La guerra iniciada por Israel y Estados Unidos en Medio Oriente con el ataquea Irán ha provocado una crisis energética global por la inmediata suba del petróleo que se trasladó a los combustibles.
Ahora se están produciendo subas de precios de otros derivados del petróleo que son utilizados en varias ramas industriales. Como los producidos por la industria química (plásticos, etc.); la agroindustria (fertilizantes nitrogenados, urea, etc.); a la construcción (asfaltos; PVC; pinturas; etc.); caucho sintético (usado en cubiertas, mangueras, suelas de calzado; etc.); productos de higiene (detergentes, jabones, cosméticos, perfumes, vaselina y aceites minerales); industria farmacéutica (principios activos de medicamentos, como la aspirina, así como jeringas, tubos y envases estériles, son derivados petroquímicos), etc…..
La continuidad de la guerra contra Iran han tenido como resultado una brusca reducción del suministro del petróleo que ha “…revelado una nueva vulnerabilidad en la economía global afectando a tantas industrias. El traslado a la economía se da cuando los países del “primer mundo” y el resto están en una crisis financiera con déficits y niveles de deuda tan elevados.” Esta carga limitará la capacidad de los gobiernos para amortiguar el impacto del aumento de los precios de la energía. Los gobiernos y los bancos centrales se han quedado sin margen de maniobra política para contener las consecuencias económicas”, dice un analista de finanzas globales (R. Sharma presidente de la Fundacion Rockefeller). (8/4/26https://www.ft.com/content/2b6afabf-6193-4339-b084-a0fb927a8f1d?syn-25a6b1a6=1 )
Los índices de Wall Street (SPX; Nasdaq) en máximos históricos, aunque las 7 Magníficas son un lastre, ya no lideran las subas
El grupo de las grandes empresas tecnológicas las han reunido en un fondo que cotiza en Wall Street (ETF) llamada “Las Siete Magníficas” (Alphabet, Amazon, Apple, Meta, Microsoft, Nvidia y Tesla), ese selecto grupo reúne a las mayores empresas del planeta y tienen valuaciones siderales. Encabezadas por NVIDIA la primera que alcanzó una valuación en la Bolsa superior a los 5 billones de dólares (Octubre 2025). Esa empresa sola supera el PBI sumado de Brasil (2.26 Bn); México (1,86 Bn); Argentina (0,683 Bn) y Colombia (0,438 Bn), según el FMI.
Las 7 Magnificas, son la cuarta parte de la capitalización de las 500 empresas medidas por Standard and Poor. Luego de un crecimiento de precios sin igual que llevo a su capitalización a subir 33 veces desde inicios de 2008 contra 5 veces al promedio de las 500 mayores (SPX). La suba de Wall Street desde 2008 se concentró en solo 7 empresas.
Desde Octubre las mayores empresas de tecnología globales no logran que sus acciones reflejen mayor demanda. Las altas valuaciones que alcanzaron no son sostenidas por ganancias que lo justifiquen, convirtiéndose en una fuente de riesgo por el alto componente del mercado. Las 7 magníficas y las acciones de empresas de inteligencia artificial no son útiles como un “refugio seguro«, dijo un analista
Ahora son las empresas de “Inteligencia Artificial” que atraen mayor inversión. Aunque no todas tienen ganancias.Solo un pequeño grupo muestra resultados de la inversión dando utilidades con sus nuevas aplicaciones.
La gran diferencia entre la actual crisis energética y la crisis de los años setenta, con el embargo petrolero (1973) y la revolución iraní de 1979
Las crisis petroleras en la década de 1970 se producen luego de la ruptura del acuerdo de Bretton Woods (Agosto 1971) lo que liberó a la Reserva Federal a una emisión de deuda y dólares que ya no tenía las limitaciones de la convertibilidad con el oro: se rompió la convertibilidad con el oro (35 dólares por onza) y se paso a no tener ningún ancla del sistema monetario. .
Eso llevó al gobierno de Estados Unidos a buscar un acuerdo con Arabia Saudita a que compre bonos del Tesoro a cambio de venta de armas y defensa. Luego de abandonar la convertibilidad del patrón oro en la década de 1970, la crisis del petróleo afectó gravemente a Estados Unidos. La inflación se disparó, el dólar se depreció, la Bolsa se desplomó y la economía estadounidense se hundió. El gobierno envió al Secretario del Tesoro a reunirse con las autoridades sauditas. “La misión de William Simon (Secretario del Tesoro) en Julio de 1974, “tenía como objetivo persuadir a Arabia Saudita para que utilizara su riqueza en petrodólares para reducir el déficit comercial estadounidense.” (2/6/2016 http://finance.ce.cn/rolling/201606/02/t20160602_12423003.shtml
La crisis energética actual transcurre en una situación financiera muy distinta. En esa época el endeudamiento del estado era del 33 por ciento del PBI. Eso permitió al Secretario del Tesoro Paul Volcker a realizar una escalada de suba de tasas de interés sin precedentes para combatir la inflación generada por las importantes subas del petróleo.
La situación es diferente porque actualmente la deuda supera el 122 por ciento del PBI, según los datos de la Reserva Federal. (https://fred.stlouisfed.org/series/GFDEGDQ188S )
Paul Volcker asumió como presidente de la Reserva Federal de EE. UU. en agosto de 1979, en medio de una crisis de alta inflación (llegando a cerca del 14% anual) que había sido exacerbada por los choques del petróleo (1973 y 1979). Volcker aplicó una drástica política monetaria contractiva, elevando la tasa de interés de fondos federales (la tasa que los bancos se cobran entre sí) hasta niveles cercanos al 20% en 1980-1981 y encareció todo el crédito.
El uso del dólar como arma es cuestionado por la guerra contra Irán
Irán es el país más sancionado por Estados Unidos: usando el dólar como arma ha fomentado un aislamiento de Irán del comercio y de las finanzas mundiales.
Desde 2010-2015 se aplicaron a Irán sanciones contra el comercio del petróleo y la banca central iraní. Cualquier banco en el mundo que procesara un pago en dólares a Irán era expulsado del sistema financiero del dólar (lo que equivale a la muerte comercial).
Desde 2018, Trump impulsó la salida de EE.UU. del acuerdo nuclear con Irán y se impusieron las sanciones más agresivas: castigar a cualquier empresa o país que comerciara con Irán, incluso si no usaba dólares.
EE.UU. prohíbe usar el sistema financiero en dólares para cualquier comercio a los países que ha sancionado con restricciones para el uso del dólar (Cuba; Corea del Norte; Irán; Rusia; Bielorrusia; Siria; etc.). Si un banco europeo o asiático permite una transacción en dólares relacionada con Irán, ese banco pierde su «corresponsalía» en EE.UU. (no puede liquidar dólares). Por ejemplo el banco francés BNP Paribas pagó $8.9 mil millones en 2014 por violar sanciones a Sudán, Cuba e Irán. Sus directivos pueden ser arrestados si viajan a EE.UU. Como resultado: La mayoría de los bancos prefieren perder un cliente iraní antes que perder el acceso al dólar. Por eso las sanciones a Irán lo han convertido en un paria financiero y económico.
La respuesta de Irán, Rusia y China comienza la «erosión» de las sanciones
El comercio con yuanes y rublos erosiona ese poder. Irán y Rusia, al ser los dos países más sancionados, han liderado un movimiento para abandonar el dólar en sus transacciones bilaterales. El petróleo que Irán vende a China, se paga en yuanes (a través del sistema CIPS chino, alternativo al SWIFT). En el intercambio Irán-Rusia: Ya acordaron usar sus monedas locales (rial y rublo) para el 100% de su comercio.
¿Por qué esto es crítico para EE.UU.? Porque si una masa crítica de países (Rusia, Irán, China, Corea del Norte, Venezuela) comercian exitosamente sin dólar, se rompe el monopolio. Y esto erosiona y rompe el monopolio de EE.UU. Pierde su capacidad de imponer sanciones efectivas; financiar su déficit emitiendo deuda barata (porque el mundo ya no necesitaría acumular dólares para comprar petróleo).
Irán sanciona a Estados Unidos y la economía global con el cierre del Estrecho de Ormuz
Los ataques a Irán (o la presión máxima) no son solo por Israel o por el programa nuclear. Son para preservar el dólar como arma.
Si la demanda de dólares cae, la capacidad de EE.UU. para emitir deuda (los Treasury Bonds que mencionamos antes) se reduce. Los inversores extranjeros comprarían menos bonos, las tasas de interés subirían aún más, y el círculo vicioso de la deuda que describimos se aceleraría.
Por lo tanto, la guerra económica contra Irán (y la presión para un cambio de régimen) no es solo por el petróleo. También es preservar el poder financiero. Es una lucha por evitar que se cree un sistema alternativo al dólar que dejaría a EE.UU. sin su principal herramienta de poder y sin la capacidad de financiar su gigantesca deuda.
Irán; Rusia y China desafían el sistema al comerciar petróleo sin dólares. El dólar como arma se debilita si muchos países siguen ese ejemplo. La deuda de EE.UU. (y su costo récord en intereses) se vuelve insostenible si el mundo pierde confianza en el dólar.
Por eso, la presión sobre Irán no disminuirá, aunque cambie el gobierno en Washington. No es solo por Israel, es por la supervivencia del actual orden financiero estadounidense.
La Reserva Federal y el gobierno de Estados Unidos no tienen armas financieras para combatir la inflación como hicieron en la década del setenta
Hoy la inflación no se puede combatir, mediante la suba de las tasas como en los setenta por la enorme deuda del Estado, que limita las opciones para combatirlas. Aun la Reserva Federal mantiene en su balance bonos del Tesoro comprados ante la falta de demanda del sistema financiero de bonos de deuda. Una deuda que se acerca a los 40 billones de dólares con una suba de tasas llevaría el gasto a niveles impagables.
El servicio de la deuda ya supera el 3% del PBI y es el mayor gasto en el presupuesto nacional, superando el gasto en defensa. (https://fred.stlouisfed.org/series/FYOIGDA188S )
El presidente del J. P. Morgan dijo en su carta anual a los accionistas que: “Debido a la guerra en Irán, nos enfrentamos a la posibilidad de importantes y continuas perturbaciones en los precios del petróleo y las materias primas, junto con la reconfiguración de las cadenas de suministro mundiales.” Esto también impactaría en Wall Street, ya que el aumento de los combustibles «podría conducir a una inflación más persistente y, en última instancia, a tipos de interés más altos de lo que los mercados esperan actualmente«.(6/4https://www.telegraph.co.uk/business/2026/04/06/world-not-prepared-iran-interest-rate-shock-warns-jp-mogan/#main-content)
La guerra y la desdolarización de la economía global
Uno de los temas que han impulsado al gobierno de Trump a decidir el ataque a Irán es el progresivo abandono del dólar en las transacciones petroleras que este realiza. Las operaciones de venta de petróleo se realizan en rublos y yuanes con Rusia y las ventas de Irán con China en yuanes.
El dólar está crecientemente desplazado de Medio Oriente.
Y los países que comercian con dólares (Arabia Saudita, Kuwait, etc.) pueden sacar una porción de su producción. El dólar está reduciendo su actividad porque los grandes productores tienen trabada la salida por el Estrecho de Ormuz.
Todo esto atenta con el acuerdo del “petrodólar” (firmado en 1974) que establecía una “cooperación” de venta de armas de Estados Unidos a cambio de compra de bonos. https://factcheck.afp.com/doc.afp.com.36769QG?utm_source=chatgpt.com )
El bloqueo a la salida del petróleo está generando una crisis de liquidez en las monarquías y presiones para una crisis financiera
Como dije en el inicio de este artículo, la guerra iniciada por Israel y Estados Unidos ha producido una respuesta inesperada de Irán que tuvo impacto en el precio del petróleo generando una crisis energética global.
Los Emiratos Árabes Unidos han iniciado conversaciones preliminares con el Tesoro de los Estados Unidos para obtener auxilio financiero. El secretario del Tesoro Scott Bessen confirmó esas negociaciones y el posible otorgamiento de líneas de SWAPS (prestamos mediante garantía de divisas) para evitar que ante “un conflicto prolongado podría agotar las reservas extranjeras y obligar a utilizar monedas alternativas, como el yuan chino, para realizar transacciones relacionadas con el petróleo.” (21/4/26 https://www.ainvest.com/es/news/uae-seeks-financial-lifeline-iran-war-risks-2604/)
La guerra iniciada por el imperialismo en Irán, ha generado una crisis energética global al reducir la oferta de petróleo y la suba de su precio generando una presión inflacionaria en todos los países.
La presión inflacionaria de la suba de los combustibles y sus derivados (plásticos, etc.) aún no han llegado a registrarse en los índices, aunque si ya en los bolsillos de los consumidores.
A esto se suma la falta de liquidez de productores que no pueden sacar petróleo del Golfo Pérsico y de los consumidores, donde países que importan pagan mayores precios por la energía trasladando la inflación al conjunto de la economía.
Las líneas de swaps anunciadas por Scott Bessent a “varios países”, es tratar de evitar que vendan los bonos del Tesoro y suban aún más la tasa de interés y reduzcan la demanda de bonos de deuda de Estados Unidos.
La guerra no solo se expande por la crisis energética y las presiones inflacionarias. Es también un detonante de primer orden para impulsar una crisis del endeudamiento global. La base de una crisis financiera.
El belicismo de Trump-Netanyahu es un nuevo impulso a una crisis financiera global.