Las guerras que impulsa Trump están provocando la mayor la suba de los combustibles en décadas, mientras los conflictos escalan hacia una 3ra Guerra Mundial. El enfrentamiento de Rusia-OTAN en Ucrania y del imperialismo yanqui, aliado al sionismo y Arabia Saudita, en el Golfo Pérsico han reducido la oferta de petróleo. La destrucción de refinerías ha disminuido, aun más drásticamente, la producción de diesel. Lo que ha generado una suba de precios de esos derivados superior al del petróleo. A inicios de año el petróleo (WTI) cotizaba a 56 dólares por barril, ya superó los 100 dólares (+76%). Mientras el diésel (de uso intensivo en todos los medios de transporte y agricultura) pasó de 2 dólares el litro a 4.80-5.00 dólares (+150%).
La economía no consume petróleo directamente, sino sus derivados (naftas; diésel; fueloil; asfaltos; petroquímica, etc.). Las guerras en curso han destruido hasta un tercio de la capacidad de refinación reduciendo abruptamente su capacidad en Irán, países del Golfo Pérsico, Ucrania y Rusia, transformándose en el principal motor de la inflación global.
Los hutíes de Yemen avanzan tomando territorio y golpeando infraestructura de Arabia Saudita
Los hutíes están transformando una guerra defensiva de los ataques de Arabia Saudita -uno de los principales productores de crudo- a una ofensiva bombardeando su territorio y dañando su infraestructura petrolera y aeropuertos. En simultáneo, los hutíes avanzan tomando nuevas ciudades y territorio en el sur de Yemen. Y la inacción de las fuerzas armadas de Estados Unidos en la región ha facilitado la conquista de nuevos territorios en la costa del Mar Rojo. Las elecciones del 3 de noviembre donde se renueva la totalidad de los 435 escaños de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado (33 de los 100 escaños más eventuales vacantes) en Estados Unidos han frenado una mayor intervención de Donald Trump. Aunque este ha anunciado el “aniquilamiento” de Irán para luego de las elecciones.
El mes pasado, los hutíes de Yemen que conquistaban territorio a lo largo del Mar Rojo tomaron islas estratégicas (Gran Hanish y Hanish Menor) y puertos como Mokha, base de operaciones navales y artillería costera; avanzando a controlar el estratégico paso de Bab el Mandeb donde transita entre el 12% y 15% del comercio marítimo global y el 8% del suministro global de petróleo y combustible. Es la principal ruta de exportación de Arabia Saudita hacia Europa y el Mediterráneo (ver aquí).
Otro de los objetivos recientes fue el Aeropuerto Internacional Rey Khalid de Riad, que sufrió impactos directos en sus terminales civiles, produciendo 129 muertes y centenares de heridos, lo que obligó a suspender todos los vuelos y dejar aislada la capital del reino saudí.
También el oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudita (de 1.200 kilómetros de longitud), usado para suministrar crudo (ante el cierre del Estrecho de Ormuz), sufrió un ataque masivo con drones que lo obligó a cerrar temporalmente debido a los daños materiales sufridos.
Arabia Saudita, incapaz de detener el avance hutie, solicita ayuda a Estados Unidos que lo viene retaceando
Arabia Saudí ha gastado cientos de miles de millones de dólares en la construcción de uno de los arsenales militares más formidables de Oriente Medio, repleto de armas estadounidenses, desde misiles Patriot hasta aviones de combate F-15.
Las defensas aéreas de Arabia Saudí son extensas e incluyen sistemas Patriot y THAAD, misiles tierra-aire, drones interceptores, redes de radar, equipos de guerra electrónica e incluso SkyShield, un arma láser de fibra óptica de fabricación china para la lucha contra drones.
Sin embargo, el suministro de misiles interceptores es una variable crucial, según los analistas. Desde febrero, los estados del Golfo se han defendido de los ataques con misiles iraníes mediante el uso intensivo de misiles Patriot y THAAD, y se reconoce ampliamente que las reservas actuales -aunque se mantienen en estricto secreto- son bajas. Estados Unidos ha advertido a sus aliados más cercanos que el suministro de misiles interceptores Patriot es muy limitado, ya que Washington prioriza sus propias necesidades militares (ver aquí).
Los ataques al aeropuerto y a la infraestructura fueron realizados con drones y misiles que Arabia Saudita no pudo interceptar. Los pedidos de ayuda para combatir a los hutíes realizados por el príncipe Mohamed Bin Salman a Estados Unidos no fueron respondidos: “el príncipe heredero Mohammed Bin Salman, líder de facto del reino y un importante aliado en la guerra en Irán, llamó al presidente (Donald Trump) para implorarle, de nuevo, que interviniera para ayudar a frenar el rápido avance del grupo (hutí), dijeron funcionarios del gobierno” (ver aquí).
Pero día tras día, los ataques hutíes han alcanzado objetivos en el interior del reino y han puesto de manifiesto, de forma brutal, las limitaciones de este gasto armamentista, su inutilidad para frenar este avance. El martes 13 de octubre, atacaron la sede de Saudi Aramco en Dhahran, la mayor petrolera del mundo.
Los hutíes estaban concentrados en el norte de Yemen, la zona más pobre y excluida del país. Los reclamos de mejores condiciones de vida tomaron impulso durante la Primavera Árabe (2011) y dio inicio al conflicto con el gobierno de Sana (capital)
La indefensión de Arabia Saudita ante los ataques hutíes y el avance hacia el sur de Yemen está cambiando la región.
El gobierno de Yemen en el exilio
El aumento de los enfrentamientos con fuerzas gubernamentales llevo a la toma de la capital (Sana) en 2015: el presidente Abdo Rabbo Mansour Hadi huye de la capital y se refugia en Arabia Saudita, donde establece un gobierno en el exilio reconocido internacionalmente. Luego renuncia y transfiere el mando a un Consejo de Liderazgo Presidencial (PLC) presidido por Rashad al-Alimi (dominado directamente por Arabia Saudita) que encabeza una coalición militar que inicia bombardeos e interviene en tierra para intentar derrocar el movimiento rebelde hutíe. La crisis en Yemen se convierte en guerra civil con la intervención de Arabia Saudita invadiendo el país en apoyo del gobierno derrocado.
En las últimas semanas el panorama ha cambiado radicalmente, con los ataques a Arabia Saudita y el avance territorial en Yemen. Las fuerzas hutíes rompieron el estancamiento y avanzaron hacia el sur, tomando o cercando varias ciudades (Adén, Shabwa, Abyan y Hadramaut). Las fuerzas leales al gobierno se han fragmentado y retirado sin ofrecer batalla sostenida. Han cercado en los últimos días la ciudad suroccidental de Taiz, que conecta la costa con el resto del sur de Yemen y ya avanzan hacia las principales ciudades. Entre ellas han llevado a cabo un ataque con misiles contra el palacio presidencial en la ciudad de Adén, donde tiene su sede el gobierno reconocido internacionalmente y respaldado por Arabia Saudí (ver aquí).
El control de los yacimientos de Yemen
Ahora controlan puertos, yacimientos petroleros y rutas terrestres clave que antes manejaban las fuerzas oficialistas. La captura de territorio en el sur, es alcanzar zonas de producción y oleoductos lo que significaría un vuelco en la relación de fuerzas en favor de los rebeldes hutíes. Yemen cuenta con reservas de 3 mil millones de barriles, a pesar de que la exploración está paralizada hace una década (ver aquí).
Rebeldes respaldados por Irán rodean Taiz, una de las ciudades más grandes de Yemen, mientras el conflicto con Riad y sus aliados locales se intensifica (ver aquí).
El avance de los hutíes ingreso en la zona donde se encuentran los yacimientos actualmente en explotación, Masila (ver aquí) yacimientos operados por Petro Masila (empresa estatal), estaban bajo control de fuerzas leales al gobierno reconocido internacionalmente (Consejo de Liderazgo Presidencial), pero ahora pasaron a la zona de conflicto. Las fuerzas hutíes han avanzado hacia el sur y este, penetrando en Hadramaut y Shabwa, zonas donde se encuentran estos yacimientos.
El control de estos yacimientos es el que financia al gobierno en el exilio, su caída en manos de los huties cambiaria la ecuación de Yemen y regional. Le facilitaría un financiamiento que permitiría incrementar su capacidad militar en el conflicto con Arabia Saudita.
El eventual triunfo de los hutíes transformaría completamente su posición: de ser un movimiento insurgente a detentar la soberanía sobre la totalidad de los recursos energéticos yemeníes y las rutas comerciales, les otorgaría autonomía financiera, capacidad de sostenimiento militar. Sería un golpe a los aliados de Estados Unidos en la región y cierta ruptura del aislamiento de Irán. Cuadro de situación regional Lo que comenzó el 28 de febrero con el ataque de Israel-Estados Unidos a Irán, rápidamente se ramificó en varios frentes simultáneos que se alimentan entre sí:
Frente Irán – instalaciones del Golfo: Ataques iraníes golpearon refinerías y puertos en Arabia Saudita, Baréin y Emiratos Árabes, reduciendo la capacidad de procesamiento y exportación
Frente Arabia Saudita – Yemen: Arabia Saudita intensificó sus bombardeos sobre posiciones hutíes en respuesta a los ataques hutíes. Estos respondieron recrudeciendo sus ataques con misiles y drones contra ciudades, aeropuertos y oleoductos saudíes
El Mar Rojo: Los ataques hutíes contra buques y puertos de la costa occidental de Arabia Saudita y la toma de islas y puertos en la costa del Mar Rojo permite el control sobre el estrecho de Bab el Mandeb que junto al estrecho de Ormuz es el tránsito de una quinta parte del comercio global y la décima parte del suministro de petróleo.
Los repetidos ataques al oleoducto Este-Oeste -que transporta hasta 5 millones de barriles diarios desde el Golfo Pérsico hasta Yanbu, en el Mar Rojo- han obligado a operarlo a menos del 50% de su capacidad durante períodos prolongados.
Los apoyos a la monarquía de Arabia Saudita ante su posible colapso
Una continuidad de la ofensiva hutí ha encendido alarmas en varios países que han anunciado apoyo a la monarquía Saudí.
Francia enviará tropas y sistemas de defensa a Arabia Saudí para ayudar a proteger la ciudad portuaria de Yanbu, en el Mar Rojo, que es clave para el transporte de energía, dijo el presidente francés, Emmanuel Macron (ver aquí).
El secretario de Defensa británico, Wes Streeting, calificó los ataques de los hutíes contra Arabia Saudí de «absolutamente despreciables y peligrosos para la región».
El Reino Unido se ha comprometido a proporcionar «apoyo militar defensivo adicional» a Arabia Saudí, que sigue sufriendo ataques por parte de los rebeldes hutíes de Yemen, según anunció el Ministerio de Defensa el martes. En un comunicado, el Departamento afirmó que los aviones de combate Typhoon realizarían «misiones aéreas defensivas» en un esfuerzo por apoyar la defensa de las ciudades saudíes y la «infraestructura nacional crítica» contra los ataques aéreos (ver aquí).
El presidente de Egipto, Abdel Fattah al-Sisi, solicitó al Parlamento autorregulación y permiso para enviar tropas y apoyo militar a Arabia Saudita si el reino lo solicita formalmente, debido a la escalada de ataques de los rebeldes hutíes de Yemen contra territorio saudí. El general egipcio S. Rgheb mencionó “que la negativa de Estados Unidos a atacar a los hutíes en apoyo a Arabia Saudita creó un vacío que otros deben llenar. Afirmó que Egipto debería asumir la parte árabe de ese papel.
Turquía y Paquistán que firmaron un acuerdo de defensa conjunta con Arabia Saudita, conocido como “los acuerdos de la Meca” (de carácter abiertamente antiiraní), aún no anunciaron su participación en el conflicto (ver aquí).
El jefe del ejército iraní advierte de una respuesta contundente ante cualquier nuevo ataque
El jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Irán, el general de división Ali Abdollahi ha advertido que cualquier nuevo ataque contra el país recibirá una «respuesta más contundente». Ante las versiones de ataques posteriores a las elecciones en Estados Unidos del 3 de noviembre.
Según añadió, las lecciones aprendidas de las recientes guerras con Estados Unidos e Israel han dejado a Irán «mejor preparado» para responder a futuros ataques, y la «determinación de Teherán de resistir no se ha debilitado».
Ante la inexistencia de negociaciones con Irán de Estados Unidos, analistas han mencionado que Israel piensa bombardear Irán con armas nucleares (Coronel Larry Wilkerson & Larry Johnson ex CIA; ver aquí).
Interrupción del comercio del crudo y destrucción de refinerías
El conflicto Rusia-Ucrania avanzó en la destrucción de infraestructura, especialmente refinerías de petróleo.
Las exportaciones mundiales de diésel en septiembre/26 fueron 700.000 barriles diarios inferiores a las del año anterior, ya que la pérdida de 1,3 millones de barriles diarios procedente de Rusia y Oriente Medio solo se compensó parcialmente con una mayor oferta de otras fuentes (Sept, AIE). El cierre del Estrecho de Ormuz redujo la libre circulación del transporte de crudo desde el Golfo Pérsico donde se encuentran varios de los principales productores mundiales.
Eso produjo la suba del crudo en sus diversas variedades entre 90 y 150%, algunas regiones, especialmente en Asia, se enfrentan a reducción del suministro. Lo que amenaza un freno a la actividad económica y a una interrupción de la cadena de suministros.
Se suma la destrucción de refinerías en las zonas en conflicto, de alto valor y su reparación llevará entre dos y cinco años. Lo que hace prever que el actual cuello de botella seguirá hasta bien entrado 2027, incluso si los conflictos se reducen o finalizan.
Refinerías destruidas — Rusia y Ucrania: En Rusia 34 refinerías han sido golpeadas por ataques con drones desde marzo de 2024, en más de 176 eventos documentados.
Capacidad afectada: unos 5,74 millones barriles diarios de capacidad total han sido alcanzados.
Impacto real en producción: la AIE estima que la producción de diésel de Rusia cayó aproximadamente un 30% en 2026, respecto al año anterior. Las más dañadas: la Refinería de Moscú (suministra el 40% de la gasolina y 50% del diésel de la Capital), Ufa, Omsk, Tyumen y Novoshakhtinsk.
Se trata en su mayoría de refinerías de conversión profunda, las más complejas y valiosas: son precisamente las que producen mayor cantidad de diésel de alta calidad, no solo gasolina o combustible pesado.
Ucrania, prácticamente no operaba refinerías a gran escala desde antes de 2022; la principal, en Kremenchuk, fue destruida en los primeros meses de la invasión y no se ha reconstruido.
Su impacto directo en la oferta global es menor, pero su destrucción obligó a redirigir importaciones hacia consumo interno, restando disponibilidad regional.
Refinerías destruidas en Medio Oriente, Irán y países del Golfo (desde el 28 de febrero de 2026): 135 ataques documentados a instalaciones energéticas en 84 sitios distintos en Arabia Saudita, Baréin, Catar, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos.
Refinerías principales dañadas:
Abadán, una de las más grandes del Medio Oriente, capacidad 320.000 b/d; gravemente dañada en ataques israelíes.
Bandar Abbas, principal puerto de exportación de productos refinados; parcialmente inoperativa.
Yanbu, terminal del oleoducto Este-Oeste; capacidad reducida ~40% tras ataques hutíes e iraníes.
Jeddah, Jizan, Ras Tanura, daños parciales en instalaciones de almacenamiento y procesamiento Ahmadi (Kuwait), ataques interrumpieron operaciones.
Ras Laffan (Qatar), daños en instalaciones de procesamiento de gas y derivados.
Las mencionadas no eran refinerías simples: muchas contaban con unidades de hidrocraqueo e hidrotratamiento, que son las que transforman el crudo pesado en diesel de baja emisión, de calidad exportable. Sin esas unidades, puedes tener todo el petróleo del mundo, pero no puedes convertirlo en diésel limpio. Reparar una de estas instalaciones lleva entre 18 meses y 3 años. El daño tardará años en repararse y hasta que los conflictos no frenen o haya pactos o treguas estables nadie va a iniciar arreglos a las dañadas, ni comenzar nuevas que puedan ser atacadas.
La continuidad de las guerras en Rusia-Ucrania y en Medio Oriente han abierto una ventana de lucha contra el imperialismo mundial
El imperialismo ha abierto conflictos en todo el globo que se expanden hacia nuevos países y en intensidad con bombardeos y genocidios.
El gobierno de Donald Trump ha impulsado las guerras en curso siendo el principal proveedor de suministros a Ucrania y de apoyo estratégico (satélites espías, Interlink, búsqueda de objetivos, etc.) y el ataque junto a Israel de Irán con bombardeos masivos con miles de muertos y destrucción de fuerzas productivas esenciales. Y amenaza con su “aniquilación” lo que nos señala la posibilidad de bombardeos masivos (o bombas nucleares) ante el fracaso de someterlo en la guerra iniciada el 28 de febrero. Nuevos ataques a Irán reanudarán el conflicto a una escala superior. Los combustibles seguirán con precios en suba durante bastante tiempo.
No es un conflicto que se pueda analizar con una óptica limitada a lo regional, con el aumento de los combustibles se han convertido en el principal componente global de la inflación (con beneficios de decenas de millones de dólares a las principales petroleras globales).
Los aumentos de sus beneficios como el incremento de costos de transporte; seguros y combustibles, van a proseguir mientras las guerras continúen. Por el contrario, todo indica que estas guerras se van a ir incrementando: el Financial Times editorializa: “Israel y Washington reanudarán los ataques en las próximas semanas”. “Donald, dijiste que tenemos un trabajo que terminar, y lo terminaremos juntos, dijo Netanyahu”, sentado frente a un avión de combate (ver aquí).
El imperialismo con estas guerras y sus consecuencias encendió la llama de las protestas masivas de jóvenes y trabajadores que ya comienzan a conmover a los gobiernos imperialistas en todo el mundo. Trabajadores y estudiantes unidos en la lucha contra el imperialismo y sus esbirros locales. Hay una solución y está en manos de las luchas que ya han comenzado.
