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Fundación del Partido Comunista chino: auge y derrota de la Segunda Revolución China

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Fundación del Partido Comunista chino: auge y derrota de la Segunda Revolución China

El Siglo de la Humillación Parte III


La Segunda Revolución  China  transcurrió entre 1925 y 1927. A diferencia de la Revolución de 1911, esta Segunda Revolución tuvo un contenido predominantemente proletario con grandes huelgas obreras en Shanghái  y en Guangzhou  (Cantón).  Comparando  a la burguesía china con la  burguesía rusa, León Trotsky dirá que la dependencia de la primera con respecto al capital extranjero era  incomparablemente mayor. Esto, junto a la ausencia de tradiciones revolucionarias  independientes de la pequeña burguesía china y a la  gravitación  de  los obreros y campesinos, que serán organizados por el naciente Partido Comunista Chino (PCCh),  exigía para la Oposición de Izquierda, que se estaba formando en torno a Trotsky, una política aún más intransigente, «si eso fuera posible, que  en Rusia».

Lejos de una política revolucionaria,  la Tercera Internacional  (después de la muerte Lenin bajo el control de Zinoviev y Stalin)  renunció al bolchevismo, adoptó  los  «principios” del nacionalista de Sun Yat-sen  y entró en  las filas del Kuomintang  sometiéndose a su disciplina, en 1924. En pocas palabras “recorrió un  trecho mucho más largo en la senda de sometimiento a la burguesía que los mencheviques y social revolucionarios  rusos.” (Prólogo de Trotsky al libro de Isaacs “La Tragedia de la Revolución China”)

La formación del Partido Comunista Chino

El PC Chino (PCCh) se fundó oficialmente  en 1921 bajo el impacto de la Revolución Rusa. Trotsky se había interesado activamente en las cuestiones de la Revolución China dictando  conferencias en las universidades  donde estudiaban los jóvenes chinos que habían partido a la Unión Soviética después del triunfo de la Revolución bolchevique. En su programa, el PCCh se propuso  derribar a la burguesía por medio de la fuerza revolucionaria del proletariado y  establecer la dictadura del proletariado para la supresión de las clases y de la propiedad privada del Capital. Del congreso fundacional  del PC -que reunia a medio centenar de militantes-  participaron dirigentes  que ya habían formado organizaciones marxistas  previas como Chen- Duxiu – primer secretario general del Partido Comunista Chino  – y   Li Dazhao, quien sería  secuestrado  y asesinado en 1927.

Chen Duxiu  adhirió  más tarde a la Oposición de Izquierda Internacional  y jugó un papel central en la unificación de los trotskistas chinos impulsada por León  Trotsky. Mao Zedong concurrió al congreso fundacional, como representante de la provincia de Hunan, cuando estaba dando los primeros pasos en el marxismo, al que adhirió  a los 27 años. Fue invitado teniendo en cuenta su rol de organizador  de huelgas  obreras en su provincia natal. Previo a  la fundación del PCCh se produjo  el  Movimiento del 4 de Mayo de 1919, un movimiento cultural y político que denunció la Conferencia de Paz de París y al Tratado de Versalles. Los estudiantes y jóvenes intelectuales chinos repudiaron a los imperialismos triunfantes en la Primera Guerra Mundial  que transfirieron los  derechos sobre  Shandong –  anteriormente ocupada por Alemania – al Japón, en lugar de que volviera a la soberanía china.

En 1925 tendría lugar  el Incidente del 30 de Mayo, una protesta obrera y antimperialista que estalló en Shanghai con una manifestación de repudio al asesinato de un obrero en una fábrica de algodón de dueños japoneses. El comandante británico a cargo de la ciudad ordenó la represión en la que doce manifestantes fueron asesinados. Estos crímenes provocaron nuevas protestas, marchas y huelgas que se extendieron más allá de Shanghai y llegaron a Cantón en lo que se conoce como el inicio de la Segunda Revolución China. El carácter político de este movimiento quedó grabado en las consignas de los manifestantes: Abajo el imperialismo y abolición de los tratados injustos. Este ascenso no se tradujo, sin embargo, en una política independiente del PCCh.

La Alianza con el Kuomintang

La estrategia fijada por el Comintern y Stalin fue la subordinación del Partido Comunista al Kuomintang. Esta posición fue adoptada por el secretario general del PCCh, Chen Duxiu, quien  años más tarde haría un  balance crítico  del  seguidismo al partido nacionalista chino (KMT) sumándose  a la Oposición de Izquierda liderada por León Trotsky. Los militantes comunistas adoptaron la doble afiliación militando simultáneamente en ambos partidos, incluso en sus direcciones. Chen Duxiu llegó a la dirección del PCCh con una amplia formación política y reconocimiento habiendo intervenido activamente en el Movimiento  4 de Mayo. Fue el editor del periódico “Nuestra Juventud”  que evolucionó hacia la izquierda y se declaró marxista. Mao Zedong calificó -a su ingreso al PCCh- al luego trotskista Chen Duxiu, como el “maestro del Movimiento del 4 de Mayo». 

Este ascenso y pico huelguístico de  los años 1925 a 1927 fue abortado por la derrota y aplastamiento de la huelga general de  Shanghái. Stalin, asustado por el desastre de Shanghái  y luego de  Cantón,  echó todas las culpas  del fracaso a Chen Duxiu  y a la dirección del PCCh.  Los hizo responsables primero de la disolución derechista del PCCh en el partido nacionalista del Kuomintang y luego del  giro aventurero, sectario y ultraizquierdista que culmino en el aplastado levantamiento de Canton. Las masacres de Shangai y Canton en 1927 fueron antecedentes directos del giro ultraizquierdista del llamado “Tercer Período” a nivel internacional. (La Tragedia China  se repetiría con creces en Alemania dividiendo al movimiento obrero frente al ascenso de Hitler y el nazismo. Para León Trotsky, la destrucción del poderoso proletariado alemán y de sus organizaciones tuvo la dimensión de una derrota histórica que condujo al hundimiento definitivo de la Tercera Internacional stalinizada). 

Shangai

A mediados de 1926, comenzó la campaña del ejército nacionalista hacia el Norte, para enfrentar a los “Señores de la Guerra” que dominaban amplios espacios territoriales. Fue fulminante. El Sur también es liberado y quedaban –entre otros objetivos- pendientes los grandes centros industriales: Shangai en primer lugar, Canton y otros. El avance del Ejército nacionalista en el Norte fue acompañado por una intensa agitación revolucionaria en amplios sectores de masas: se comenzaron a desarrollar movimientos de lucha en los campos por la reforma agraria que fueron fuertemente reprimidos. La inminencia de la lucha por Shangai, la ciudad más industrial de China, asusto no solo a los “Señores de la Guerra” sino a la propia burguesía, recelosa por la organización y belicosidad de la clase obrera de dicha ciudad y el predominio político de los comunistas. Asustados por la amenaza de una revolución social, comenzaron a rodear a Chiang Kai –sek, para que pusiera “orden” y frenara las tendencias revolucionarias. En febrero de 1927, Chiang había detenido su marcha hacia Shangai, sacudida por una ola de huelgas generales, buscando consensuar una entrega pacífica de la misma. Pero la represión seguía ejecutándose dentro de Shangai. La central obrera, el Sindicato General del Trabajo, decretara una Huelga General, el 21 de marzo de 1927, que paralizara Shangai. Y el PCCh (junto a otras fuerzas) se pone a la cabeza de una insurrección que toma las fábricas, se asaltan cuarteles, arsenales y comisarías y se forman batallones de milicias obreras. La lucha insurreccional callejera triunfa y Shangai  queda bajo el control de los obreros. El ejército de Chiang Kai –sek estaba dividido. “La primera división simpatizaba con los obreros. Cuando Chiang les ordenó abandonar Shangai, su comandante le ofreció al PC sublevarse, pero el PC se negó permitiendo que abandonara Shangai” (“A 50 años  de la Gran Revolución”, Andrés Roldan, Prensa Obrera).La orden dada por Stalin y la Internacional Comunista fue de que entregara Shangai a las fuerzas del KMT, que los obreros y comunistas enterraran las armas y abrieran el ingreso de Chiang a la ciudad. Este tenía escasas fuerzas militares disponibles, razón por la cual armó un acuerdo con sectores burgueses de la Ciudad para armar bandas de ampones y mafias que tomarían por asalto los sindicatos (desarmados). Acción que se desarrolla el 12 de abril con el ingreso de las tropas de Chiang. Una masiva manifestación obrera (desarmada) de protesta por el accionar criminal de las bandas lumpenes, es reprimida a balazo limpio por la tropas “liberadoras” del KMT. Se inicia un gran terror contrarrevolucionario que dejara decenas de miles de militantes comunistas y sindicalistas muertos. La burguesía china recoge a Chiang Kai –sek como un héroe salvador contra el comunismo.

Oportunismo stalinista

La posterior incorporación de Chen Duxiu  a las filas trotskistas fue el resultado de un profundo balance crítico sobre el rol jugado por el PCCh en la Segunda Revolución China,  así como de su propia actuación  dirigente. Siete días antes de que comenzara el Terror Blanco del Kuomintang contra los comunistas,  el propio Chen Duxiu  emitió una declaración  donde le pedía a los militantes del partido que desoyeran los “rumores” que transmitían la intención de Chiang Kai- shek  de romper con el Partido Comunista y arrasar con los sindicatos. La huelga general de 1927  convocada por el Partido Comunista en Shanghái  se proponía liberar la ciudad para que ingresara el Ejército del Kuomintang. La respuesta de Chiang Kai-shek  fue  la matanza de comunistas y obreros aplaudida por los empresarios y comerciantes  que temían que Shanghai quedase en manos  del PCCh.

Chiang  lanzó la campaña de exterminio de un Partido Comunista desorientado. La represión de Kuomintang  se extendió a Cantón y a la provincia natal de Mao Zedong -Hunan-donde el comandante de la guarnición masacró a tres mil personas sospechosas de simpatizar con el comunismo.  André Malraux  narró en su novela  “La Condición Humana”,  las barbaries cometidas  por las tropas nacionalistas  del Kuomintang que echaban a los militantes comunistas, a los dirigentes de los sindicatos y a los huelguistas a las calderas de los trenes de vapor.  

En 1927 se produjo la ruptura del Frente Unido  entre el KMT y el PCCh. El Frente Unido se había constituido – como se señaló- para respaldar  la Expedición del Norte  contra los caudillos militares y Señores de la Guerra que controlaban distintos territorios en connivencia con las potencias extranjeras.  Chiang Kai-sek pudo unificar   temporalmente una parte de China mientras  las potencias imperialistas mantenían sus privilegios y concesiones en las ciudades costeras. En Manchuria los japoneses instalarían  en 1931 un régimen títere, el  Manchukuo. Fortalecido por  el éxito de la Expedición del Norte, Chiang Kai-sek se volvió abiertamente contra el PCCh. Mientras el KMT preparaba la represión a la Huelga de Shanghái, Stalin pontificaba grotescamente  que Chiang Kai-shek y el Kuomintang  «se estaban sometiendo a la disciplina” y colaborando con la Internacional  y que el Kuomintang era una especie de parlamento revolucionario, con la derecha, la izquierda y los comunistas. ¿Por qué dar un golpe de estado? ¿Por qué alejar a la derecha -se preguntaba Stalin- cuando tenemos la mayoría y cuando la derecha nos escucha? Pasando de las palabras a los hechos, Stalin le ordenó a la dirección del PCCh enterrar las armas y darle la bienvenida a las tropas del Kuomintang cuando ingresaran a Shanghái. El  12 de abril de 1927, hace casi 100 años, Chiang Kai-sek  comenzó la masacre de decenas de miles de militantes del Partido Comunista y de  la Unión General de Trabajadores que había llamado a la Huelga General. 

Como respuesta a la trágica represión en Shanghái, la dirección política del PCCh ordenó  en diciembre de 1927 a unos 20.000 soldados y obreros armados  que organizaran una Guardia Roja para tomar la ciudad de  Guangzhou ( Cantón). Esta decisión fue objetada por los  comandantes militares comunistas  Ye Ting , Ye Jianying y Xu Xiangqian aludiendo a que sólo contaban con  2.000  insurgentes con fusiles y que la insurrección carecía de preparación.  A  pesar de  la desigualdad en el armamento, la Guardia Roja capturó la mayor parte de la ciudad y el PCCh nombró  a Cantón “Soviet de Obreros, Soldados y Diputados Campesinos”. Tras la toma de Cantón, Chiang Kai-sek  envió  15.000 soldados del Ejército del KMT para aplastar a los insurgentes.  El levantamiento fue rápidamente derrotado y la ciudad ocupada el 13 de diciembre de 1927.

La nueva derrota asestó otro golpe enorme al PCCh. Chiang Kai-sek  rompió el Frente Unido  para darle garantías de inversión al capital extranjero y a los capitalistas a los que llamó a colaborar con la  “modernización” de China. El PCCh acusó a Chiang Kai-sek de “traidor” al legado del Dr. Sun Yat –sen siguiendo la línea fijada por Stalin de rescatar la alianza de clase  con la burguesía nacional, esta vez a la rastra de la “izquierda” del Kuomintang (que había criticado la masacre de Shangai, como una maniobra política para seguir conteniendo la subordinación comunista al KMT, pero que luego también “traicionaría” al PCCh, unificándose con la derecha de Chiang KaI –sek). Después de los fracasos  de Shanghái  y Cantón, el PCCh intentó  un contraataque en ocho zonas en momentos en que el proletariado urbano estaba en retroceso. Todavía en 1930 y acorde al giro ultraizquierdista  del “tercer periodo”,  la dirección del PCCh  – subordinada al Comintern  – declaraba  en tono triunfalista  que la “profunda crisis nacional ofrecía una oportunidad inmejorable para que los obreros y campesinos chinos  se alzaran contra la burguesía y los terratenientes “.

La voz de orden era  promover insurrecciones en “todo lugar donde fuese objetivamente posible”. La realidad era otra, la de un Partido Comunista que luchaba por su sobrevivencia. Lo que más tarde se conocería como la aventurera Línea Li San –así criticada por Mao Zedong – era la política oficial dictada por Moscú y aceptada por el PCCh. Mao lideró la  llamada “Rebelión de la Cosecha de Otoño”, entre agosto y setiembre de 1927, que terminó en otro fracaso desde el punto de vista militar. El PCCh  le había entregado la comandancia militar del Ejército Rojo teniendo en cuenta  sus conocimientos sobre la vida rural y sus demostradas condiciones de  organizador del movimiento campesino. A pesar del empeño puesto para reclutar unos 10.000 combatientes, Mao Zedong  solo logró reunir un tercio de esa cantidad, en su mayoría campesinos mal armados y sin experiencia de combate previa. El derrotado levantamiento armado de Otoño, puso en evidencia la desigualdad de fuerzas y de capacidad técnico- militar con el Kuomintang pero, fundamentalmente, la confusión presente en las filas del comunismo chino después de un largo período de subordinación e integración política al KMT de Chiang Kai-sek. 

Mao Zedong, al igual  que el resto de la dirección comunista, había mantenido  la doble afiliación al  PCCh y al Kuomintang  hasta la ruptura del primer Frente Unido. En su calidad de militante del KMT y del PCCh, Mao supo escribirle  una carta a Sun Yat-sen  proponiéndole  crear lazos más estrechos entre ambas organizaciones, combinando los métodos de reclutamiento, en pocas palabras consumar la fusión de ambos partidos bajo la dirección del Kuomintang. En el maoísmo primaba también la ilusión de una “bolchevización” del KMT desde arriba, bajo la autoridad y disciplina de la burocracia stalinista. Las ilusiones  en el Kuomintang liquidaron  a la vanguardia obrera de Shanghái.

Aplastada  la Rebelión de la Cosecha de Otoño, Mao Zedong cayó en desgracia en el PCCh, a pesar de que  estuvo a punto de ser ejecutado por el enemigo, escapando providencialmente  de su lugar de detención. Las grandes rebeliones campesinas impregnaron la historia de China y  el pensamiento de Mao quien veía en el campesinado la fuerza motriz, dirigente de la Revolución China. En el siglo XIX  se produjo un levantamiento de masas que involucró a cientos  de miles de campesinos rebeldes. La Rebelión Taiping   llegó a controlar buena parte del país amenazando a  la Dinastía  manchú Qing.  En 1900, la  base social  del movimiento nacionalista Boxer contra las potencias extranjeras fue  esencialmente campesina. Mao, quien estudió todas estas experiencias históricas donde se enlazaban  tradiciones milenaristas, religiosas, e igualitaristas, se planteó como estrategia la Guerra Popular campesina para la toma del poder  en lo que  llamó “ir del campo a la ciudad”, es decir desde el campesinado a la clase obrera urbana. El fundador del Ejército Rojo chino se  especializó en los temas militares y estudió el “Arte de la Guerra”, aplicando el concepto  de Sun Tsu que sostenía que una  fuerza militar menor debía desgastar y privar de voluntad de combate a un enemigo mayor antes de acometer una acción ofensiva determinante.

Los contingentes guerrilleros de Mao  serían muy útiles durante  la guerra de resistencia nacional contra el Japón. Mao Zedong apeló a los resabios feudales  y a la peculiaridad de China donde el  campesinado constituía  el 85 % de la población total para la transformación del PCCh en un partido-ejército de base campesina. China no  era sin embargo una excepción histórica. El marxismo se construyó en Rusia delimitándose implacablemente de los populistas  y defendiendo la dirección proletaria en un país gigantesco donde la clase obrera era muy minoritaria numéricamente frente al campesinado. La alianza obrera– campesina era -para Lenin y Trotsky- la clave de la Revolución Rusa pero la dirección debía corresponderle al proletariado, la única clase social sin ataduras con las formas de propiedad basadas en la explotación del trabajo ajeno. Era la superación de la fórmula algebraica de la dictadura democrática de obreros y campesinos por la Dictadura del Proletariado.

El Comintern  responsabilizó a Mao por el fracaso de la Rebelión de la Cosecha de Otoño. Para cubrirse las espaldas, los burócratas del Kremlin  lo acusaron de haber emprendido una aventura militar. Mao fue  separado  del Politburó y  del Comité Provincial de Hunan  y limitada  su  autoridad  política en el  Ejército campesino. Para  Stalin  y buena parte del Comité Central del PCCh, el futuro político de Mao Zedong estaba terminado. Impuestas las “purgas” en el PCCh, Stalin insistió en renovar la   alianza con la burguesía republicana y “patriótica” con el ojo puesto en el ala  izquierda del Kuomintang. Las  pretensiones del Comintern duraron poco: el “ala de izquierda” también se deshizo de los comunistas  y se reintegró tiempo después  al KMT aceptando la jefatura política de Chiang  Kai-sek.  Desatada la invasión de Japón a gran escala, uno de los principales líderes de  la facción “de izquierda” del KMT adhirió al  Eje nazi-fascista que integraba el militarismo imperialista japonés del Emperador Hirohito.

El exizquierdista del KMT, Wang Jingwei, fue puesto por Hirohito al frente del gobierno colaboracionista y fantoche pro- japonés que adoptó el nombre de Gobierno Nacional Reorganizado de la República China entre 1940-1945.  Señalemos como antecedente, que  la Alemania nazi había instruido  al KMT de Chiang  Kai-sek  durante  los  años de  la primera guerra civil contra el PCCh, proveyéndolo de oficiales, armamento y de un modelo de organización acorde a las modernas tropas germanas de combate. Esta colaboración de Alemania con Chiang Kai-sek  y el KMT en la guerra civil contra el PCCh llegaría a su término cuando el canciller de Hitler, Ribbentrop, convalidó  las pretensiones niponas sobre los territorios chinos ocupados. Se iba configurando  así el Eje y bloque fascista en la Segunda Guerra Mundial. El gobierno  “autónomo”  de Wang Jingwei no fue el único estado títere que montaron los japoneses en China, pero sí el más importante por la población de 60 millones de personas que abarcaba su territorio.  

Marginado de la dirección del PCCh,  Mao Zedong se trasladó a la zona protegida por los Montes Jinggang,  con unos  mil hombres  y puso en marcha el llamado  Soviet de Jiangxi para dirigir el trabajo político y militar. Desde allí anunció  la formación de la República Soviética de China bajo su presidencia. Esta República se fue extinguiendo como consecuencia de la feroz represión y fue oficialmente disuelta en el marco de los acuerdos alcanzados por el PCCh con el Kuomintang que dieron nacimiento al Segundo Frente Unido. Entre 1930 y 1934, el Soviet  de Jiangxi  fue sitiado en cinco oportunidades por las tropas del KMT. Fueron las feroces campañas de cerco y aniquilamiento las que decidieron a la cúpula del PCCh a emprender la retirada estratégica conocida como la “Larga Marcha”. Al arribar las tropas de Chiang Kai-sek  a la ciudad de Ruijin – abandonada por los comunistas en su retirada-  la soldadesca del KMT  asesinó a  miles de personas que no pudieron escapar. Una de  las víctimas de las ejecuciones sumarias fue  Zetan, el hermano de Mao que había permanecido para organizar la resistencia.

Los datos de la Larga Marcha son elocuentes por lo épico pero también por la desesperación de una retirada en la que dos tercios de los comunistas que la emprendieron fueron muertos por la persecución sin tregua del ejército del Kuomintang. A fines de 1934 el PCCh estaba al borde del exterminio  por la campaña de aniquilamiento ordenada por Chiang Kai-sek. El  asedio constante, los rigores de una marcha  extenuante de miles de kilómetros por climas y geografía diversas, algunas extremadamente hostiles, y la propia  orientación que se dio Mao de abandonar las ciudades para emprender una guerra de guerrillas con base agraria, inclinó definitivamente la balanza del trabajo político del PCCh hacia el campesinado. Las fábricas dejaron el lugar a las aldeas campesinas  como centro del trabajo político del PCCh.  Es necesario insistir sobre una cuestión de suma importancia, el PCCh fundado en 1921 no nació  como un partido campesino sino como  resultado del trabajo político de propaganda, agitación y organización militante  de intelectuales marxistas.

Esa joven vanguardia marxista  captó a militantes obreros que construyeron sindicatos extendiendo la influencia del comunismo chino a la clase obrera de las ciudades y principalmente a Shanghai, la urbe con mayor concentración industrial. El PCCh se desarrolló hasta la Masacre de Shanghai  como un partido de base obrera con una fuerte militancia en la juventud estudiantil  que lo llevó a crecer en pocos años del medio centenar de miembros al momento de su fundación a 60.000 militantes a principios de 1927.

(continuará en la próxima edición de EDM)