“No vienen por un trabajador individual, no vienen por un dirigente, vienen por todos”, dijo Abel Furlan en el acto que coronó el reciente paro de la UOM (Unión Obrera Metalúrgica) de Rio Grande, en rechazo a la intervención judicial del sindicato y la reforma laboral.Y es así. El gremio metalúrgico es hoy el terreno de una confrontación que marcará, en gran medida, el resultado del plan de Milei para establecer nuevos pisos de explotación y desarticular el poder de los sindicatos argentinos.
Modelo para desarmar
La ofensiva anti-sindical -que, a esta altura, es la carta más fuerte que Milei puede mostrar a la burguesía- se desenvuelve en varios planos: la sangría de las obras sociales, las multas millonarias a La Fraternidad y UTA, las trabas a la certificación de nuevas conducciones y, desde ya, la contra-reforma laboral que dinamita los pilares del “unicato”, es decir la paritaria unificada y el monopolio de la representación en cada gremio.
La reciente reglamentación parcial de la ley 27.802, que pone fin a la ultra-actividad y obliga a la renegociación masiva de convenios colectivos, apunta a sustituir los acuerdos nacionales por otros, regionales o de empresa, y por esta vía, despejar el camino también a sindicatos de menor ámbito.
“A no tenerle miedo a la izquierda”
La quiebra del “modelo peronista” -sindicatos únicos, fuertemente controlados por la burocracia- despierta dudas en sectores patronales que temen que por los resquicios de esta nueva normativa emerjan expresiones combativas (el síndrome Sitrac/m). El discurso final de Patricia Bullrich en el Senado, luego de la aprobación de ley, fue un llamado a esos sectores a “no tenerle miedo a la izquierda” y utilizar a fondo “el instrumento que se estaba votando”.
El reaseguro que ofrece la nueva legislación es, por un lado, un reforzamiento de la disciplina en los lugares de trabajo -prohibiendo virtualmente las asambleas, la movilidad de los delegados y el derecho de huelga- y, por otro lado, un control casi absoluto de la personería gremial por parte de la Secretaría de Trabajo.
El decreto 407/26 establece que aquella organización que tenga un 5% más de cotizantes (antes era el 10%) se queda con la lapicera; y entre las formas de verificar esa diferencia admite “declaraciones o certificaciones de empleadores” y “otros medios de prueba admitidos por la autoridad laboral”. Es decir que la existencia formal de un sindicato de empresa no dependerá de la voluntad de los trabajadores de ese lugar sino de la patronal -que podrá manipular la nómina de aportantes ejerciendo una injerencia decisiva- y de la Secretaría de Trabajo.
Señalemos, de paso, que el recorte de la representación de las organizaciones nacionales tendrá, en su momento, una incidencia en la recaudación. De manera que la defensa de las cajas, que fue la moneda de cambio de la CGT para entregar toda lucha contra la aprobación de la reforma esclavista, fue un “triunfo” parcial y con fecha de vencimiento.
Rocca y Macri
El plan anti-sindical fue inspirado, en gran medida, en las ideas que voceros de Techint vienen desenvolviendo desde hace años en el Coloquio de IDEA, la Conferencia de la UIA, el Seminario Pro-Pyme y otros foros industriales. El involucramiento del propio Paolo Rocca y de su peón, Julio Cordero, al frente de la Secretaría de Trabajo, es absoluto.
Es por esto (y por los negocios petroleros, desde ya) que “Don Chatarrín” no rompe con el liberfacho; aunque tampoco apuesta a su continuidad. Rocca tiene sus propios criterios y aliados; él decide por dónde avanzar y es lo que hace, bajo sus condiciones, en Siderca y la seccional Zarate-Campana de la UOM.
El desplazamiento de Furlan y la intervención judicial del gremio (por 180 días prorrogables) y de la obra social OSUOMRA, tiene estampadaslas huellas digitales de Rocca. Fue Rocca quien dio aire -y según versiones, fondos- a la agrupación “Azucena Villaflor” de Ángel Derosso, en la seccional Zarate-Campana. Derosso, ex secretario de organización de Furlán hasta su ruptura en el 2024, encabezó la Lista Naranja en las últimas elecciones seccionales, que perdió y luego impugnó, denunciando prácticas fraudulentas.
Esa impugnación es la que dio lugar al fallo de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, que anuló la elección seccional y por extensión el Congreso que reeligió a Furlan.
El desenlace judicial, “casualmente”, se produjo poco después que Rocca y Macri se juntaran a “analizar el escenario electoral”. Y también, “casualmente”, el interventor designado -Alberto Biglieri- es un hombre del entorno del operador macrista, Daniel Angelici; en su equipo se destacan otros exfuncionarios de Cambiemos, como Omar Yasín (que también fue el primer secretario de Trabajo de Milei) y Sandro Taricco, exsuperintendente de Salud.
A poco de asumir Biglieri empezó una purga del personal técnico del sindicato, aplicando un método de chantaje para forzar retiros masivos y recontratar a muchos de los que ocuparon cargos en tiempos de Caló.También habría iniciado gestiones para el retorno del Grupo Olmos a OSUOMRA.
El Grupo Olmos es un conglomerado de empresas periodísticas: Crónica, BAE Negocios, Canal 10 de Mar del Plata, La Opinión Austral (el mismo Biglieri fue columnista de BAE) y de otros rubros; en especial de salud. La Red BASA tuvo a su cargo, hasta la llegada de Furlan, el gerenciamiento de la obra social y de un fideicomiso constituido por fondos sindicales.
Furlán cedió la administración de esa caja a la Unión de Seccionales Metalúrgicas (USEM), dirigida por la ex concejala camporista de Campana, Soledad Calle, con un contrato que superaría los 100 millones de pesos mensuales. Esto motivó una denuncia por “posible defraudación y asociación ilícita” y un allanamiento de la sede central del gremio.Son más de 35 millones de dólares, que ahora quedarán en control de la intervención.
Un aparato divorciado de la base
Furlan fue reelecto por amplia mayoría: lo votaron los congresales de 48 seccionales sobre 53.Entre las que se abstuvieron de renovarle el mandato están las que forman el eje histórico de conducción del aparato de la UOM: Capital, La Plata y San Nicolás; se les sumaron Villa Constitución, que suele actuar con autonomía de la conducción nacional y Santa Fe.
El dominio del aparato que exhibió Furlan está muy lejos de traducirse en una autoridad sobre la base metalúrgica. Las tibias expectativas que despertó inicialmente se agotaron al poco tiempo; la traición al plan de lucha siderúrgico en 2024, la degradación imparable de los salarios (alrededor del 20%) y los más de 25 mil despidos, constituyen un balance lapidario de su gestión.
En su propia seccional, Zarate-Campana, Furlan carece de condiciones para enfrentar la impugnación de Derosso apelando a la movilización de los trabajadores. En un reciente congreso de delegados, semi-clandestino, convocado para discutir esto, la directiva rechazó las mociones de lucha para ratificar la apelación a la Corte como única orientación.
El divorcio entre el discurso combativo y la realidad del gremio se pone de relieve en la parálisis de la conducción “alternativa” a la intervención, encabezada por Daniel Daporta (Avellaneda), que eligió el Consejo Directivo, invocando una facultad que le otorga el Estatuto Social.
El desafío de la paritaria
El Consejo, convocado por el Secretario Nacional a instancias de Furlan, también se apuró a nombrar una comisión paritaria, en un intento por salvar un acuerdo al que se habría arribado con algunas cámaras empresarias para una suba del 10% por el bimestre abril-mayo. Con un Ingreso Mínimo Global de Referencia (IMGR) congelado en miserables $1.036.390 lo que ocurra con la discusión salarial tendrá mucha incidencia en los movimientos internos futuros.
La paritaria de la rama siderúrgica lleva dos años sin resolución y, en los hechos, fue reemplazada por “adelantos” a criterio de las empresas. Y ahora la caída en desgracia de Furlan deja en suspenso la de la Rama 17, que afecta al grueso de la actividad.
Siempre, y más aún en este contexto, la delegación paritaria es “una de las principales expresiones del poder real dentro del sindicato”; por eso, la resolución más reveladora de Biglieri fue poner la negociación salarial en manos de los sectores enfrentados a Furlan: Roberto Bonetti, secretario general de Capital, Edgardo Holstein, secretario adjunto de San Nicolás y Enrique Salinas, secretario general de La Plata, Daniel Omar Martínez, secretario general de Cañada de Gómez y Adrián Pérez, secretario general de Quilmes.
Un detalle que podría embarrar un poco más la cancha es que Salinas enfrenta una denuncia por fraude en su seccional y, obviamente, también fue impugnado como delegado paritario.
La crisis del salario metalúrgico precipitó, en su momento, el reemplazo de Caló y ahora es el factor que más horadó a Furlan. No se puede descartar que el gobierno y Techint apuntalen un acuerdo que otorgue algún apoyo a la intervención, pero el derrumbe de la producción, que afecta a la mayoría de las patronales (“en lo que va del año la actividad arrastra una contracción del 6% y el uso de la capacidad instalada perforó el 40% por primera vez desde la cuarentena”) empuja la negociación decididamente hacia abajo. Pero, además, nadie puede descartar que la presentación ante la Corte hecha por Furlan, impugne todo lo hecho por la intervención (algo que depende enteramente de la crisis política).
Con la designación de los paritarios terminan de reunirse las piezas del rompecabezas del golpe a la UOM: Techint, la secretaría de Trabajo, la Justica, el Grupo Olmos y una fracción de la burocracia, dispuesta a fracturar el gremio para salvar sus sillones.
El convenio 260/75 es el trofeo mayor
Argentina tiene unos 3.000 convenios colectivos. El Gobierno pretende revisar, en un plazo breve, unos 800 (el anuncio inicial se refería a 150, luego se amplió a 446 y finalmente a este número). La Secretaría de Trabajo (que igual que el resto de la administración pública fue víctima de la motosierra) no dispone del personal mínimo necesario para organizar semejante operativo, y tampoco quiere hacerlo. La forma que se adoptará es que “las partes” se reúnan en ámbitos privados, sin presencia estatal y giren luego las modificaciones para su homologación. Sin esa mediación las empresas con mayor capacidad técnica y jurídica tendrán una ventaja adicional.
Los medios informan que las cédulas de convocatoria, a sindicatos y empresas, ya empezaron a llegar, pero la lista completa solo la conoce Capital Humano. ¿Incluye esa lista el convenio 260/75? Aunque no existe confirmación pública de eso, el convenio de la UOM reúne todas las características que lo convierten en un objetivo natural: es nacional y se negocia de manera centralizada, abarca a cientos de miles de trabajadores y contiene cláusulas como la regulación de la jornada, categorías, la representación de base y sus funciones, etc., conquistas estratégicas de los trabajadores, que están al tope de las prioridades para el gobierno y los capitalistas.
Aunque fue actualizado muchísimas veces mediante actas complementarias y cambios parciales, gran parte de su normativa sigue siendo la de “un convenio del ´75” (es decir negociado en una etapa de enorme ascenso obrero). Por su peso y por su historia el convenio metalúrgico es el trofeo mayor para el Gobierno y la burguesía.
Paradójicamente, quien adelantó sus reparos sobre avanzar ya con la revisión del convenio metalúrgico fue el mismísimo Cordero, basado en la endeblez jurídica de la intervención. El secretario de Trabajo aprendió las lecciones de su participación en el intento de copamiento de UATRE, por la que enfrenta causas penales. “Al elefante – sugirió- se lo come de a pedacitos”.
No es fácil aventurar qué camino se adoptará finalmente. De lo que no hay dudas es que los Brunelli y los Bonetti serán los primeros en la fila para estampar su firma si se lo requiere. Los primeros, no los únicos, desde ya. El acuerdo del SMATA con la patronal de Mirgor, para implementar un banco de horas en sus plantas de Garín y Baradero, constituye un firme precedente.
Kicillof y La Cámpora: con amigos así…
Un dato políticamente significativo es la inclusión, entre los delegados paritarios designados por Biglieri, de Adrián Pérez. El actual secretario general de Quilmes le ganó la seccional al Barba Gutiérrez en 2022 y fue uno de los que acompañó el ascenso de Furlan. Es un dirigente muy allegado a la intendenta camporista Mayra Mendoza.
De la otra vereda de la interna pegotista tampoco hubo un respaldo claro a Furlan (pese a su alineamiento público con Kicillof).Tanto el gobernador como su ministro de Trabajo, Walter Correa, se pronunciaron tarde y recién después de que lo hiciera la CGT. Algunos analistas interpretaron la tibieza de Kicillof como un gesto de “moderación” dirigido al resto de la burocraciay al círculo rojo; sobre todo a Rocca, con quién mantiene una tensa relación desde que, siendo vice-ministro de Economía de Cristina Kirchner, amenazó con “fundir a Techint”.
La UOM no es un caso aislado ¿Sigue la UTHGRA?
“Rechazamos enfáticamente el intento de la Justicia de avanzar sobre la libertad y la organización del movimiento obrero. Intervenir un sindicato es atacar la autonomía de los trabajadores. La defensa de la democracia sindical no se negocia”, afirma el comunicado de la CGT. El fallo de la Sala VIII lleva las firmas de Víctor Pesino y María González, ambos jueces son los mismos quevoltearon la cautelar promovida por la central obrera, que frenaba la aplicación de la reforma laboral (Pesino fue premiado por el ministro de Justicia, Mahiques, prorrogando su permanencia en la cámara pese a haber cumplido los 75 años).
Más allá de los reparos que despierta Furlan y el FreSu (el frente de sindicatos que encabeza la UOM junto a ATE y Aceiteros) en la cúpula cegetista –al punto que solo el camionero Octavio Arguello participó del “abrazo a la UOM” resuelto al conocerse la sentencia- primó la alarma por “el antecedente de que una impugnación en una seccional puede afectar la legitimidad de una conducción nacional completa”.
Eso es precisamente lo que está sucediendo ahora en la UTHGRA (sindicato de gastronómicos). El juez Julio Grisolía rechazó un amparo presentado por Luis Barrionuevo por la negativa de Secretaría de Trabajo de otorgarle la certificación de su triunfo en diciembre pasado. La excusa es la disputa que sostiene con su ex cuñado, Dante Camaño, por la seccional porteña. El fallo de Grisolía deja en un limbo a la conducción de Gastronómicos. Por un camino algo diferente también perdió reconocimiento Jorge Durdos y el SOMU se encuentra en virtual acefalía. La UOM no es un caso aislado, solo es el más emblemático.
La UTA y La Fraternidad (entre ambos suman 90.000 millones de pesos en sanciones aplicadas por la Secretaría de Trabajo por realizar medidas gremiales en el marco de una “conciliación obligatoria”) junto a Gastronómicos, reunieron una veintena de sindicatos para presionar por un “paro de 36 horas con movilización a la Plaza de Mayo”, como alternativa a las medidas escalonadas “a la francesa” que “promueve” el triunvirato dirigente.
Del conclave participó como invitado nada menos que Roberto Bonetti y, en relación a la UOM, se acordó llevar a la próxima mesa de la CGT el reclamo de una “comisión normalizadora”; una manera de retacearle todo apoyo a Furlan. El festejo por el acercamiento de Omar Maturano, secretario general de La Fraternidad, al FreSu, no duró mucho.
Las tendencias de lucha están ahí
Atrapado entre el colaboracionismo de una parte de la burocracia metalúrgica y el escaso predicamento que tiene en la base, el camino elegido por Furlan es el reclamo a la Suprema Corte. O sea, una vía de derrota para los metalúrgicos.
Sea lo que sea que Corte resuelva (o, lo más probable, dilate indefinidamente una definición) la ruptura del convenio -y del sindicato- parece una hoja de ruta trazada.
¿Qué podría impedir que ante una eventual reinstalación judicial de Furlan, Derosso arme el sindicato de Siderca y firme un acuerdo con Rocca? ¿o Brunelli lo haga en Ternium? ¿O, incluso, Jorge Paineman, secretario general de la seccional Puerto Madryn, lo haga con Aluar?
Paineman no se ubicó entre los que votaron contra Furlan pero nadie olvida que en 2018 por su denuncia por irregularidades contables fue intervenido por Caló; el interventor designado fue… Abel Furlán, que en ese momento era secretario de Organización nacional. La Justicia restituyó a Paineman y las cosas quedaron ahí; pero la distancia con la conducción nacional no ha hecho más que crecer.
La resistencia real al plan de Milei-Rocca solo pondrá venir desde abajo. ¿Es apenas una “esperanza vana”, como reza el tango? En absoluto. Es una perspectiva que hay que hacer madurar. La tradición combativa del gremio se puso de manifiesto reiteradamente en esta etapa. Lo hizo durante el plan de lucha siderúrgico (parando, movilizando masivamente y votando No en el plebiscito de mayo de 2024) que fue traicionado por Furlan.
Volvió a aparecer con más fuerza en el conflicto de más de 50 tercerizadas de Ternium, con un protagonismo central del cuerpo de delegados, que empujó un paro indefinido con bloqueos de portones. Y nuevamente, los cuerpos de delegados son el motor del conflicto en Rio Grande; la Lista Celeste, que perdió la elección seccional frente al histórico “Zurdo” Martínez por escasos 60 votos, está formada por delegados y activistas de base de Radio Victoria, BGH, IATEC, Carrier, Solnik y otras plantas; el congreso de delegados es la usina de las medidas de lucha.
Ni Furlan, ni sus opositores, dentro del aparato están a la altura de los desafíos que plantea la situación. Los metalúrgicos deben tomar en sus manos el destino de su organización, de sus condiciones y puestos de trabajo y de su salario. Como tantas veces en la historia, el desenlace de su lucha irradiará a todo el movimiento obrero.
Impulsemos asambleas de fábrica y congresos de delegados, para votar un plan de lucha, por:
Fuera la intervención. Abajo la reforma laboral. Basta de perder puestos de trabajo, ocupación de toda empresa que cierre o despida. Defensa de la UOM y del convenio colectivo. Por un aumento de emergencia para recuperar un ingreso que cubra el costo de la canasta familiar. Fuera la burocracia sindical. Por un inmediato paro activo de 36 horas de la CGT, escalonado hasta la huelga general. ¡Fuera Milei!