200 millones. También fue el país donde el gasto creció más, un 22%, seguido de Pakistán y Reino Unido. En segundo lugar, en valores absolutos se situó China, con un gasto en armas nucleares de u$s 13.500 millones, y le siguió Reino Unido con u$s 12.600 millones. A continuación, se situaron Francia con u$s 7.700 millones, India con u$s 2.800 millones, Pakistán que gastó u$s 1.500 millones, Israel con u$s 1.200 millones y Corea del Norte con u$s 656 millones. La coalición calculó que, por ejemplo, el gasto diario en arsenales atómicos podría sacar a dos millones de personas de situaciones de inseguridad alimentaria.

La compra de armamento beneficia al sector privado

El informe de ICAN mostró que el sector privado en el año 2024 ganó al menos u$s 38.000 millones en contratos de armamento nuclear, y la lista de beneficiadas está encabezada por las estadounidenses Honeywell, Lockheed Martin, Flúor y Northrop Grumman. También figuran en la lista multinacionales conocidas en otros sectores, como el consorcio europeo Airbus y la estadounidense Boeing o la británica Rolls-Royce. Estas empresas beneficiarias realizan su acumulación de capital a costa de las guerras interimperialistas. A su vez son uno de los principales mercados de los minerales provenientes del extractivismo en los territorios mineros.

Accidentes nucleares que contaminaron el planeta

Todo el planeta está contaminado por las sucesivas pruebas de armas nucleares y los accidentes de las centrales generadoras de electricidad. Los accidentes en reactores de potencia más recientes son: Three Mile Island en Estados Unidos (1979) de Nivel 5, Chernóbil en Ucrania (1986) de Nivel 7 y Fukushima Daiichi en Japón (2011) de Nivel 7. Estos eventos ocasionaron pérdida de vidas humanas e inutilización de vastas áreas con desplazamientos de miles de personas de sus viviendas. 

El tsunami en Fukushima causó la fusión de tres reactores. Tuvo como consecuencia la evacuación masiva de 150.000 personas, una extensa contaminación radioactiva del aire, el suelo y el océano. Como resultado, Japón redujo drásticamente su dependencia atómica, pasando del 25% al 10% en su matriz energética. Grandes cantidades de agua contaminada con isótopos radiactivos fueron liberadas en el Océano Pacífico durante y después del desastre durante años. Michio Aoyama, profesor de geociencia de radioisótopos en el Instituto de Radiactividad Ambiental, ha estimado que 18 000 TBq (terabecquerel) de cesio137 radiactivo fueron liberados al Pacífico durante el accidente, y en 2013, 30 GBq de Cs137 todavía estaban fluyendo hacia el océano todos los días. [Martin Fackler; Hiroko Tabuchi, 2013 «With a Plant’s Tainted Water Still Flowing, No End to Environmental Fears». The New York Times]. Desde entonces, la empresa operadora de la planta ha construido nuevos muros a lo largo de la costa y también ha creado un «muro de hielo» de tierra congelada de 1,5 kilómetros de largo para disminuir el flujo de agua contaminada.

El sector nuclear en Argentina

En este país se han producido impactos ambientales en todos los eslabones de la cadena nuclear, particularizaremos en los yacimientos mineros, la elaboración del dióxido de uranio, la fabricación de barras de elementos combustibles, los lugares de emplazamientos de las centrales y los reservorios de residuos radiactivos y peligrosos. Si bien la propaganda oficial del sector nuclear aduce que los costos son bajos respecto de otras fuentes de energía, cabe aclarar que se trata de números que solo tienen en cuenta los costos operativos, ignorando los impactos negativos producidos en toda la cadena de insumos, desechos y clausura.

Durante el gobierno de Carlos Menem, a través del Decreto 1540/1994, se reestructuró el sistema nuclear argentino para apartar la generación de energía y ofrecer la actividad al sector privado. Se crearon dos instituciones y una empresa. La investigación y desarrollo quedó a cargo de la CNEA, las centrales nucleares (Atucha y Embalse) constituyeron Nucleoeléctrica Argentina S.A. y para controlar la actividad se creó la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN).  No obstante, no hubo interesados privados para hacerse cargo de la generación de electricidad destinada a la red nacional.

Asimismo, la Ley nacional 24.804/1997 de la Actividad Nuclear, designa a la CNEA como responsable de la gestión de los residuos radiactivos y de los combustibles nucleares gastados, además del desmantelamiento de las instalaciones nucleares. Estos aspectos no son tenidos en cuenta en el costo del kilowatt hora, que de esta forma resulta competitivo con respecto a otras fuentes. También liberan a la posible empresa privada del pasivo ambiental generado por la actividad.

Minería, siete explotaciones de uranio abandonadas por CNEA

El uranio es el combustible básico de los reactores nucleares. Para su obtención se realiza un proceso similar al de la megaminería de oro, sólo que en lugar de emplear cianuro se utiliza el ácido sulfúrico. La minería de uranio genera una gran cantidad de residuos tóxicos, por lo cual, si las minas agotadas no son remediadas, la contaminación del aire puede expandirse por muchos kilómetros. Asimismo, tiene alto impacto el drenaje ácido, que contamina las aguas superficiales y subterráneas.

Actualmente no hay minas de Uranio en explotación, están todos los sitios en estado de abandono. El mineral se importa.

La CNEA (Comisión Nacional de Energía Atómica) difundió un estudio en el cual se enumeran siete sitios mineros que poseen pasivos ambientales: Don Otto, en Salta, cuya explotación se llevó a cabo entre 1955 y 1981, y en donde se encuentran 390 mil toneladas de residuos; Los Adobes, Chubut, operó hasta 1981 dejando 155 mil toneladas de residuos; Los Gigantes, Córdoba, posee un pasivo de 2.200.000 toneladas de residuos; La Estela, San Luis, 70 mil toneladas de residuos; Malargüe, Mendoza, 700 mil toneladas de residuos; Sierra Pintada, Mendoza, 1.700.000 toneladas de residuos y 5340 tambores radioactivos; y, por último, Los Colorados, en la Rioja, 135 mil toneladas de colas. La Auditoría General de la Nación (AGN) ha producido este año un informe muy crítico sobre la situación de los sitios y el desempeño de la CNEA.

En el año 2000 se creó el PRAMU (Proyecto de Restitución Ambiental de Minas de Uranio) con fondos del Banco Mundial (BM). No obstante, solamente se aplicó el financiamiento de 30 millones de dólares al encapsulamiento de 710.000 toneladas de colas de uranio en el Complejo Fabril Malargüe (Mendoza).

El Informe de cierre del BM entre otros problemas expone la dispersión de los relaves y la pluma de gas radón (página web del BM 2007). También la institución informa que “años de laxitud de aplicación de la normativa ambiental y en las prácticas de gestión de la industria de extracción de uranio…habían dado lugar …a un legado ambiental indeseable para la salud pública a largo plazo y el uso de los recursos naturales”.

Obtención de dióxido de uranio y fabricación de los elementos combustibles

Dioxitek en Córdoba es la planta que produce dióxido de uranio. Esta empresa de CNEA importa el concentrado de uranio y lo convierte en dióxido de uranio. Luego este material es entregado a Conuar-FAE (33% de CNEA y 67% acciones privadas de la ex Pérez Companc) S.A. situada en el Centro Atómico Ezeiza, para la fabricación final de los elementos combustibles. Las barras de dióxido de uranio sinterizado constituyen el combustible de los reactores nucleares de Embalse, Atucha I y Atucha II. 

Dioxitek está emplazada en el barrio de Alta Córdoba, una zona densamente poblada. La empresa lleva más de un año operando con su habilitación municipal vencida y busca una prórroga de radicación hasta su eventual traslado a Formosa.

Empleados y vecinos han denunciado diseminación de polvo de uranio y falta de protocolos de seguridad ante la Justicia Federal, lo que derivó en allanamientos para inspeccionar las instalaciones. La gestión de la planta se encuentra bajo el escrutinio de la Justicia, la Municipalidad de Córdoba y la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) para definir su continuidad. La ARN admitió el incidente denunciado por los trabajadores con diseminación del compuesto de uranio de 2024 y comunicó otros cuatro incidentes en 2025. (https://econojournal.com.ar/2026/02/). En el lugar llamado “chichón” ya habría más de 57 mil toneladas enterradas de residuos tóxicos, a tres cuadras del lugar en el que explotó en 2014 la Química Raponi, hecho que desencadenó que el intendente Mestre prohibiera Dioxitek, pero la empresa sigue operativa.

No se han realizado investigaciones académicas sobre el impacto sanitario y ambiental de Dioxitek a lo largo de cuatro décadas. Tampoco existen controles efectivos municipales ni de Ambiente de la Provincia, sólo analizan los reportes que hace la propia empresa de sus emisiones al aire o sus vertidos a las cloacas o desagües (La voz de Córdoba).

En 2014 se inició la construcción de una planta en Formosa que reemplazaría la de Córdoba. Situada a 16 km de la capital provincial abarca un complejo de aproximadamente 574 hectáreas. En la audiencia pública, realizada para cumplir con la normativa ambiental nacional, que se celebró el 15 de julio de 2014, se expresaron en contra del emprendimiento numerosos referentes políticos opositores, organizaciones ambientales como FARN (https://farn.org.ar/aportes-de-farn-a-audiencia-por-planta-de-dioxitek/), ciudadanos y vecinos de comunidades originarias (pueblo Qom). Pero, no siendo vinculante el resultado de la audiencia, la empresa continuó su construcción. Llamó la atención entre los participantes lo irracional del lugar elegido para la instalación, dado que el concentrado de uranio importado de Canadá llega a puerto Bahía Blanca, pero viajaría luego a Formosa, posteriormente el dióxido de uranio se enviaría a la planta en Ezeiza para el envainado y luego iría a los reactores en Zarate y Embalse. https://prensaobrera.com/politicas/fuera-dioxitek-de-formosa

La construcción lleva 12 años con sucesivas interrupciones por falta de financiamiento y de tecnología. La empresa Nano Energy presentó una propuesta de inversión de más de USD 230 millones. El proyecto, que se encuentra en evaluación, buscaría adherirse al RIGI (Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones) pero se desconoce si puede privatizarse esta empresa. (Econojournal e Infobae).

Respecto de los impactos ambientales, en 2005 en Ezeiza, muestreos de aguas subterráneas dieron contaminación con Uranio, pero las autoridades de la CNEA y la ARN ignoraron y atribuyeron la alta dosis a fenómenos naturales. Sin embargo, Auditoría General de la Nación (AGN) señaló en 2010 que desde 1999 ya se conocía una fuga en un sector de 600 metros cuadrados del predio atómico llamado «Campo 5».

Centrales generadoras de energía eléctrica, reactores de investigación y SMR

En la Argentina existen en la actualidad tres reactores nucleares generadores de electricidad: Atucha I, Atucha II, en Zarate, Provincia de Buenos Aires y Embalse en Río Tercero, Córdoba. Atucha I no está operativa, se encuentra fuera de servicio desde 2024 por mantenimiento y extensión de vida. Este proceso de reacondicionamiento durará 30 meses. Cabe aclarar que ninguno de estos reactores es de tecnología nacional, las Atucha’s fueron diseñadas por Siemens y Embalse es de tecnología canadiense.

El aporte a la matriz energética de estos tres reactores es de 1755 Mw, lo que corresponde al 4 % según el Informe 2025 de CAMMESA (Mercado eléctrico mayorista) coincidente con el Informe de Transener. La potencia instalada total es de 44.177 Mw.

Un aspecto importante a tener en cuenta ante la posibilidad de incluir un tercer reactor en el predio de Atucha es que el río Paraná va a seguir con picos de crecida y bajantes. Durante los últimos años de sequía fue necesario adecuar las tomas de ingreso de agua de refrigeración realizando dragado e instalando bombas. Esta situación no se habría tenido en cuenta cuando se pensaba comprar a China un reactor Hualong.

Emisiones de radiactividad son medidas por la ARN (Autoridad Regulatoria Nuclear) y la NASA. Por ejemplo, en el agua del río Paraná, frente a la costanera de Zárate, la ARN midió un máximo de 930 Bq/L de tritio en 2017. En la estación de monitoreo A, Nucleoeléctrica midió 1641,99 Bq/L de tritio en el fallout (lluvia radiactiva) durante la primera quincena de febrero de 2019, y 1766,26 Bq/L durante la segunda quincena de octubre del mismo año. También en el agua potable de la Escuela 20 Florestano Andrade, Nucleoeléctrica midió una concentración de tritio de 1596,02 Bq/L, durante el cuarto trimestre de 2017.

En Embalse hay presencia de tritio y carbono14, elementos encontrados en peces del Lago en el año 2023 (https://agenciatierraviva.com.ar/agua-y-peces-de-cordoba-estan-contaminados-con-efluentes-radiactivos-de-la-central-nuclear-embalse/)

En Argentina existen algunos reactores pequeños de baja potencia que usan uranio enriquecido, fueron construidos entre 1958 y 1982, Se utilizan para enseñanza, investigación, análisis de materiales y para generar radioisótopos de uso en medicina mayormente. Son cuatro y no todos están operativos. El RA6, emplazado en Bariloche, fue construido por INVAP. A posteriori se exportaron tres reactores similares a Perú, Australia y Egipto, en los años 80 y 90.

En el año 2016 se comenzó a construir en el predio de Ezeiza el reactor RA10 de investigación, análisis de materiales y producción de radioisótopos. La obra civil está finalizada pero su avance global es del 86%. Este reactor que viene demorado estaría para reemplazar al RA3 que tiene casi 60 años.

El CAREM25 es un proyecto de reactor de 32 MW de potencia, cuya construcción en Lima, Zarate, se encuentra en un 65 %, habiéndose invertido alrededor de 2.000 millones de dólares. Aunque inicialmente se preveía que estuviera finalizado en aproximadamente cuatro años, el cronograma se fue extendiendo y la terminación pasó a proyectarse para finales de esta década.

Este prototipo único en el mundo comenzó a construirse en el año 2014. Su desarrollo ha tenido diversas controversias relativas a su viabilidad técnica y rentabilidad. Una comisión de expertos convocada por la CNEA realizó en 2024 una revisión de la ingeniería haciendo observaciones en todos los sistemas operativos. Once especialistas en física de reactores, termo-hidráulica, seguridad nuclear, diseño de reactores, fabricación de componentes y gestión de centrales nucleares analizaron durante varios meses el proyecto. El documento, al que accedió Energy Report, contiene observaciones de extrema dureza sobre aspectos centrales del reactor. Advierte sobre aspectos particularmente sensibles: «No se ha comprobado experimentalmente el sistema de control de reactividad, que es absolutamente innovador». “Algunos de los componentes más innovadores del CAREM todavía no han sido validados experimentalmente y podrían requerir modificaciones significativas. Llama la atención el grado de avance de la construcción con la ingeniería aún abierta”.

En general, los reactores SMR (Small Modular Reactor) se encuentran en estado de investigación y desarrollo en algunos países nucleares con el objeto de abastecer a centros de datos, minería de Bitcoin y para desmineralizar agua de mar. Por el momento no tienen un desarrollo comercial debido a las dificultades para que los organismos de regulación otorguen la licencia que habilite su funcionamiento.

Durante este gobierno, en la gestión Reidel se presentó un plan para instalar estos reactores en la Patagonia para abastecer de energía a centros de bases de datos. Y recientemente, los primeros días de junio, se ha realizado en Buenos Aires un Taller Regional para América Latina y el Caribe con funcionarios argentinos, norteamericanos y con el apoyo de Asuntos Globales de Canadá (Global Affairs Canada) sobre de reactores modulares pequeños para satisfacer necesidades energéticas empleando “los más altos estándares de seguridad nuclear, protección física y no proliferación”. Contó con participantes de Chile, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Jamaica, México, Paraguay, Perú y República Dominicana.

Qué pasa con los combustibles agotados

Las barras de combustible gastado se almacenan en piletas dentro de reservorios, conservando su peligrosidad, tanto radioactiva como tóxica, durante cientos de años. En el caso de Atucha II, se estima que hacia diciembre de 2027 se alcanzará el límite de capacidad en las piletas de decaimiento. Frente a esta necesidad, Nucleoeléctrica S.A. ha iniciado la construcción de una instalación de almacenamiento denominada ASECG II. 

El Dr. Frank Pittman director de la CEA norteamericana para el manejo de residuos, declaró que “se necesita más dinero en la gestión de combustible que en los reactores mismos”.

Otro hecho poco difundido es que Estados Unidos se llevó combustible agotado del Centro Atómico Ezeiza y del reactor RA6 de Bariloche. En operativos secretos, entre Gendarmería y agentes de la Secretaría de Energía de Estados Unidos, trasladaron desde Buenos Aires y Río Negro elementos tan peligrosos como plutonio y uranio enriquecido al 90 por ciento. Dicho material es apto para ojivas nucleares. (https://agenciatierraviva.com.ar/mitos-sobre-la-energia-nuclear-ni-segura-ni-limpia-ni-pacifica/)

Llama la atención este operativo, que puede haber ocurrido en otras oportunidades, si tenemos en cuenta que Argentina firmó el Tratado de no proliferación de armas nucleares y, por lo tanto, está sujeta a salvaguardas. Es decir, las barras de elementos combustibles gastados están inventariadas y hay inspecciones periódicas de la OIEA para verificar que no haya desvíos de combustibles usados.

Las comunidades frente al sector nuclear

Las luchas en Argentina contra el sector nuclear y la minería de uranio se centran en los riesgos para el agua, el rechazo a basureros radiactivos y la contaminación histórica. Las comunidades lograron frenar varios megaproyectos y reclaman sanear los pasivos ambientales que dejó la propia Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). 

Chubut es un foco de resistencia histórica y actual contra la industria nuclear y la minería radiactiva. Las luchas ambientales tuvieron su punto culminante en la gran marcha a Gastre (1996): El gobierno intentó instalar un repositorio nacional de residuos radiactivos y una histórica movilización popular lo frenó. Caravanas de pueblos y comunidades patagónicas se movilizaron hacia el centro de la meseta. Previamente la lucha basada en fundamentos científicos había logrado que los municipios se declaren “no nucleares”. A su vez en Rio Negro se prohibió la construcción de reactores de potencia.

Hay asambleas en defensa del agua en varias provincias que rechazan la minería de uranio. También en Córdoba hay ciudadanos en alerta ante la contaminación de la central de Embalse y de Dioxitek. 

Conclusiones

Desde el primer gobierno de Perón se viene hablando de concretar la “soberanía nuclear” pero el país está crecientemente subordinado a intereses extranjeros. En décadas no se produjeron avances significativos en el sector nuclear. Nunca se completó el ciclo de combustibles, el aporte a la matriz energética es insignificante y ha dejado un tendal de pasivos ambientales.

Ahora estamos ante el gobierno de Javier Milei que intenta despedir trabajadores de la CNEA y poner en marcha negociados con empresas como Meitner Energy y Nano Energy, de dudosas trayectorias.

Las empresas y organismos de investigación del sector nuclear se caracterizan por la falta de transparencia y el autobombo. No se puede confiar en los informes ni en los datos oficiales del sector. Para realizar un análisis crítico del sector hay que recurrir a estadísticas de otros organismos, empresas del mercado mayorista, del sistema interconectado, investigaciones independientes, organismos internacionales, de organizaciones no gubernamentales ambientales y las experiencias vividas por las comunidades. Directivos y asociaciones gremiales burocráticas hacen uso de un prestigio dado por la complejidad propia de la física nuclear, para realizar campañas propagandísticas de un sector que durante décadas ha generado negocios asociados a su casta dirigente. La cantidad de obras inconclusas y otras que se prolongan excesivamente en el tiempo ocasionan pérdidas de miles de millones de dólares: abandono de siete sitios de explotación minera, la PIAF (Planta de Agua Pesada de Arroyito, Neuquén), el Carem25, el RA10, la planta de almacenamiento de combustibles gastados, la planta de dióxido de uranio de Formosa.

Los trabajadores son indispensables para realizar las tareas de mantenimiento de las actividades productivas, el control de los residuos y pasivos ambientales y la reparación de todos los sitios contaminados. Con una posición independiente de la conducción actual y la pasada se podrán sostener los emprendimientos y logros tecnológicos efectivamente aplicados a la industria de materiales y a la medicina.

Para impedir el desguace y la privatización es necesario imponer el control de los trabajadores y de las comunidades afectadas.

Referencias

Cúneo, Diego Martín; Planificación atómica en Argentina entre 1979 y 2025: la historia de los tres Planes Nucleares; Fundación de Investigaciones Históricas, Económicas y Sociales; Ciclos en la Historia, la Economía y la Sociedad; 64; 8-2025; 165-190

Informe de la Auditoría General de la Nación (AGN) sobre la minería de uranio (N° 122/2026)

CAMMESA Informe Anual 2025, sobre el aporte de la energía nuclear al parque eléctrico.

Transener-Inf-2025-pag38 matriz energética.

Versión taquigráfica audiencia pública en Formosa. _AudPublcNPU-Dioxitek_docx

Prensa Obrera, Norberto E. Calducci, Origen y avatares de la Planta Industrial de Agua Pesada, 18-01-2021

https://huelladelsur.ar/2022/10/30/las-emisiones-radiactivas-de-atucha/ Las emisiones radiactivas de Atucha, 30 de octubre, 2022

https://agenciatierraviva.com.ar/mitos-sobre-la-energia-nuclear-ni-segura-ni-limpia-ni-pacifica/ 6 de octubre 2023