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Los Primero de Mayo en la Argentina

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18/4/2026

Los Primero de Mayo en la Argentina

Ayer y Hoy


Analizando la historia de nuestro país, la izquierda en las últimas décadas ha recuperado los actos del Primero de Mayo y ocupando la Plaza de Mayo, la “plaza del poder”, para realizar los mismos. Superando los intentos de cooptación y de estatización de la jornada para sacarle los aspectos clasistas y revolucionarios. El Primero de Mayo no es un feriado festivo, ni una jornada de conciliación de clases, como trato de imponer el peronismo.  Es una jornada de lucha unitaria de la clase obrera contra la burguesía, sus gobiernos y cómplices. En la Argentina, debiera ser tomada para realizar una clara delimitación con respecto a la política del peronismo, siempre traicionando a las masas, anulando la acción de las organizaciones obreras, en las calles brillando por su inacción y en el Congreso dando quórum o votando directamente las leyes anti obreras de Milei. O llevando adelante el “ajuste” en las provincias donde gobiernan.

Tenemos que denunciar la complicidad de la burocracia de la CGT, que dejó pasar la ley más anti obrera de reforma laboral de la historia para preservar sus cajas. En este cuadro donde la gente no llega a fin de mes hay miles de despidos y los jubilados están condenados a una miseria total y sin medicamentos, la Izquierda representada en el FIT, tiene que decir presente, se tiene que mostrar en la calle como una alternativa política y un reagrupamiento para la lucha contra el gobierno antiobrero. No solo en el cuadro nacional sino también en el mundial levantando las banderas del internacionalismo proletario. Contra la barbarie de la guerra que se generaliza en Medio Oriente. Contra los ataques criminales de Trump y sus aliados sionistas de Israel. En defensa del pueblo palestino, del Líbano y de Irán. 

Y se trata de una acción unitaria de la clase obrera, que lamentablemente las burocracias peronistas traicionan. Téngase en cuenta que la CGT convoco a la realización el día 30 de abril de una misa junto a la Iglesia en la Plaza de Mayo, en homenaje al fallecido Papa Bergoglio. Todo un símbolo de una línea de conciliación de clases, que es la que entregado gran parte de nuestras conquistas históricas.

Cuando la II Internacional voto en 1889 la convocatoria de movilizaciones y actos del 1° de mayo, no planteo que cada corriente (anarquistas, socialistas, etc.) hicieran su acto. Sino que llamó a una acción unitaria de toda la clase trabajadora, en forma independiente de los gobiernos y partidos patronales.

En este cuadro no se puede (ni se debe)  carnerear el Primero de Mayo: todas las corrientes que integran el Frente de Izquierda tienen que estar para defender estos principios históricos y para ofrecer una salida unitaria y los más masiva posible, al proletariado cada vez está más harto de este gobierno de ladrones fachos.  Es una jornada de combate contra el capital, un sistema senil que presenta la aguda emergencia de tener que ser reemplazado. Para triunfar necesitamos dar este combate en unidad dejando los intereses mezquinos y electoralistas. Frente a la bancarrota actual debemos presentar una alternativa de lucha y movilización, obrera y socialista. El Primero de Mayo, en la Plaza de Mayo, es una oportunidad de lujo para defender esta perspectiva histórica de nuestra clase.

Origen internacional del primero de mayo

Federico Engels, en su célebre introducción (1895) al libro de Marx “Lucha de Clases en Francia”, plantea: “Como Marx predijo, la guerra de 1870-1871 y la derrota de la Comuna de París, desplazaron por el momento de Francia a Alemania el centro de gravedad del movimiento obrero europeo”.  La derrota del primer gobierno obrero (marzo-abril del 71) y la posterior represión diezmaron al proletariado francés, dejándolo temporalmente fuera de combate como vanguardia revolucionaria. Pero el recordatorio de este extraordinario proceso de lucha fue un antecesor claro del primero de mayo. “El aniversario de la Comuna de París se convirtió en el primer día universal del proletariado” (Ídem). Mientras las burguesías de Francia y Alemania, producto de sus intereses antagónicos mantuvieron una rivalidad por las provincias de Alsacia y Lorena (que explotaría en la Primera Guerra Mundial), los proletarios de estos países recordaban juntos la gran “Comuna”. Sobre todo, a partir de la unificación del Partido Obrero Socialdemócrata Alemán en 1875. 

En Norteamérica también existía una potencia industrial que se desarrollaba. Engels, en otra memorable introducción (1887), esta vez, a la edición norteamericana de su escrito “La situación de la clase obrera inglesa”, observó que Estados Unidos estaba superando a Europa en términos de dinamismo económico, lo que alteraba el mapa de la lucha de clases. Afirmó que en EE. UU., el capitalismo se desarrolló sin las «trabas feudales» de Europa, lo que aceleró el enfrentamiento entre capital y trabajo. Luego de la guerra civil (1861-1865), la victoria del norte industrial contra el sur latifundista-esclavista; produjo la unificación económica y política del país posibilitando un colosal desarrollo capitalista. La clase obrera se conformó a partir de una gran inmigración (irlandeses, escoceses, ingleses, italianos, franceses), junto a los trabajadores nativos de las ciudades, los negros liberados y los indígenas desplazados. El movimiento obrero comienzo a conformarse a partir del traslado de la Primera Internacional de Europa a estas tierras, después de la derrota de la “Comuna” y la represión. Avanzaron las conformaciones sindicales y las corrientes Anarquistas, Blanquistas y Socialistas. El fin de la “Conquista del Oeste” cerro una válvula de escape que utilizaba la economía Yanqui para “el ejército de reserva” y la crisis recesiva que comenzó en 1883 agravo brutalmente las condiciones de vida de los proletarios que se vieron obligados a hacer trabajar a las mujeres y los niños. La situación de explotación fue tan brutal que el promedio de vida era hasta los 30 años.

“Las pésimas condiciones de vida de los obreros produjeron un proceso de huelgas para reducir la jornada de trabajo sin afectar los salarios” (Prensa Obrera 30/4/2021). La Federación de los Sindicatos Organizados de Estados Unidos y Canadá; que tenía un programa clasista e internacionalista; adoptó la importante resolución en el congreso de 1884 de exigir la jornada de 8 horas, poniendo como fecha de entrada en vigor el 1º de mayo de 1886. “En Chicago (que era una especie de epicentro de la lucha de clases) la nueva internacional, descendiente de la Asociación Obrera Internacional (Primera Internacional), contaba con 5 mil miembros, publicaba periódicos en cinco idiomas, organizaba manifestaciones multitudinarias y desfiles y, debido a su liderazgo en las huelgas, era una poderosa influencia en los veinticinco sindicatos que constituían el Central Labor Unión (Sindicato Central Obrero) de Chicago”-. (Howard Zinn. La otra Historia de los Estados Unidos). 

Pero los señores de “negocios” de esta metrópoli mediterránea yanqui, que se reunían todos los días para derrotar la huelga, formaron una fuerza represiva compuesta por la milicia y la policía.  En una represión contra un acto obrero el 4 de mayo de 1886 estalló una bomba que mató a 18 policías e hirió a 200 manifestantes. En este contexto, la policía de Chicago arrestó a ocho dirigentes obreros anarquistas sin tener ninguna prueba de quien había arrojado la bomba. El jurado los declaró culpables y los sentenció a muerte; pero la única prueba que tenían contra ellos eran sus ideas, siete no estuvieron presentes en el mitin y el octavo restante estaba en uso de la palabra. Un año después del juicio, ahorcaron a cuatro de los dirigentes procesados. La clase obrera norteamericana reaccionó de inmediato: 25.000 personas participaron de la despedida de los restos. Meses después la bronca fue encauzada con la presentación de una lista obrera de izquierda en Nueva York (los sindicatos fundaron el partido laborista independiente) que obtuvo 67.000 votos. Año tras año, se celebraron en todo el país mítines en memoria de los mártires. 1886 es considerado como el año donde se dio un gran movimiento de clase que alcanzo hasta los negros del sur: cerca de diez mil trabajadores del azúcar hicieron huelga. Los dirigentes fueron detenidos y desaparecidos por la policía. En París (Francia), en julio de 1889, en el Iº Congreso de la II Internacional (conocida como la Internacional Socialista), se tomó la reivindicación de la clase obrera norteamericana y se anunció el 1° de Mayo como Día Internacional de los Trabajadores y llamando a los trabajadores de todo los países del mundo a realizar movilizaciones ese día. La consigna convocante era la jornada de ocho horas y para rendirles homenaje a los dirigentes obreros caídos en la defensa de estas reivindicaciones.

Los primero de mayo argentinos en la etapa gloriosa de la clase obrera (1890-1930)

En 1889, cuando se realizo el primer congreso de la II Internacional, se encontraba presente Alejo Peyret, un intelectual y agrónomo de origen francés radicado en Argentina. El mismo estaba en París por motivo de la “Feria Universal” (donde la burguesía conmemoraba el centenario de la revolución francesa de 1789) y tenía relación con el Club Vorwärts (Adelante), organización socialista de obreros alemanes, en Buenos Aires. Los mismos frente a la incapacidad de recursos para mandar a un dirigente se sirvieron de Alejo Peyret para estar presentes en semejante acontecimiento y los mantuviera informados por carta. Estas informaciones fueron publicadas por el periódico, también llamado Adelante y sirvieron al activismo obrero más politizado para conocer las resoluciones de la gran segunda organización obrera internacional. Alejo Peyret cuando volvió a nuestro país no tuvo una militancia activa, es más fue funcionario de varios gobiernos oligarcas, pero de forma contradictoria siempre apoyó las ideas del socialismo. 

Adelante formó un comité internacional en la Argentina con socialistas de otras nacionalidades franceses, italianos, también anarquistas. A pesar de las amenazas patronales (descuento del día) y del hostigamiento de los diarios burgueses como la Nación, el acto se realizó con éxito y junto 3000 personas. Fue en el “Prado Español”, plaza ubicada en las actuales Alvear y Junín (pleno Recoleta). También se realizaron actos más chicos en otras ciudades: Bahía Blanca, Rosario, Chivilcoy. Durante los años anteriores y producto de la crisis de 1890, la clase obrera ya había tenido su bautismo de fuego con el desarrollo de las primeras huelgas de envergadura como la “huelga del Riachuelo”. Al mismo tiempo se desarrollaba un sindicalismo combativo dirigido mayoritariamente por los anarquistas. Pero el Primero de Mayo de 1890 la clase obrera argentina dio un paso más, realizó su “primer acto político independiente”, en coordinación con la II Internacional. Los discursos fueron realizados en diferentes idiomas (Alemán, Italiano y Español) y se relacionaban con las reivindicaciones más acuciantes y de principios: 8 horas de trabajo,  prohibición del trabajo infantil y en homenaje a los “mártires de Chicago”. 

Este acto tuvo un carácter unitario pues reunió a las diversas corrientes del movimiento obrero de entonces: los grupos anarquistas y socialistas. Pero, lamentablemente, no fue el inicio de un período de unidad en el movimiento obrero y los primeros años tampoco fueron de ascenso. La crisis económica de 1890 provocó un furibundo ataque contra las condiciones de vida de las masas laboriosas y  la escisión obrera, a su vez, cobró en ese periodo perfiles definitivos. “Los anarquistas negaban la necesidad de construir un partido político propio del movimiento obrero, asegurando que la lucha sindical conduciría a la revolución social. Los socialistas, en cambio, postularon formar un partido obrero, pero le asignaron una función subordinada al parlamento. El movimiento obrero estaba dividido en torno a una postura sindicalista-ultraizquierdista y otra nítidamente reformista” (Prensa Obrera 1-5-1983).

Los Primeros de Mayo posteriores se caracterizaron por la ferocidad de la policía y la gran resistencia obrera. Esta primera etapa de construcción del movimiento obrero (1890-1930), a pesar de las divisiones ya señaladas, fue denominada por muchos historiadores como la etapa más “gloriosa”. Debido a que existía una cultura y un accionar clasista. «A principios de siglo, el movimiento obrero no solo era una fuerza de choque (huelgas generales insurreccionales, piquetes y marchas de masas), sino el centro de una vasta red de instituciones —bibliotecas, escuelas, periódicos— que permitieron a los trabajadores pensarse como una clase con misión propia frente a la sociedad oligárquica” (Romero, José Luis, Conicet). En 1896 se fundó el Partido Obrero Socialista, que más adelante (1904) lograría meter un diputado (el primer diputado socialista de Latinoamérica) a pesar del fraude imperante, el legendario Alfredo Palacios (el hombre de los mostachones). Los anarquistas (verdaderos libertarios) dirigieron muchos conflictos importantes entre ellos las huelgas generales de características insurreccionales desde 1902 hasta 1930. Los periódicos más importantes de estas corrientes competían, mano a mano, con los periódicos de la patronal. Este fenómeno evidencia el carácter espurio de la autocalificación de “libertario” con que se autocalifica el ultra liberal-reaccionario-facho, que tenemos de presidente.

El Primero de Mayo de 1909 los anarquistas hicieron un acto en Plaza Lorea (Avenida de Mayo y Sáenz Peña). En esta época el Congreso ya existía pero las manzanas que hoy continúan la plaza hacía el palacio legislativo estaban todavía edificadas. Cuando el acto estaba finalizando, el masacrador Coronel Falcón (jefe de la policía federal) se hizo presente para provocar a la muchedumbre, cuando la misma reaccionó, ordenó una brutal represión. “El saldo fue 14 obreros asesinados y 80 heridos, entre los cuales figuran muchas mujeres y niños” (Momentos de luchas populares. Buenos Aires: Ediciones Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos. pp. 37/40). Los obreros anarquistas concurrían con sus familias a este tipo de actividades, lo cual muestra el carácter sanguinario de Falcón, que antes de dar la orden de atacar le gustaba decir “anarquista se nace”. De inmediato las dos centrales obreras más importantes (la anarquista FORA y la socialista UGT) llamaron a la huelga general. Al cabo de una semana de grandes movilizaciones, de huelga general y enfrentamientos con la policía asesina, el gobierno tuvo que retroceder. «La huelga de mayo de 1909 fue un triunfo rotundo. Por primera vez el gobierno se vio obligado a capitular ante las exigencias obreras, aceptando la libertad de los presos y la reapertura de los locales sindicales sin condiciones previas» (Suriano, Juan. Trabajadores, anarquistas… 1988). 

Historiadores como Julio Godio, señalan que la victoria fue «moral y política». La burguesía argentina sintió, por primera vez, un miedo real. La ciudad quedó paralizada: no había pan, no había transporte, no había diarios.

El 14 de noviembre de ese año, el asesino Falcón se paseaba con su carruaje por la calle Callao, rebosante de impunidad. Al llegar a la esquina de Quintana, un joven anarquista de 17 años le arrojó una bomba de pie que lo hizo volar por los aires y a las pocas horas murió en un hospital.  El joven (Radovitzky) fue encarcelado gran parte de su vida en la reclusión de Ushuaia. Pero la clase obrera nunca olvidó su sacrificio, más de 90 años después (principios del 2002) los vecinos de floresta sur, organizados en una asamblea popular, se tomaron el trabajo de cambiarle el nombre a todos los carteles de la calle con el nombre del coronel genocida, por el nombre del joven libertario “Simón Radovisky”. 

La burguesía aprovechó el hecho para redoblar la represión antes del Centenario (conmemoración de la Revolución del 25 de mayo de 1810). Estas celebraciones “patrióticas” se realizaron bajo Estado de Sitio y en un cuadro de gran represión. La huelga general impulsada por los anarquistas fue una herramienta poderosa para conseguir reivindicaciones, pero impotente para tomar el poder. Cuando los anarquistas llegaron a la huelga general no sabían cómo seguirla, les faltaba la herramienta (el partido) para tomar el poder y establecer un nuevo orden de los oprimidos. Los socialistas sí construían un partido, pero no para tomar el poder, sino para participar de la lucha parlamentaria defendiendo las reivindicaciones obreras. Eran reformistas. No eran partidarios de las huelgas generales, aunque se vieron arrastrados a participar en muchas de ellas por el reclamo de las bases. Las oportunidades desperdiciadas por los anarquistas los fueron debilitando (derrota en la FORA en 1915) aunque todavía tuvieron fuerzas para dirigir los grandes conflictos de “la Semana Trágica” (1919) y la “Patagonia Rebelde” (1921). En estas dos ocasiones el presidente radical Hipólito Yrigoyen, reivindicado por los radicales como “democrático y popular», desató una represión fusiladora que nada tuvo que envidiarle a la de Falcón de 1909 y los conservadores en el Centenario. 

El Primero de Mayo de 1924 la Unión Sindical Argentina (USA) realizó un acto de 40.000 asistentes en la plaza San Martín. La USA utilizó este gran acto para llamar a la huelga general contra la ley nacional de jubilaciones (11.289) que impulsaba el gobierno de Alvear a finales de 1923. La USA no se oponía a las jubilaciones, sino sólo al aporte compulsivo a los trabajadores. Exigía que las jubilaciones sean financiadas por la patronal, que sean fondos intocables y que se indexen por inflación. La huelga comenzó al día siguiente, la patronal respondió con un lock out con el objetivo de impedir que exista una ley jubilatoria financiada 100% por la patronal. “Esta acción de la patronal le ha servido a algunos historiadores como Julio Godio (que a principios de la década del 90 rompió con el PCR y se hizo menemista)  para atacar a la USA, planteando – La posición de la USA resultaba sumamente negativa porque estimulaba el antiestatismo… Para el mao-menemista, las ventajas del «estatismo” están fuera de discusión y hasta le resulta sorprendente que la USA no admita la reducción de los salarios” (Prensa Obrera, 23-4-1992).

El periódico de la USA, “Bandera Proletaria”, de febrero de 1925 “destacaba la autorización que la ley otorgaba para que el 50% de los fondos de las Cajas pudiesen ser invertidos en títulos de rentas nacionales, argumentando en este sentido, con lucidez y visión del futuro – Esta es una fuente maravillosa para los gobiernos. Tendrán dinero para muchos años. Tendrán dinero para campañas electorales, para chanchullos y porquerías. En cambio emitirán papeles, títulos asignados sin ningún valor… Además, el Estado siempre irá endeudándose y crecerán los intereses, aumentará la grandísima deuda externa y aquellos (títulos) se desvalorizarán” (Idem).  La huelga general triunfó, a pesar de las acciones de la patronal y la brutal represión policial: obligó al gobierno a postergar el descuento a los obreros. La USA era dirigida por los Sindicalistas Revolucionarios, un sector que se separó del Partido Socialista con planteos positivos pero se fue burocratizando, virando a posiciones anti políticas e integrándose al estado fuertemente a partir de la década del 30. Este sector ya en 1924 tenía más fuerza que la FORA anarquista. Las jubilaciones que ya existían siguieron separadas por las diferentes cajas por ramas de la producción.  Recién para la etapa de Perón se implemento una caja jubilatoria nacional pero con aportes de los trabajadores, estatales y de las patronales.

Los Primeros de Mayo en la etapa de la cooptación (1930-1955)

Por todo lo que significó desde entonces el Primero de Mayo para la clase obrera, la burguesía hizo denodados esfuerzos, una y otra vez, para escindirlo de su significado histórico. Por ejemplo: pocos días antes del Primero de Mayo de 1925 y un año después de la huelga de USA, Alvear formaliza en un decreto la declaración de aquel día como feriado, dando pie a una intentona de estatizar y vaciar de contenido la jornada para declararla como un supuesto homenaje al trabajo y sacarle la impronta clasista. Lo propio haría cinco años después Yrigoyen en su último mandato antes del golpe, declarando en 1930 al primero de mayo día festivo; otorgándole el nombre de Fiesta del Trabajo en todo el territorio nacional” (Prensa Obrera 30-4-2021). En el golpe militar de 1930 la recién nacida CGT, dirigida por sindicalistas y socialistas, declaró su disposición a colaborar con el gobierno dictatorial, a pesar de que el general Uriburu era confesamente fascista. El joven PC, por su parte, no llamó a luchar contra el golpe, aunque siguió desarrollando una resistencia fabril que lo hizo fuerte en un sector que se desarrollaba al calor de la Industrialización por “Sustitución de Importaciones”.

En 1935 las dos fuerzas predominantes en la central obrera se enfrentaron y se fracturó la misma, en la CGT de la calle independencia (Sindical Ferroviaria) se unen los socialistas y comunistas. Por otra parte quedaron los sindicalistas (herederos de la USA) en el sindicato Telefónico. En este momento se estaba registrando un nuevo ascenso del movimiento obrero debido a la reacción frente a la crisis económica que afectaba al país y el mundo desde el 1930 y al crecimiento numérico del proletariado industrial. El año 1936 comenzó con una huelga general triunfante. En ese mismo año se realizó un gigantesco acto del Primero de Mayo, con una concurrencia de casi 100.000 personas que reventó la Federación de Box de Castro Barros al 75 y abarrotó de público las inmediaciones de Medrano y Rivadavia. Ese acto que podría haber profundizado la irrupción obrera contra la década infame, pero terminó siendo un acto de conciliación de clases, donde concurrieron el PC, PS, UCR y también contó con la presencia de Lisandro de la Torre de la Democracia Progresista. Era la formación de un Frente Popular, de conciliación de clases entre los partidos obreros y partidos de la burguesía. Fue un claro antecesor de la pro imperialista y ultra gorila, Unión Democrática de 1945. 

La burocracia de Moscú después del fracaso rotundo de la llamada política “del tercer periodo”, ultra izquierdista y sectaria que dividió las fuerzas obreras en Alemania y terminó permitiendo el ascenso de Hitler (1933 al poder, pegó un giro hacia el imperialismo “democrático” (construcción de frentes populares con partidos supuestamente antifascistas) en defensa de la “democracia” burguesa. (Este mismo imperialismo apostaba a que Hitler dirigiera su política guerrerista a aplastar a la URSS). “Las fuerzas dirigentes del movimiento obrero (Partido Socialista y Partido Comunista) se opusieron al gobierno de Justo no por una perspectiva de anti imperialismo sino por colaboración de clases. En un seguidismo a la burguesía nacional, supuestamente democrática y progresista, cuya representación se le atribuía a la UCR” (Internacionalismo N° 3, agosto de 1981). El pacto de Hitler y Stalin en 1939 le puso una pausa a este proceso, pero la invasión de Hitler a la URSS en 1941, lo profundizó y la burocracia stalinista hizo frente común con el imperialismo yanki e inglés. 

El Partido Comunista tenía la dirección -a principios de la década del 40- de importantes sectores de la clase obrera industrial de Argentina. Su orientación política proimperialista, impuesta por la burocracia stalinista, terminó subordinando los intereses de los trabajadores argentinos al del bloque imperialista “aliado” que intervenía en la II Guerra Mundial.  Bloqueando que los trabajadores luchen por sus reivindicaciones, para no perjudicar la exportación hacia la Inglaterra “aliada”. Caracterizando al gobierno de Farrell, surgido del golpe anti yanky de 1943 y al accionar del General Perón como fascistas y rechazando reivindicaciones impuestas por la movilización de la clase obrera, como el aguinaldo o las vacaciones pagas, para no romper sus alianzas políticas con las patronales nucleadas en la Unión Democrática. Esta orientación, como la incomprensión del 17 de octubre, donde las clase obrera se movilizo para pedir la libertad de Perón y para que no le quiten las reivindicaciones que había impuesto a la secretaria de trabajo, permitieron el ascenso de una nueva dirección cooptada por el gobierno peronista. 

La regimentación y cooptación pegó un salto cualitativo bajo el primer gobierno de Perón. La evolución del proletariado sufrió un viraje agudo, pues sus organizaciones pasarán a transitar bajo el tutelaje del estado. El Estado comenzó a convocar a partir de 1946 sus propios actos por el Primero de Mayo; sustituyendo a los oradores obreros por los burócratas cegetistas y hasta por el propio Perón. Remplazando los mítines combativos, parte de la continuidad de sus luchas, por exhibiciones del aparato de la CGT y el Estado nacional, se denominó aquel primero de mayo de 1946 la “Fiesta del trabajo y la lealtad”, con músicos populares y elección de la reina de belleza del trabajo incluidas. Aún así, se manifestaron importantes jornadas de lucha contra las patronales y contra los intentos del gobierno de imponer reformas laborales que hicieran retroceder conquistas obreras.

Después de 1955

La característica marcante luego del golpe que derribo a Perón en 1955 va a estar constituida por la completa falta de voluntad de la burocracia sindical por conmemorar el 1° de mayo, el cual será prohibido en muchas oportunidades. En 1957, se va a producir un hecho importante, poco mencionado por los historiadores, el acto del 1° de Mayo, en Plaza Once, de una efímera Intersindical constituida por un núcleo de dirigentes peronistas y comunistas, que reclaman la libertad de los presos políticos y el libre accionar de los sindicatos intervenidos por la dictadura “libertadora”. El 1° de mayo siguiente (1958) estará rodeado de una gran expectativa: que los sindicatos retomen la CGT por la fuerza, aprovechando la salida de Aramburu- Rojas (Libertadora) y el ascenso de Frondizi. “No ocurrió nada”: muy por el contrario, el peronismo y la burocracia de las 62 pactaron con el gobierno de Frondizi, ajustador y privatista, (como ya lo había hecho el mismo Perón desde el exilio) una tregua total a cambio de la devolución de la CCentral. Mientras el activismo (la verdadera resistencia) enfrentó a Frondizi, la burocracia se dedicó a carnerear todos los conflictos. 

En los años sucesivos, los 1° de mayo serán prohibidos por el Estado y saboteados por la burocracia sindical. En 1964, una floja concentración cegetista casi termina con el derrumbe de la tribuna por la protesta de los manifestantes en un cuadro de crisis del peronismo y la burocracia. En 1968, el 1° de mayo es celebrado por la CGT de los Argentinos, dirigida por Ongaro, Guillán, De Luca, pero se caracterizará más que nada por la notable presencia estudiantil, estos sectores eran la “izquierda” del sindicalismo peronista, alentado en ese momento por Perón que buscaba un frente de oposición al gobierno de la dictadura de Onganía. Pero la pretensión de este sector de liderar el movimiento sindical fracasará miserablemente, de un lado porqué Perón pegara un giro y la burocracia pasará al vandorismo y después con el derechista Rucci. Por otro lado, porque el ongarismo, atado a Perón, será incapaz de dar una perspectiva independiente y de largo plazo al movimiento obrero. Después del “Cordobazo” (1969) y todas los levantamientos de esta época, claramente revolucionaria, llama la atención la ausencia de primeros de mayo de características masivas. La enorme combatividad estaba frenada en su evolución política por la ausencia de un planteamiento de construcción de un partido propio de la clase obrera. De ahí esa gran contradicción entre el movimiento gigantesco de la clase obrera de la época y el enanismo de sus movilizaciones independientes, afectando a los 1o de Mayo que, necesariamente, debían realizarse con una plataforma política opuesta a la burocracia sindical.

1974

El primero de mayo de 1974 las bases de la juventud del peronismo se retiraron de la Plaza de Mayo obligando a sus dirigentes a seguirlos.

La situación revolucionaria creada por el “Cordobazo” y todo el ascenso posterior, obligó a la burguesía a organizar el “operativo retorno” de Perón (1972-73). El mismo volvió de la mano de la derecha más rancia entronizando a la burocracia sindical de Rucci y al derechismo de López Rega.  En los primeros meses de 1974 la desilusión en las bases era manifiesta. El acto del 1° de Mayo, contó de 90.000 asistentes (menos de la mitad de lo que estos mismos sectores convocaban  anteriormente). “Se había impuesto un Pacto Social para congelar precios, salarios y paritarias. Perón obligó a la JP a aceptar la ley de Asociaciones Profesionales que perpetuaba a la burocracia a la cabeza de los gremios” (Prensa Obrera 30/4/2014). 

Esto iba acompañado por medidas represivas como la “ley Antisubversiva, que anuló el derecho de huelga y penó la supuesta actividad comunista y toda expresión democrática” (ídem del anterior). Ya existía la parapolicial Triple A (antecesora del terrorismo de estado de la dictadura, fundada por el mismísimo Perón), que era acompañada de una brutal represión policial que abatía a más de dos “sospechosos” por día solo en el conurbano bonaerense.  El gobierno peronista prohibió y reprimió el acto que Política Obrera (organización antecesora del Partido Obrero) había organizado en la Federación de Box. El PO había propuesto en el Plenario Nacional que hicieron las organizaciones antiburocráticas de todo el país, convocadas por la UOM recuperada de Villa Constitución, la realización de un acto unitario para el 1° de mayo contra el Pacto Social antiobrero. Lamentablemente, comunistas, foquistas y maoístas, se opusieron a ello, porque no querían romper y enfrentar al gobierno peronista. (El PST realizo otro día una actividad minoritaria). Disuelta por la policía, la actividad del PO fue un intento de colocar una alternativa política al nacionalismo burgués, devenido en un movimiento de reacción política contra los trabajadores.

En el acto oficialista del gobierno, cuando estaba haciendo uso de la palabra Perón, en ese mismo Primero de Mayo de 1974, las bases de la JP, contra las indicaciones de su dirección, comenzaron a cantar:  a ver, a ver, que pasa general, que está lleno de gorilas el gobierno popular”. A lo cual el viejo General, visiblemente ofuscado contesto en el momento: “¿y esos imberbes que cantan?”. Las bases se retiraron y dejaron media plaza vacía en lo que fue una ruptura histórica, mostrando la profundidad de la crisis del gobierno. “La tragedia de los luchadores de la JP fue que no tenían la capacidad para hacer una crítica socialista de la política suicida, en primer lugar de apoyo a Perón, y en segundo lugar de una  metodología foquista y militarista que seguía la dirección. “O sea, una política que no tenía como punto de partida, ni como base, la lucha de clases”. El retiro de la Plaza (eso fue, no una expulsión), fue un acto de dignidad y la oportunidad de un cambio político profundo, que nunca tuvo lugar. Pocos meses después murió Perón e Isabel Martínez de Perón profundizó el rumbo que terminó en el “Rodrigazo”. Todo reventó con la huelga general de junio y julio de 1975. La clase obrera derrotó el plan de ajuste pero no se termino de presentar una alternativa al régimen jaqueado y en crisis. Los militares realizaron el golpe del 76 para acabar con el gran activismo fabril y estudiantil. 

Los 1° de Mayo, bajo la dictadura, terminaron en actividades clandestinas de pequeños núcleos o actos relámpagos, sin posibilidad de realizar actos unitarios masivos de la clase obrera.

Primeros de mayo con la vuelta de la democracia

Los 1° de mayo a partir de la vuelta de la democracia ajustadora estuvieron dominados por la tentativa de la izquierda más consecuente, con protagonismos del Partido Obrero, en construir nuevamente una alternativa unitaria e independiente de los trabajadores. Existió en este sentido una lenta pero importante evolución histórica del proletariado argentino y del propio país, donde la Izquierda se fue “adueñando” nuevamente de la fecha. El primero de mayo de 1990 la izquierda llenó la Plaza de Mayo con más de 70.000 personas. Menem había asumido diez meses antes, en un cuadro de crisis económica y quiebra del país. La salida capitalista que quería imponer (despidos, privatizaciones y más endeudamiento con el FMI) era resistida activamente por una gran masa del proletariado. Como parte de su política de ataque a las masas, después de prometer el “salariazo y la revolución productiva”, estaba también avanzando en el Indulto a los genocidas del Proceso, después de las leyes de impunidad (Obediencia debida y Punto Final) que llevó adelante el hambreador gobierno de Alfonsín. A nivel internacional había caído el Muro de Berlín, que alzo la burocracia stalinista podrida, las masas se levantaban en el este europeo contra las condiciones de vida a la cual los empujaba la restauración del capital impulsado por los burócratas, que buscaban transformarse en capitalistas asociados al imperialismo. 

Izquierda Unida (Partido Comunista y MAS) llamó a un acto de los de la “vereda de enfrente” a Plaza de Mayo. Era un claro intento por constituir un frente popular con la burocracia de Ubaldini (que estaba dejando pasar todos los ataques menemistas) y la centro izquierda. El Partido Obrero levantó su acto convocado en el Parque Centenario para concurrir masivamente a la iniciativa convocada por la izquierda stalinista y centrista, de lo que sería denominado la plaza del “NO”. Unos días antes Neustadt, un periodista alcahuete del gobierno,  había convocado a una concentración en la misma plaza a favor de Menem que se denominó la plaza del “SI”. “El PO aplicó una táctica histórica frente a una movilización política de los explotados convocados por una dirección oportunista: apoyar toda movilización…contra el régimen de explotación… señalando al mismo tiempo las limitaciones políticas de sus direcciones, para contribuir de este modo a que puedan ser superadas por los explotados” (PO 24/4/90).

El Partido Obrero concurrió a esta plaza a pesar de que no le permitieron tener un orador, tampoco sonidos y que, incluso, no dejaron subir al perímetro de la Plaza su nutrida columna. Se ubicó en las inmediaciones de la Catedral. El joven PTS, que se había separado hace dos años del MAS, en esta oportunidad “carnereo”. “El PO se dirigió al PTS para armar en común una columna por la independencia política. Pero este se negó a ello: prefirió realizar su acto sectario en Ensenada. La defensa del aparato primó por sobre el interés general de lucha de la clase obrera” (Prensa Obrera 25-5-2016). Semejante movilización contra el ajuste menem-fondomonetarista fue desechada por la intención de los convocantes de ir a un frente con el “invitado de lujo” que nunca asistió (Ubaldini) La izquierda centrista se arrastraba, nuevamente, tras un acuerdo con sectores peronistas. De cualquier forma la Plaza llena por la militancia obrera y de izquierda, planteó un punto de inflexión entre el peronismo “en ese momento liberal privatista” y las masas. Tres años después (repletos de luchas) se dio el Santiagueñazo (el Cordobazo de los 90). En Cutral Co (Neuquén) y en Tartagal-Mosconi (Salta) los desocupados, expulsados de las empresas privatizadas, se levantaron contra el gobierno exigiendo trabajo. Había nacido el movimiento piquetero que hizo temblar el país antes y después del Argentinazo.     

Primero de mayo del 2002

En diciembre del 2001 “el pueblo dijo basta”, como titulaba la Prensa Obrera que salió en esos días convulsivos de diciembre y se colocaba como pan caliente en el medio de la conformación de Asambleas Populares en todos los barrios y grandes movilizaciones. Los trabajadores urbanos y los sectores medios arrastrados a la miseria, salieron a las calles (con cacerolas) al grito de “el estado de sitio se lo meten en el culo”. Frente al estímulo fascista del gobierno de De La Rúa, que frente a los saqueos de supermercados intentó responsabilizar a los de desesperados de abajo por la crisis que generó la quiebra de los de arriba, las masas realizaron una alianza con los de abajo para enfrentarse a los verdaderos saqueadores nacionales.  En esta situación, frente a una movilización incontenible (la policía fue hecha retroceder en todas las esquinas y ni matando a 31 personas lograron hacer recular a la gente), fueron eyectados de la Rosada de De La Rúa y Cavallo. Se cayó el gobierno y después de 5 presidentes provisorios agarró el poder Duhalde. El clima pre revolucionario se mantenía: las fábricas que cerraban eran tomadas por sus trabajadores con apoyo de los vecinos, las asambleas populares crecían, el movimiento piquetero se robustecía (no paraban de abrirse asambleas en todos los barrios humildes). Los niños en las “villas” de la Capital jugaban a ser delegado piquetero. Para el Primero de Mayo, uno de los más importantes de la historia teniendo en cuenta las perspectivas del proceso, el Bloque Piquetero Nacional llamó a copar la Plaza de Mayo, respondiendo a un llamado anterior de la “Interbarrial” (asamblea general de las asambleas populares) de Parque Centenario del 11 de abril.

El Bloque Piquetero  (con un papel dirigente del Polo Obrero) se armó al calor de la traición y el recule de la CCC y la FTV (CTA). El PCR-CCC se pasó toda la década del 90, -después de apoyar a Menem en 1989- haciendo  verborragia con la necesidad de un Argentinazo y cuando llegó, con el pretexto de se viene la derecha, se borraron de las jornadas del 19 y 20 de diciembre, abandonando al pueblo trabajador en sus horas más duras. No concurrieron a la movilización convocada comúnmente, para ese día (20 de diciembre del 2001), por  la segunda Asamblea Piquetera Nacional de la cual ellos participaron y votaron. El Partido Obrero, junto al Polo Obrero, los Suteba disidentes de la PBA y otras organizaciones de izquierda participaron enfrentando la brutal represión que se venía dando  desde la madrugada (para evitar un acampe de masas de los caceroleros en la Plaza de Mayo) y junto a miles de manifestantes independientes, corrieron a la montada por Diagonal Norte. La CCC Y la FTV (Delia) después hicieron un pacto con el gobierno de Duhalde (asesino de piqueteros y usurpador con la pesificación). El argentinazo no fue un rayo en el cielo sereno: a nivel global se registraban levantamientos y grandes luchas contra las políticas de hambre, miseria y guerra del imperialismo. “Un año antes se levanto Ecuador, al igual que Bolivia, y el 13 y 14 de abril le tocó a Venezuela…Como también la lucha heroica del pueblo palestino frente a las masacres del poderoso ejército sionista apoyado por el aún más poderoso Pentágono yanqui; las gigantescas marchas y huelgas en Italia y otros países de Europa; todo esto demuestra que la rebelión de nuestro pueblo tiene un contenido internacional” (Prensa Obrera 18-4-2002).

Pero en la “Interbarrial”, el MST y el Partido Comunista (la segunda versión de Izquierda Unida mucho menos exitosa a nivel electoral) desarrollaron una línea contra la unidad, con la cual siempre se llenaban la boca, pero la obturaron en la práctica y llevaron adelante una línea faccional contra el movimiento piquetero. Primero la excusa fue que se leyera un documento único, no permitiendo que los diferentes sectores en lucha se expresen. Luego, al cabo de un debate de horas, con mandatos de asamblea por asamblea, rompieron la Interbarrial a las trompadas para no perder la votación. Terminaron haciendo un acto  (pequeño, 3000 personas) en el Obelisco de Izquierda Unida, donde  se embarcaron en una línea electoralista, a pesar de estar sumergidos en medio de la rebelión popular. A pesar de los intentos divisionistas, se realizó un impresionante acto en Plaza de Mayo con más de 30.000 personas, con la presencia protagónica del Bloque Piquetero que no le daba tregua al gobierno que seguía descargando la crisis contra las masas. También con la presencia de la mayoría de las asambleas populares, fábricas ocupadas y la FUBA “piquetera” que había sido arrancada de las manos de la franja Morada en el proceso de recuperación de centros de estudiantes durante el argentinazo. El acto tuvo la capacidad de levantar un programa de salida a la crisis a favor de los trabajadores: “Que se vayan todos” (como reclamaban las masas en cada movilización, cacerolazo o piquete) y por una Asamblea Constituyente, libre y soberana, contra el gobierno. Después vendría el trágico 26 de junio donde el gobierno, con el brazo ejecutor de la Bonaerense, asesinó a los compañeros Kosteki y Santillan, para imponer “el orden de los devaluadores”. Lo cual terminó de profundizar el estado de rebelión latente y provocó la salida anticipada de Duhalde del poder y el surgimiento del Kirchnerismo (de las entrañas putrefactas del duhaldismo). Las elecciones que reclamaba IU sirvieron para que el estado burgués logre bloquear el proceso abierto por el Argentinazo. 

Los Primero de Mayo hoy

En el ínterin se realizaron varios actos. El Partido Obrero, junto al Polo y otras organizaciones, desde ese 2002 nunca abandonamos la Plaza en los Primeros de Mayo de la primera década del siglo XXI.  Pero una década después del Argentinazo, el Frente de Izquierda empezó a convocar los actos del 1° de Mayo, en la Plaza de Mayo, contra el poder político de la burguesía. El FIT presentándose como una alternativa política frentista de la izquierda y de las luchas obreras, ganó cierta autoridad frente a los explotados en los primeros años de la década anterior. Solo quedaron afuera, por un tiempo, quienes como el MST giraron más abiertamente al oportunismo (integración al frente popular con Proyecto Sur de Pino Solanas, etc.) hasta que tuvieron que integrarse al FIT para no desaparecer, como otras corrientes sectarias sin peso en el movimiento obrero. O como el PCR, que siempre se opone a la jornada de independencia de clase y al frente de independencia política, propugnando un frente de colaboración de clases, un Frente “Nacional y Popular” con los sectores K, sumergiéndose en un parlamentarismo electoralista, abandonando el terreno de la acción directa de la lucha de clases (por su subordinación al kirchnerismo y al kicillofismo).

Como hemos analizado en este rápido “racconto”: el primero de mayo no es una fecha más. Es una oportunidad para realizar un acto de la izquierda y los sectores en lucha del movimiento obrero, que levante las banderas estratégicas de una salida obrera y socialista a la crisis capitalista y se plantee la perspectiva de la lucha por un gobierno de los trabajadores. Una bandera internacionalista en defensa y solidaridad con la lucha de Irán, Líbano, Palestina de los trabajadores y todos los pueblos que se levanten contra el imperialismo y los gobiernos capitalistas. Frente al fracaso y colapso del plan económico de Caputo y Milei, necesitamos un programa obrero de defensa de las condiciones de vida de las masas explotadas. Abajo la guerra imperialista de EEUU e Israel contra la Franja de Gaza, el Líbano e Irán. Ninguna alineación con el imperialismo genocida. Fuera Milei, triplicación del presupuesto de la Salud y la educación. Salario mínimo igual a la canasta familiar. Subsidios a todos los desocupados del 80% del salario mínimo. Jubilación del 82% móvil. Abajo el aumento en los transportes. No pago de la deuda externa. Cárcel a todos los corruptos y ladrones, tanto del gobierno, como de los grupos burgueses que se enriquecen a costa del desfalco de los fondos estatales y los recortes a los gastos sociales más elementales. 

A pesar de la inacción de la CGT, y también de la complicidad del PJ que ejecuta la “motosierra” en las provincias,  existen luchas muy importantes (heroicas), que marcan el camino de los explotados en nuestro país, como la de los jubilados que pese a la represión se movilizan todos los miércoles, los trabajadores del Garrahan, la ocupación del FATE por sus trabajadores con el SUTNA, la de los piqueteros que vuelven a ganar las calles contra la eliminación de los planes trabajar, los trabajadores meteorólogos y podemos seguir. El 24 de  marzo reventamos las plazas de todo el país contra el gobierno negacionista. Pero hoy es importante, profundizar este curso y clarificar la existencia de una línea de lucha unitaria para todo el pueblo trabajador. Es fundamental realizar un acto unitario y clasista del FIT en la Plaza de Mayo, el 1° de mayo. No es momento de “carnerear” (nunca es bueno “carnerear”) y realizar un divisionista, sectario y autoproclamatorio “encuentro con Myriam y Nico”, como ya realizó en el pasado cercano (y también lejano) el PTS. Ya pudimos observar como las actitudes autoproclamatorias, sectarias y electoralistas (el viejo MAS) siempre fueron una traba para poder desenvolver una alternativa independiente de los explotados.

Que viva el Primero de Mayo, Obrero y socialista, en la Plaza de Mayo.