EDM

Kshama Sawant: “la clase obrera pide a gritos alternativas obreras independientes y de lucha”

imagen de la nota
16/5/2026

Kshama Sawant: “la clase obrera pide a gritos alternativas obreras independientes y de lucha”

Entrevista a una candidata socialista revolucionaria al congreso de Estados Unidos


La entrevista fue realizada por Guillermo Kane para Prensa Obrera en su canal de Youtube y para En defensa del Marxismo. Kshama Sawant fue elegida tres veces concejal en Seattle, Washington de manera independiente de los partidos patronales. Hoy es candidata a diputada nacional, impulsada por las organizaciones Revolutionary Workers y Workers Strike Back, con el apoyo de otros grupos de izquierda.

PO: Muchas gracias Kshama por acceder a hacer esta entrevista para Prensa Obrera de Argentina. Claramente es un periodo muy convulsionado de la historia de Estados Unidos. Observamos claramente a los trabajadores en la calle enfrentándose a ICE. Vimos una reacción muy fuerte a la guerra imperialista en Irán que continúa al presente. ¿Cuál es la situación hoy en Estados Unidos?

KS: Es cierto que es un momento histórico en la vida política de Estados Unidos ya que nunca antes en los ochenta años de existencia del Estado israelí, que en sí mismo, seamos claros, ha sido un proyecto del imperialismo y capitalismo norteamericano, ha habido una situación en la que una mayoría de la clase obrera norteamericana se opone al Estado de Israel, a la ocupación violenta y a los colonos en las tierras palestinas. La rabia contra el genocidio está por el cielo. 

El otro indicador del carácter sin precedentes de este momento es que incluso antes de que el gobierno de Trump lanzara esta guerra, la mayoría de la clase obrera norteamericana se oponía a ella. 

Esto es, sencillamente, una conciencia increíble que estamos viendo desarrollarse a nivel de las masas en los Estados Unidos. Es uno de los dos rasgos destacados de la política en EEUU. 

El otro rasgo es que, desgraciadamente casi no hay una dirección combativa del movimiento obrero, ni otro tipo de dirección de izquierda que se ofrezca para hacer avanzar una estrategia que realmente canalice la bronca de las masas para ganar verdaderas victorias contra el capitalismo y el imperialismo.

Así que diría que en general la característica más destacada de la política estadounidense
hoy en día es el abismo entre las dos cosas: de un lado la conciencia de las masas y el deseo y la urgencia de poder responder los ataques de este lado, una verdadera necesidad de una estrategia para contraatacar y, por otro lado, la ausencia de cualquier dirección de izquierda combativa.

PO: Una de las características de esta radicalización que se ha visto últimamente y que sin duda está relacionada con cierto éxito en conseguir al menos que se vayan las acciones más violentas de ICE del estado de Minnesota, fue un debate de masas sobre la necesidad de la huelga general, un debate sobre cómo organizarlo. Ahora, esto no vino de la dirección sindical de la AFL-CIO, ¿de dónde surgió? ¿Y cómo sigue eso hoy?

KS: Sí. Primero, tenés razón, no vino de la dirección de la AFL-CIO que es la federación sindical más importante aquí ni de su dirección. Realmente vino de la base obrera, incluida la base del movimiento sindical organizado.

Y nos mostraron una forma, a nosotros como marxistas, a nosotros que estamos luchando por construir una dirección de lucha, una dirección internacional sea en EEUU o en Argentina, esto debería reafirmar nuestras convicciones en el potencial que existe en la clase obrera internacional para sacar conclusiones, las conclusiones correctas para pelear en solidaridad, buscar un tipo de sociedad mejor. De ahí vino el éxito del movimiento, sea cual sea su grado, vino desde la base. 

Quiero agregar una cosa más y darte un indicador concreto de las protestas en Minneapolis. Allí fue el punto de arranque de la operación verdaderamente obscena que Trump bautizó Operación Metro Surge, que desplegó miles y miles de agentes de ICE en la ciudad. Pensaron que podrían hacer esto con impunidad y han causado un daño realmente inmenso. Fue una historia devastadora tras otra de familias inocentes destruidas, de niños  quedando virtualmente huérfanos mientras sus padres eran detenidos. Pero al mismo tiempo Trump no logró lo que quería, no fue algo que pudiese hacer con impunidad porque la masa de la clase obrera se levantó asqueada y con bronca, y esto muestra el potencial de solidaridad por encima de las divisiones nacionales y étnicas. Muchos obreros que no enfrentaban el terror de ICE personalmente, que son ciudadanos norteamericanos, están enojados respecto a esta situación y ven esto como un problema de la clase obrera, no solo un problema de derechos de los inmigrantes.

Obviamente es un problema de derechos de los inmigrantes, pero más allá de eso, es un problema de la clase obrera y la clase obrera tiene que luchar junta contra este tipo de terrorismo de ICE y eso es lo que ocurrió en ciudades de todo el país,
pero especialmente en Minneapolis, que ha sido el epicentro y lo que ocurrió allí ha sido una muestra de coraje increíble, con protestas de masas inspiradoras.

El resultado de ese proceso de masas ha sido el que le puso muchos frenos al gobierno de Trump y finalmente dijeron “bueno quizás empecemos a reducir gradualmente
la Operación Metro Surge”. La siguen llevando adelante pero el hecho de que se vieran obligados a decir algo así es una prueba de lo poderosa que puede ser la lucha de la clase trabajadora, pero esa es solo una parte de la historia. El otro tema es que la idea de la huelga o de la huelga general se ha vuelto inmensamente popular. 

Yo he sido una marxista y activista por dieciocho años y nunca he visto a la frase huelga general volverse tan predominante en la conversación entre los obreros, donde se siente una verdadera necesidad de ir más allá de las protestas de masas y poder frenar realmente, no solo al terrorismo de ICE, sino también a las guerras y a la crisis de las condiciones de vida. 

Seamos claros, hacer una huelga quiere decir interrumpir la maquinaria de ganancias de los patrones. Eso es hacer una huelga. Sin eso no vas a tener la verdadera potencia que brinda una huelga. Entonces ir de las protestas a las huelgas, es ir de simplemente protestas a cerrar la maquinaria de ganancias de los patrones, y los trabajadores quieren hacer esto, pero el obstáculo a esto es el hecho de que la mayoría abrumadora de la dirección de la AFL-CIO son lo que llamaría sindicalismo empresarial ellos han hecho las paces con el capitalismo, con los patrones y los partidos de los patrones, concretamente con los partidos Demócrata y Republicano que son ambos los partidos de los millonarios.  Ellos han sido un verdadero obstáculo para llevar adelante acciones que vayan hacia la huelga general. 

Ha sido tan vergonzoso, que en Minneapolis en la previa del 23 de enero que fue el gran día de protesta, en el que cientos de miles de manifestantes salieron a las calles en todo el país quizás hasta un millón de personas se manifestaran ese día, en vísperas de eso cuando la clase trabajadora de Minneapolis hablaba de una huelga general, en lugar de lanzarse a utilizar esa conciencia de masas para organizar una huelga general en Minneapolis, los dirigentes sindicales, en cambio, hicieron algo muy vergonzoso, frenaron cualquier tipo de acción huelguística.


Muchos de los dirigentes sindicales circularon las cláusulas anti huelgas como advertencia. Y, seamos claros, ya aceptar clausulas anti-huelga en un contrato sindical es absolutamente vergonzoso. Debería haber una negativa total. Nunca podes aceptar una cláusula anti-huelga, porque poder parar y obstruir la maquinaria de las ganancias es la única verdadera ventaja que tienen los obreros para luchar contra los patrones bajo el capitalismo, pero estos dirigentes sindicales no solo aceptan estas cláusulas al punto de que, no sé si saben, la mayoría de los contratos laborales en este momento tienen clausulas anti-huelgas, a ese punto llegamos, no solo han hecho esto, sino que en vísperas del 23 de enero, lo circularon, circularon los artículos con esas clausulas, diciendo a sus afiliados; “les queremos recordar

que existe una cláusula anti-huelga. Si haces un paro puedes ser despedido. Así que quizás no deberías parar”.

Así que no solo no organizaron huelgas, si no, hicieron todo lo posible para evitar que se produjera una huelga.

Esto es lo que quiero decir cuando digo que el sindicalismo pro-patronal en las direcciones obreras son uno de los obstáculos más cruciales que hay que superar y reemplazar con lo que yo llamaría sindicalismo combativo o sindicalismo clasista, entendiendo que la avaricia patronal por ganancias y las necesidades de la clase obrera son completamente irreconciliables, y que el único camino a la victoria para la clase obrera, sea para terminar con el terror de ICE y las guerras, o para terminar con la crisis de costos de vida y ganar salarios que permitan condiciones de vida decentes. Cualquiera de estas cosas van a necesitar una verdadera lucha, incluyendo paros y una huelga general.

PO: Has lanzado una campaña para lograr ser votada como una diputada socialista revolucionaria en el congreso de EEUU, que de lograrse, sería la primera vez en la historia, y las elecciones son en noviembre. Con toda esta situación, probablemente sea difícil saber que va a pasar de aquí a noviembre. El último fin de semana hemos tenido esta situación extraña con un supuesto tirador contra Trump. Hemos visto a algunos de sus secuaces como, Steve Bannon hablando de rodear a los centros de votación con tropas de ICE. ¿Qué forma está tomando la situación electoral hacia noviembre?

KS: Sí, para arrancar vamos a separar lo que sucede con la elección en general y luego que pasa en nuestra elección. 

Así que para comenzar veamos primero el panorama general. Creo que la situación general en Estados Unidos está muy clara; es decir, no es algo por lo que nadie tenga que confiar en mi palabra. Las cifras son muy claras. La CNN está hablando del tema. Trump es extremadamente impopular. Sus índices de aprobación están en su punto más bajo histórico. Pero, al mismo tiempo, los índices de aprobación del Partido Demócrata también se sitúan en su punto más bajo en treinta y cinco años. De hecho, en una encuesta muy reciente que se realizó hace solo una semana por CNN, muestra que la aprobación neta del Partido Demócrata comparado al Republicano, en la perspectiva hacia las elecciones de este año, es de cinco puntos porcentuales negativos.

En 2006 y 2018 cuando había una bronca masiva contra los republicanos, primero contra George W. Bush, y luego contra Donald Trump, entonces el Partido Demócrata tenía una ventaja de percepción positiva de dos dígitos por el odio que había contra el Partido Republicano y contra el presidente republicano del momento, pero ahora tenemos una situación sin precedentes, que haya tanta bronca contra ambos partidos de la clase dominante, que aunque Trump es profundamente impopular, el Partido Demócrata también es profundamente impopular y entonces, de conjunto, lo que la clase obrera pide a gritos son alternativas obreras independientes y de lucha, cosa que no se le está ofreciendo, con la excepción de nuestra campaña, a la que ahora voy a abordar, pero, si nos fijamos en el panorama electoral general, somos la única excepción a la regla y, por eso, tú ves de un lado a Trump que es impopular, los demócratas también son impopulares. La consideración de ambos partidos, del conjunto de las fuerzas políticas y todas las instituciones del capitalismo están en un punto bajo histórico.

Sin embargo, como no hay alternativas obreras combativas, de izquierda disponibles, es muy probable que los demócratas avanzarán a pesar de que la gente los odia. La gente también tiene mucho miedo del peligro que representa la administración Trump; lo cual es totalmente racional porque la orientación del trumpismo y el populismo de derecha es extremadamente peligrosa Todas las políticas reaccionarias que impulsan su gobierno son extremadamente peligrosas.

Pero, claro, el Partido Demócrata no es la solución a nada de esto; porque el Partido Demócrata forma parte de los problemas que Trump representa. Simplemente daré un ejemplo muy concreto. La guerra de Trump contra Irán es tremendamente impopular, pero el presupuesto para llevar adelante esa guerra fue aprobado por la mayoría de la bancada demócrata en la cámara baja y la mayoría de los demócratas en el Senado en una votación que fue en diciembre.

Así que hace 4 meses y algo los demócratas contribuyeron a crear una mayoría que le entregó a Trump 906 mil millones de dólares en bandeja de plata. Eso es lo que hizo mi oponente Adam Smith que fue uno de los demócratas que votó dar todo ese dinero a Donald Trump, casi un billón de dólares, y de hecho, mi oponente, Adam Smith llegó incluso a emitir un comunicado de prensa conjunto con sus colegas republicanos celebrando la votación de esa ley. Eso son los demócratas. Los demócratas son un partido belicista de la clase millonaria. Los republicanos son un partido belicista de la clase millonaria.

Y, de hecho, los republicanos y demócratas juntos son los dos partidos más poderosos del capitalismo global, y por lo tanto sin una alternativa política independiente vas a ver a los trabajadores o, no yendo a votar, o van a terminar votando a los demócratas porque temen el peligro que supone Trump. Pero al final nada de eso es una solución y por eso nuestra campaña es tan crucial y, en nuestra opinión, objetivamente, nuestra campaña es la campaña más importante para la clase trabajadora estadounidense.

No se trata solo de los votantes de nuestro distrito. Evidentemente, solo las personas que residen en el distrito pueden votar por mí y para nuestra campaña. Sin embargo, esta campaña reviste importancia a nivel nacional, precisamente por todo lo que he dicho, es decir, que necesitamos desesperadamente una alternativa independiente, la única que
representa una política socialista revolucionaria que hay que plantear. 

Claramente las elecciones generales serán en noviembre, pero ahora mismo se celebran las elecciones primarias en el estado de Washington, donde vivo, donde hay una primaria abierta, donde más allá de la afiliación partidaria, participan todos los candidatos juntos en la primaria, y los dos más votados van a la elección general. Así que nuestro primer reto es ahora mismo son las elecciones primarias que se celebran el segundo martes de agosto, así que ahora mismo estamos luchando por organizar la campaña; con el fin de prepararse para esa elección.

Y estamos timbreando a lo largo del distrito. Y puedo hablar más sobre la campaña en sí, pero allá donde vamos, vemos a gente de clase trabajadora que están enfadados con Adam Smith, este es el tipo del que te hablé, que votó a favor de dar a Trump novecientos seis mil millones de dólares. Votó por enviar decenas de miles de millones de dólares para el genocidio en Gaza. Votó reiteradamente por prohibir la ayuda alimentaria de las Naciones Unidas a Gaza, en momentos que se recibían muchos informes que hablaban de niveles catastróficos de hambruna generalizada en Gaza.

Votó por la creación de ICE. Votó repetidamente para financiar a ICE.

Votó para ilegalizar el paro ferroviario de 2022 y además ha votado a favor de destruir la financiación de Medicare y Medicaid que son verdaderamente los sistemas esenciales de asistencia para la salud de la gente y por eso hay mucha bronca contra Adam Smith.

Es posible que el Partido Demócrata intente presentar a otros candidatos demócratas como 

los “demócratas progresistas” en su contra para decir “no voten por la socialista Kshama Sawant, voten por este demócrata progresista.”  Así que tenemos que luchar contra todos esos posibles intentos.

PO: Te iba a preguntar por eso. Era muy interesante cuando hablabas del abismo entre la radicalización que hay y la inexistencia de una dirección revolucionaria en la izquierda. Sin embargo, al menos a mí me parece que gran parte de lo que se podría llamar la izquierda en EEUU no existe como fuerza independiente; porque forma parte del Partido Demócrata, en particular a través de DSA, así que te quería preguntar: ¿Qué rol crees que está jugando esa ala del Partido Demócrata? Con la victoria de Zohran Mamdani que ha causado un gran entusiasmo para mucha gente en todo el mundo. Tenés a Alexandria Ocasio Cortez, Bernie Sanders y una autodefinida demócrata socialista que ganó el puesto de alcaldesa en Seattle. Así que, ¿qué rol ves que está jugando esto?

KS: Las consignas de la campaña de Zohran, por ejemplo, el salario mínimo de 30 dólares en Nueva York, buses gratis, congelar los alquileres en los departamentos de alquiler controlado, cuidado infantil universal. Nosotros, como marxistas apoyamos fuertemente todos estos reclamos.

Lo que dijimos es que para conseguir esas reivindicaciones hará falta una verdadera lucha contra el establishment demócrata y republicano, contra ambos partidos y contra la clase multimillonaria; y esas reivindicaciones no pueden ganarse sobre la base de la estrategia que AOC y Mamdani han propuesto, que consiste en intentar hacer tratos a puerta cerrada, tratando de llegar a hacer las paces con la clase multimillonaria.

No estamos de acuerdo con esa estrategia en absoluto. Hay una historia muy extendida que muestra que este tipo de método en realidad acaba traicionando a la clase trabajadora.

Y sí, es cierto que desafortunadamente DSA verdaderamente es un ala del Partido Demócrata. Es en los hechos lo que es.  Han presentado a muchos candidatos. De hecho, en este momento creo que 250 funcionarios electos en Estados Unidos son candidatos de la DSA, o sea que o son afiliados de DSA o han sido apoyados por la dirección de DSA. Y sin embargo, ni uno de ellos, ni siquiera todos ellos juntos han conquistado nada significativo comparado a nuestra trayectoria. Y digo “nuestra” porque ha sido un esfuerzo colectivo que llevamos adelante cuando me presenté al concejo municipal en 2013 en Seattle.

Nos presentamos a las elecciones con la reivindicación de un salario mínimo de 15 dólares por hora en aquel momento, y eso fue hace 13 años, y cobrarles impuestos a los grandes empresarios y la clase multimillonaria y por los derechos de los inquilinos y por controlar del precio de los alquileres.

Nadie esperaba que ganáramos. Nos enfrentábamos a un candidato del Partido Demócrata muy poderoso que buscaba su reelección. Pero ganamos. Y eso planteó el mandato de conseguir los 15 dólares por hora como salario mínimo. Y luego de que yo asumí mi banca en enero de 2014 en menos de 6 meses habíamos ganado una conquista histórica de salario mínimo de 15 dólares la hora. 

Luego conquistamos el impuesto a Amazon. Derrotamos al billonario Jeff Bezos para ganar el impuesto a Amazon. Mostramos que un enfoque revolucionario es lo que se demuestra exitoso. 

Conquistamos muchísimos derechos de inquilinos. Yo estuve en la banca por diez años. Y en esos diez años ganamos tantos derechos de inquilinos que el principal lobista inmobiliario de ese momento, Jamie Durkan, que se jubiló al poco tiempo que yo deje el concejo, dijo públicamente que mientras yo fui concejal la empresa inmobiliaria simplemente no tenía ninguna posibilidad de ganar y él está diciendo la verdad dijo que no podían ganar, por lo que él llamó “el ejército de Sawant”, y tiene toda la razón.

Yo usé mi banca, no para hacer acuerdos con el Partido Demócrata y diluir mis convicciones para llegar a un acuerdo con ellos, sino que, por el contrario, transformé mi banca en un vehículo y una plataforma para un proceso de movilización y organización de masas. Movilizamos a la clase obrera alrededor de estas reivindicaciones concretas y construimos un movimiento de lucha. Y lo que hicimos viene de una idea muy básica que viene del marxismo. Como sabes no inventamos estas ideas. Estas son las ideas que tenían los bolcheviques, las que usaron en la Revolución Rusa la dirección de lideres bolcheviques como Lenin y Trotsky.

Estas también eran las ideas que se usaron en la huelga general de Minneapolis de 1934 que cambió la historia de EEUU. Y la idea básica es que bajo el capitalismo el status quo es que los patrones tienen todo el poder, son los dueños de la riqueza, son los dueños de las instituciones políticas, son los dueños de los partidos políticos y así, el trabajo de un líder de la clase trabajadora, de un líder revolucionario para poder obtener cualquier conquista es que hay que tener una estrategia. Hay que elaborar una estrategia para romper ese equilibrio de fuerzas a favor de la clase trabajadora. Esto es lo que hicimos.

Ponemos en práctica esta idea básica del marxismo, entendiendo que mi trabajo, que tenía cuando iba al concejo municipal; cuando era concejal no era ir allí y administrar el Estado capitalista, para ser un poco mejor y estar un poco más a la izquierda. 

No, mi trabajo no consistía en administrar el Estado capitalista. Mi trabajo consistía en ir allí y romper con la política existente. Sacudir el avispero. Y entendí que los demócratas en el concejo municipal, y eran todos demócratas salvo yo, Seattle es una ciudad muy izquierdista, no hay bastión republicano acá, pero entendía que los concejales demócratas no son mis colegas son nuestros enemigos de clase y para luchar por la clase trabajadora hay que organizar a la propia clase trabajadora y llevar ese poder de la clase trabajadora al concejo municipal. Y eso es precisamente lo que mis compañeros socialistas revolucionarios y yo hicimos y así ganamos victorias sin precedentes que eran consideradas imposibles.

Esto es un contraste tajante con la dirección de DSA, con la dirección sindical, con Mamdani, AOC y todos ellos, y es muy importante para nosotros poder luchar para ganar.

Hemos lanzado esta campaña precisamente porque queremos mostrar
lo que hemos conquistado en Seattle. Queremos hacerlo a escala nacional.

Me he comprometido a que, si soy elegida, convertiré mi toma de posesión en el Congreso en una manifestación de diez mil personas e inmediatamente usaremos nuestra banca para lanzar movimientos militantes para terminar con los fondos militares al Estado de Israel, para conquistar la atención sanitaria gratuita universal mediante impuestos a los ricos y para cerrar ICE.

PO: Nos identificamos mucho con tus planteos de independencia política en la lucha en Argentina tanto en los sindicatos y las luchas populares como en el Parlamento. En este sentido, mencionaste algunos de los temas centrales. ¿Pero podrías resumir tu campaña y explicar qué métodos están utilizando? ¿Cuáles son los puntos centrales?
¿Y en qué punto de esta lucha están?

KS: Las principales reivindicaciones son poner fin a toda la ayuda militar estadounidense al Estado de Israel y también acabar con el uso de armas y tecnología para guerras imperialistas y también estamos luchando por una salud gratuita universal y una ampliación masiva de viviendas públicas asequibles con alquiler regulado. Y todo esto, los planes de salud y la vivienda, mediante impuestos a los millonarios y multimillonarios. También luchamos por un control nacional de los alquileres. Por un salario mínimo nacional de 25 dólares la hora.

Para que tus espectadores sepan, el salario mínimo nacional en Estados Unidos está en unos vergonzosos siete dólares y 25 centavos y el salario mínimo de los trabajadores que reciben propinas ya saben, como los trabajadores de restaurantes, es de dos dólares y trece centavos la hora. Es una situación absolutamente despreciable que sufren los trabajadores más pobres del país. Y a pesar de que el Partido Demócrata ha tenido la presidencia ha estado en la Casa Blanca y han tenido la mayoría de ambas cámaras del Congreso con Clinton, con Obama y con Biden, a pesar de todos esos periodos en los que tuvieron la mayoría, ellos se negaron a hacer algo tan básico como un salario mínimo de quince dólares la hora. 

Mi campaña reclama un salario mínimo nacional de veinticinco dólares la hora y queremos aplicar una estrategia similar a la que utilizamos en Seattle, que, como ya he dicho, es una lucha con una estrategia clasista.

Solo para darles un ejemplo de lo que hicimos en Seattle para conseguir el salario mínimo de 15 dólares y el impuesto a Amazon es que, en ambos casos, además de presentar los proyectos en el concejo, también hicimos una juntada de firmas para una iniciativa de plebiscito, o sea de una consulta popular que le de fuerza de ley si una mayoría vota por ella, a diferencia de si se vota en el concejo municipal o el congreso por una mayoría de los representantes. Entonces aparte de proponerle los proyectos para que se traten en ese parlamento lanzamos una iniciativa de consulta popular y fuimos a la base de la clase obrera de Seattle a pedirles que firmen esa iniciativa popular y hemos recogido miles de firmas para esa iniciativa popular que se convirtió en una amenaza creíble contra la clase dominante y el Partido Demócrata; y construir ese tipo de amenaza creíble, que le puede forzar la mano a la clase dominante, es completamente crucial.

Es un componente fundamental e imprescindible para elaborar una estrategia clasista eficaz.

Quiero decir que, obviamente, esas tácticas varían según la situación.

En la huelga general de Minneapolis de 1934 la capacidad de ejercer el poder de los trabajadores estaba creciendo, hacia la huelga general. Y la amenaza de una verdadera
lucha revolucionaria obligó a Franklin Delano Roosevelt, el presidente demócrata de ese momento, a hacer concesiones a la clase trabajadora ante la amenaza de una lucha revolucionaria, así que por eso siempre tiene que haber una amenaza creíble.

Eso es lo que aporta una huelga obrera, es una amenaza a la continuidad de la ganancia patronal, que es interrumpida por un cierto período y eso coloca el temor en las patronales y se les fuerza la mano y se les arranca concesiones.

Esa es la idea básica que hemos seguido siempre en Seattle y el otro aspecto de lo que llamamos “amenaza creíble” que hemos utilizado y que también será relevante si ganamos una banca en el Congreso norteamericano, es exponer a los que son llamados demócratas progresistas, exponer cual es su rol real. El papel de las demócratas progresistas. Ahora, parte del problema, es que mucha gente tiene una ilusión en personas como AOC, que
son demócratas progresistas y creen que, al menos mientras haya gente progresista en el Partido Demócrata, quizás haya alguna esperanza. Quizá algún día, en algún momento, ese
Partido Demócrata haga algo por la gente común y corriente para los trabajadores, porque hay progresistas allí. Lo que tenemos que exponer es que el verdadero rol de los demócratas progresistas no es llevar al Partido Demócrata hacia la izquierda; porque no lo han hecho, si es que realmente fuera su objetivo, habrían fracasado estrepitosamente,
pero en realidad ese no es su objetivo; su verdadero objetivo, la razón para que los progresistas siguen existiendo en el Partido Demócrata es servir de tapadera a la agenda pro-capitalistas, anti-obrera y pro-guerra imperialista del Partido Demócrata. 

Y, por eso, el trabajo de un líder marxista es ponerlo de manifiesto con toda claridad, y eso es lo que hicimos en Seattle, hemos desenmascarado a los demócratas progresistas

poniéndolos a prueba y atribuir un precio político a su reputación progresista, porque cada vez que llevábamos a cientos de personas al concejo municipal, quienes decían “Si te llamas progresista ¿cómo puedes votar en contra de esta legislación por nuestros derechos de inquilinos o contra aumento de nuestro salario mínimo? No te podés seguir haciendote llamar progresista”.

Así que le pusimos un precio político a su reputación supuestamente “progresista” y a sus propias carreras políticas personales, eso también formaba parte de la amenaza creíble, y ahora el salario mínimo en Seattle es el más alto del país, con 21.30 dólares la hora.

Digo todo esto para mostrar que hay una experiencia real en la que estamos basando  nuestra campaña al congreso. No va a ser fácil ganar. Va a ser extremadamente difícil. Por eso vamos casa por casa en todo el distrito.

Hemos recibido donaciones de trabajadores de todos los estados del país y también de Washington D. C. y Puerto Rico. La gente entiende que esta campaña tiene relevancia nacional. Y hemos reunido medio millón de dólares con una donación promedio de 25 dólares.

Comparemos eso con mi oponente que tiene una donación promedio de mil dólares y es financiado por el lobby sionista, por la industria armamentista y por los millonarios y multimillonarios. 

PO: Has mencionado la crisis de dirección en este momento, y la necesidad de un debate estratégico entre quienes defienden el socialismo, o se consideran de izquierda. En este sentido nos gustaría comprender un poco más. Las últimas veces que ingresaste al concejo municipal fuiste candidata de Socialist Alternative. Entendemos que ahora esta campaña está impulsada por la organización Workers Strike Back y Revolutionary Workers.Te pediría entonces si nos pudieses explicar el sentido político de este cambio.

KS: Sí, cuando empecé a militar como marxista, me uní a Socialist Alternative y fui
miembro de Socialist Alternative durante muchos años y muchos de nosotros que estamos ahora en Revolutionary Workers fuimos miembros de Socialist Alternative, pero en 2024 muchos de nosotros renunciamos a Socialist Alternative y lanzamos Revolutionary Workers

y esto fue por la combinación de un desacuerdo muy fundamental que estaba ahí desde el principio pero tardo un tiempo en quedar explícito y ese desacuerdo es que nosotros creemos firmemente que el propósito de las organizaciones marxistas no es ser socialistas de sillón sino que hay que realmente participar y, más aún, intentar dirigir  la lucha de clases e impulsar la estrategia y tácticas marxistas que van a llevar realmente la lucha obrera a un éxito y este es el enfoque que usamos en los diez años que estuve en el concejo municipal, pero en todo ese tiempo desafortunadamente una parte de la dirección de Socialist Alternative no acordaba con nuestro enfoque y había un desacuerdo muy fundamental y yo mismo formé parte del comité ejecutivo de Socialist Alternative durante mucho tiempo y otro miembro de Seattle también formaba parte del comité ejecutivo, pero los dos teníamos muchos desacuerdos con el resto de la dirección del comité ejecutivo de Socialist Alternative y desafortunadamente creo que incluso parte de la dirección de la internacional 

estaba de acuerdo con ellos y no con nosotros, y parte de este desacuerdo era que no les gustaba realmente cuan potentemente nos oponemos al Partido Demócrata cuanto los ponemos en evidencia a ellos y también a la dirección sindical y creo que esto no se reduce solo a Socialist Alternative. 

Existe ese problema en la izquierda de Estados Unidos en general, donde hay muchas organizaciones que se autodenominan trotskistas, que se autodenominan marxistas que en sus materiales hablan mucho de la huelga general y la Revolución Rusa, pero en la política actual, lo que hacen en realidad es tomar muchos atajos.

Solo para ponerte un ejemplo, desde que nos fuimos de Socialist Alternative, si miramos a sus materiales apenas critican al Partido Demócrata; de hecho, hicieron campaña activamente por Mamdani sin critica alguna a él, ni a su estrategia, ni a la dirección de DSA.

No estamos de acuerdo con eso y, además, una de las principales razones que nos llevaron a la decisión definitiva de abandonar Socialist Alternative fue el hecho de que se negaran a construir Workers Strike Back (Obreros en Lucha). Lanzamos Workers Strike Back en 2023 con el acuerdo de que íbamos a construir una organización de masas, aparte de una organización revolucionaria trotskista. En nuestra opinión necesitamos construir ambas fuerzas a la vez, entonces lo lanzamos, pero se puso de manifiesto muy rápidamente que el resto de la dirección de Socialist Alternative no tenía la intención de construirla, a pesar de que decenas de miles de trabajadores habían hecho contribuciones para la fundación de Workers Strike Back.

Estamos totalmente en desacuerdo con que se quite el dinero a la clase trabajadora y…ya sabes, habíamos recaudado unos trescientos mil dólares para ese momento, y tomar ese dinero y no construirlo, eso hubiera sido completamente falto de principios. Una violación de principios a una escala gigantesca. Y esa fue, pues, la razón última de la ruptura.

PO: ¿Qué tipo de organización política, partido o movimiento político crees que necesita la clase obrera en EEUU? ¿Qué pasos proponen para que eso avance?

KS: En primer lugar, necesitamos un nuevo partido para la clase trabajadora, y no me refiero a organizaciones revolucionarias, trotskistas, organizaciones marxistas. 

Esas también las necesitamos, pero también necesitamos un partido de masas de la clase, y la manera que lo imaginamos es que una organización como Revolutionary Workers que sería parte de ese gran partido de masas, pero ese partido de masas tiene que tener ciertos principios, tiene que estar enraizado en la lucha de masas en las huelgas, en las luchas obreras en campañas de sindicalización, en acciones de desobediencia civil masiva, en campañas contra el racismo y sexismo y otras formas de opresión y tiene que ser un partido que sea verdaderamente independiente de los demócratas y los republicanos, que son partidos que como dije, ambos son capitalistas y debe regirse por ciertos principios; uno de los principios básicos es lo que vos comentabas antes de que todos los representantes de este nuevo partido deben cobrar solo el salario medio de un trabajador y donar el resto de su sueldo para construir el movimiento social. Lo hice durante todo el tiempo que estuve en el concejo municipal de Seattle y solo cobre un sueldo promedio de trabajador y el resto, luego, de impuestos, lo doné a un fondo de solidaridad que fue administrado democráticamente para donar a sindicatos, fondos de huelga, movimientos sociales y otras luchas. Y eso es lo que haría también como diputada nacional.

Si gano solo cobraré el sueldo promedio de un trabajador.

Bueno, eso no es suficiente, pero es un ejemplo del tipo de principio que necesitamos en este nuevo partido de masas debe existir el derecho a revocatoria, o sea, que si la base de los miembros del partido de masas necesitan revocar a un representante, sea uno que esté en el congreso o como dirigente del partido.

Tienes que rendir cuentas si terminas traicionando los intereses de la clase obrera.

Tiene que haber un debate real entre los miembros, discusión, debate y votaciones en el partido procesos democráticos reales en este partido, claro que hay mucha más tela que cortar, pero para dar un vistazo corto de qué tipo de nuevo partido de masas de la clase trabajadora necesitamos y lo necesitamos desesperadamente, pero para que eso suceda, y esto era la otra parte de tu pregunta, no va a pasar simplemente porque digamos que necesitamos un nuevo partido. Lo que lleve a un nuevo partido de masas siempre va a ser el resultado de la lucha de masas, entonces ahora la responsabilidad de los trotskistas, de los marxistas, es ayudar a construir esa lucha en la medida de nuestras posibilidades, y esa es precisamente la razón por la que lanzamos esta campaña para ingresar al Congreso de los Estados Unidos, porque lo que haremos si conquistamos la banca es lo que hicimos en Seattle, que es usar a las propias campañas electorales, y luego una vez que conquistemos la banca, usar a las propias bancas para construir el tipo de lucha de masas que puede efectivamente ganar conquistas. Construyendo las luchas alrededor de reivindicaciones concretas y ayudando a conquistarlas mediante estrategias y tácticas realmente eficaces
sin traicionar nunca nuestros principios, pero también no se limita a un tema de moralismo, sino de ser efectivos para avanzar en conquistas, todo esto a una escala nacional. Para nosotros podría ser un verdadero camino a la construcción de un nuevo partido. 

Por eso decimos que hay mucho en juego en nuestra campaña si podemos ganar, pensamos que sería una primera oportunidad para construir un partido de la clase obrera.

No alcanza en sí mismo, pero podría ser una primera divisoria de aguas. También podría ser un aliciente a las luchas de masas en los sindicatos, como en Seattle.

Lo que hicimos fue que, como impulsamos varios reclamos, verdaderamente involucramos a miembros de base de los sindicatos y eso supuso una gran presión para los dirigentes sindicales patronales.

No tengo ninguna duda de que, si conseguimos ganar estas elecciones al Congreso de los Estados Unidos, eso ejercerá una presión sin precedentes sobre los dirigentes sindicales empresariales a nivel nacional y ofrecerá una vía real para crear un nuevo partido.

Solo una cosa si se me permite decir algo sobre qué tipo de partido nuevo necesitamos. Estamos viendo desenvolverse la crisis que está en curso en Your Party, en el Reino Unido, y todos debemos aprender las lecciones de esas experiencias. Porque aún con las mejores intenciones y creo que Sultana tuvo las mejores intenciones y sigue teniendo muy buenas intenciones, pero creo que una estrategia que verdaderamente una a la izquierda que lucha, unir a la clase obrera, no puede ser solo lanzar un partido, pero en nuestra opinión, una de las cosas que debería haber hecho la dirección es realmente lanzar campañas respecto a terminar con el apoyo militar de Reino Unido a Israel o un presupuesto pleno para el servicio nacional de salud, mediante un impuesto a los ricos, hay cualquier cantidad de demandas concretas que la dirección de Your Party podría haber tomado, y todavía puede tomar, porque ese es el tipo de campañas de masa por demandas concretas que  pueden galvanizar la construcción de un verdadero partido que pueda sobrevivir la prueba de toda la presión inevitable a la que va a quedar expuesto.

Se verán sometidos a una presión como la que inevitablemente sufre cualquier partido de izquierda. Estoy segura que el Partido Obrero tiene mucha experiencia enfrentando estas presiones porque estas se desprenden del carácter del capitalismo mismo.

PO: De acuerdo. Hay una diferencia entre un partido militante y una estructura puramente electoral y los problemas que vienen aparejados. Creo que, la experiencia de Your Party en el Reino Unido, tiene mucho que ver con eso.

Creo que para la gente en Latinoamérica y Argentina en particular ha sido muy importante ver las luchas contra el Gobierno de Trump porque el Gobierno de EE. UU., como ya sabes, desde hace décadas, pero en particular, en este nivel de ofensiva en Latinoamérica el Gobierno de Trump está muy relacionado con los ataques que estamos sufriendo, por supuesto, en Venezuela, en Cuba, pero también en muchos otros países, ejerciendo una gran influencia a favor de candidatos de derecha como Milei en Argentina, que está impulsando ataques muy extremos, como la reforma laboral, ajustes, despidos, que están creando verdaderas catástrofes sociales en Argentina y en nuestra región
en general. Estamos en una lucha central en una de las fábricas. Muchas fabricas han cerrado, pero hay una sola que está siendo ocupada hace dos meses por sus obreros que están peleando por los cientos de puestos de trabajo que están en juego en la fábrica FATE. Estamos en las luchas en las universidades en las escuelas, con los desocupados y en otros frentes.

Vemos la lucha que hay en EEUU. ¿Cómo crees que los internacionalistas en distintos países podemos unirnos y trabajar juntos contra nuestros enemigos comunes?

KS: Primero, el hecho más básico que tenemos que entender es que la lucha es internacional, es decir, en otras palabras, que el capitalismo es un sistema global e incluso aunque dentro de la clase capitalista, los multimillonarios pueden tener sus propias competencias, y las tienen porque todo es una lucha por el botín de la riqueza generada, finalmente son todos de la misma clase, y nosotros a pesar de las fronteras nacionales, nuestras etnias, nuestras identidades étnicas y nuestras culturas; y otras diferencias, como el género y todo eso nuestra realidad como clase trabajadora es lo más importante para nosotros.

Por eso, necesitamos que los trabajadores estadounidenses comprendan que tenemos mucho más en común con los trabajadores argentinos o los trabajadores mexicanos o trabajadores cubanos o venezolanos o trabajadores de la India, de donde provengo yo, que con un millonario estadounidense.

Esa es una realidad muy importante y yo diría que la ira contra los ataques de Trump contra Venezuela y la bronca contra las sanciones y el bloqueo económico que se endurece contra Cuba abren una esperanza, porque muestran que hay una semilla de internacionalismo creciendo en la conciencia de la clase obrera y necesitamos traerla al primer plano.

Creo que la bronca contra el genocidio de Israel en Gaza. Creo que es otro punto de internacionalismo, porque la gente está entendiendo que realmente la guerra, la masacre contra el pueblo palestino, no los involucra solo a ellos, se trata de qué sociedad global queremos construir y qué tipo de posiciones debe tomar la clase obrera internacional y no fue coincidencia que los sindicatos italianos llevaran adelante una huelga general y no es coincidencia que aquí, en Estados Unidos. hay mucho enfado, como ya dije, hacia
las políticas de la administración Trump frente a muchos de estos países, entre ellos los de Latinoamérica 

¿Cómo se hace? Obviamente, eso es otra cuestión, y creo que, por poner un ejemplo concreto, como parte de la preparación de nuestra campaña para el Congreso de los Estados Unidos no solo estamos hablando de los problemas que afectan a los trabajadores estadounidenses, sino que estamos hablando del imperialismo estadounidense en su conjunto y explicando que en realidad, nuestras reivindicaciones para la clase trabajadora, de mejorar el nivel de vida de la clase trabajadora en Estados Unidos, está muy relacionado con la mejora del nivel de vida de los trabajadores internacionalmente.

Y que o ganamos todos juntos o todos nos enfrentemos a una carrera juntos hacia el fondo y creo que debemos clarificar esto aún más entre los trabajadores.

No tengo una respuesta fácil para esto. Tengo que repetirlo. Lo que nos enfrentamos es con el obstáculo del rechazo del sindicalismo de lucha de clases y la estrategia basada en la lucha de clases de parte de las direcciones de izquierda y de parte de organizaciones que se llaman marxistas en distintos países. Yo las conozco en India. Por ejemplo, esos partidos están completamente liquidados, en muchos sentidos se han entregado, y todo esto significa que a nivel internacional la izquierda, y especialmente la izquierda marxista, está en crisis, tenemos que hacer una evaluación objetiva de la situación y estamos empezando realmente desde cero, partimos de un punto realmente bajo.

Por desgracia, todos nosotros hemos heredado lo que pasó luego de la caída de la Unión Soviética y la destrucción de los logros que se hubieran conseguido en las los países socialistas de aquella época. 

Ya sabes que se perdieron muchas conquistas y muchos partidos se disolvieron, así que partimos de un punto muy bajo y, por lo tanto, tenemos mucho trabajo por hacer, y este tipo de conexiones internacionales son de vital importancia.

PO: Gracias. Muchas gracias, en nombre del Partido Obrero de Argentina.

Les deseamos mucho éxito en esta durante la campaña y en los mítines para el 1 de mayo, con motivo de los próximos días internacionales de los trabajadores y solo quería dejarte el espacio para cualquier comentario final que quieras hacer a las personas que van a ver esto en Argentina y en el extranjero.

KS: Solo quiero decir que siento poder hablar castellano, hablo varios idiomas de la India, pero ninguno me es útil en este contexto y agradezco mucho la paciencia de todos los que ven esto en inglés o lean estos subtítulos, y también les agradezco la oportunidad de llegar a un público que se encuentra fuera de Estados Unidos y en una parte muy,
muy importante del mundo: Latinoamérica, especialmente para construir la política revolucionaria en Estados Unidos, nuestros vínculos con la clase trabajadora y con el marxismo en América Latina  son de vital importancia. Así que espero que esto sea solo el comienzo de la creación de ese tipo de vínculos.

Muchas gracias.