El Comité Central del Partido Obrero, reunido el sábado 14 de febrero, aprobó por unanimidad el documento político que publicamos a continuación, que abre las discusiones pre-congresales de la organización. Pocos días después, el 18 de febrero, el país fue sacudido por el cierre de FATE, que tuvo como respuesta la ocupación de la fábrica por parte del Sutna y los trabajadores del neumático, y el 27 de febrero comenzó una nueva agresión imperialista de EEUU e Israel contra Irán. A pesar de que estos dos hechos son determinantes de la situación nacional e internacional e influyen directamente en la acción política de nuestro Partido, las caracterizaciones, tesis y tareas volcadas en el documento guardan una completa actualidad. Por este motivo, y con el objetivo de que sea escrutado y discutido por la vanguardia obrera y juvenil, hacemos público nuestro documento.
- Luego de atravesar en sus dos primeros años una serie de crisis políticas, económicas y luchas sociales de cierta magnitud, el gobierno de Milei ha logrado ganar las elecciones de medio término y conseguir una estabilidad precaria. Aun sin una mayoría propia, ha reforzado su presencia en el Congreso consiguiendo más del tercio necesario para asegurarse los vetos del Poder Ejecutivo y, eventualmente, frenar el avance de un juicio político. Para sortear varias de las crisis de este período y poder subordinar a sectores de la oposición patronal, debió recortarse cada vez en el imperialismo norteamericano y aun más concretamente, en el gobierno de Trump. El alineamiento con los intereses de los EEUU ha derivado en el “acuerdo comercial y financiero” firmado recientemente, que de fondo conduce a la integración de Argentina a la estructura industrial y militar de los EEUU en calidad de productora de materias primas, sean minerales o para la elaboración de alimentos. No es casual que previo al anuncio del acuerdo se realizó una conferencia especial sobre “tierras raras” en los EEUU, donde el gobierno argentino se comprometió a convertir al país en proveedor del complejo industrial y militar yanqui. La guerra mundial en preparación envuelve a toda América Latina y a la Argentina de una manera mucho más nítida que lo que hicieron las guerras mundiales del siglo pasado.
- Durante estos más de dos años el gobierno de Milei se ha caracterizado por encabezar una fuerte ofensiva contra los trabajadores, lo que le granjeó el respaldo de la clase capitalista tomada de conjunto. Su objetivo deliberado de modificar la relación de fuerzas entre el capital y la clase obrera e incrementar por esa vía la tasa de explotación responde a un interés de todas las fracciones que componen los sectores patronales instalados en el país. Pero ese incremento de la tasa de explotación no ha sido suficiente para superar la bancarrota más general de la economía argentina. Fue lo que quedó en evidencia el año pasado, cuando el gobierno debió recurrir a dos salvatajes del imperialismo, el primero del FMI en marzo-abril y el otro del Tesoro de los EEUU en la previa de las elecciones de octubre. Sin ese salvataje el gobierno de Milei no solo corría el riesgo de caer en default y enfrentar una corrida cambiaria, sino de perder las elecciones y anticipar su salida de la Casa Rosada. La dependencia al Tesoro de los EEUU se intensificó en la misma medida que crecieron las contradicciones insalvables del proceso económico actual. Por eso aun luego del triunfo electoral Milei debió recurrir nuevamente a salvatajes de los EEUU, como fue lo que sucedió primero con el vencimiento de 4.200 millones de dólares en enero, que fue saldado gracias a un préstamo oneroso de bancos estadounidenses, y ahora al intercambio de pesos por los derechos de giro de los EEUU para pagar un vencimiento al FMI. El acceso prometido a los mercados de crédito internacionales para el estado nacional está lejos de concretarse.
El proceso económico
- El rescate del Tesoro de los EEUU le otorgó una sobrevida al gobierno de Milei, pero a costa de agravar choques y divisiones dentro de la propia clase capitalista. Las fracciones que venían reclamando una devaluación monetaria para evitar verse arrastrados a la quiebra y que impulsaron al bloque de Provincias Unidas como su representación política, sufrieron una dura derrota. Siguen apoyando al gobierno por su política rabiosamente antiobrera, pero reclaman a la vez medidas proteccionistas (devaluación monetaria, medidas arancelarias, etc.) ante el avance de las importaciones. El choque en desarrollo con el Grupo Techint es la expresión más fuerte de esta situación. En los 90´Techint encabezó el lobby devaluacionista que llevó al triunfo de la Alianza en 1999 y luego, argentinazo de por medio, se expresó en el cogobierno de Duhalde y Alfonsín en el 2002. Existe una tendencia lógica a poner un signo igual entre la experiencia actual de Milei y el menemismo de los 90´. La analogía tiene límites precisos que son fundamentales tener en cuenta para elaborar una caracterización concreta y trazar posibles escenarios. Sucede que en la segunda mitad de los 90´ una parte de la burguesía promovía la devaluación monetaria como un recurso eficaz para desvalorizar la fuerza de trabajo y enfrentar la competencia externa. En la actualidad la situación tiene otros aditamentos. El nivel que ha alcanzado el desarrollo tecnológico y la consecuente sobreproducción mundial, especialmente en algunas ramas de la producción como el acero, en la que China produce más que lo que consume la totalidad del mercado mundial, convierte al ´instrumento´ de la devaluación en ineficaz e insuficiente para defender la inserción industrial argentina en el plano local e internacional. Es una cuestión que supera las posibilidades de la burguesía nacional nativa. Burguesías con mucho mayor peso y desarrollo, que incluso han alcanzado la categoría de imperialistas, no han logrado tomar medidas efectivas para poder competir con las mercancías chinas. Esta situación, que en última instancia se resuelve mediante la guerra, plantea un nuevo escenario para la Argentina y los países de la región. La posibilidad de defender un grado de desarrollo autónomo se estrecha mucho más que en el pasado, así como la posibilidad de preservar un complejo industrial de cierta magnitud. La presión para que la burguesía local se recicle en importadora de mercancías terminadas es, por lo tanto, mayor que en la década del 90´ y puede terminar afectando a áreas que en el pasado lograron ser preservadas, como ser la industria automotriz y las autopartistas o la industria textil, amenazada de extinción. Ni que decir que para la clase obrera esta situación plantea un desafío de fondo, pues puede ser golpeada con mayor dureza nada menos que su pata industrial. La aprobación de la reforma laboral representará un golpe indudable a la clase obrera, pues lesiona su cohesión frente al capital, pero está lejos de ser un instrumento suficiente para que la burguesía nacional pueda revertir la competencia de las importaciones asiáticas o de otros mercados más competitivos. De acá podemos concluir que, aunque represente una derrota para los trabajadores, en tanto no ofrezca una salida para la clase capitalista, planteará nuevos combates y luchas en las que deberemos intervenir. La caracterización de una derrota histórica no tiene lugar, porque justamente no ofrece una salida histórica para los capitalistas en tanto clase.
- Visto en esta perspectiva, la orientación estratégica de Milei de atar a la Argentina al carro del imperialismo yanqui plantea un problema de fondo, pues representa aliarse a una fuerza histórica en retroceso. El salvataje ejecutado por Trump-Bessent por el momento no ha logrado revertir la presencia cada vez mayor de China en el comercio bilateral de nuestro país. Son muchos los que han advertido que el salvataje del Tesoro yanqui le permitió no solo ganar las elecciones a Milei sino también zafar de una devaluación más pronunciada. Con la orientación de un peso alto y un dólar ´barato´, se incrementaron las importaciones del gigante asiático a la Argentina. Dicho de otro modo, el dinero yanqui terminó financiando las importaciones chinas. Revertir esta tendencia, sin embargo, no será nada sencillo, primero por lo señalado más arriba en referencia a la capacidad de China de inundar con sus mercancías baratas el mercado mundial, y en segundo lugar porque buena parte de nuestras exportaciones de granos tienen por destino a China y no a EEUU, que es un competidor en ese rubro. No podemos pasar por alto que fue justamente el Tesoro yanqui quien impuso la vuelta de las retenciones al capital agrario local, ante la presión del agro de los EEUU (una reducción de las retenciones en Argentina permite vender más barato a China y desplazar la competencia del agro norteamericano que también presiona a Trump para poder acceder al mercado asiático.). Esto explica también que uno de los artículos del Acuerdo Comercial recientemente suscripto plantea “trabajar por la estabilidad del mercado de granos”, es decir no modificar las retenciones que pueden impactar en los precios. Ante el evidente crecimiento de la presencia China en el país, Milei ha salido a defenderse diciendo que una cosa es el plano comercial y otra muy distinta el alineamiento geopolítico. Es una forma de decir que seguirá comerciando con China pero que los resortes estratégicos, como ser las tierras raras y minerales como el litio y el cobre, las bases militares y la compra de insumos para las fuerzas armadas, el manejo de la hidrovía, las comunicaciones, etc. estarán en manos de los EEUU. Se trata de un equilibrio muy frágil que puede romperse ante los choques inevitables de las grandes potencias. Pero EEUU por el momento no puede pedir más que eso, dado que no puede ofrecerse como el comprador de las exportaciones argentinas. China también hace su juego, considerando que a través de su gran peso comercial, mediante el swap con el Banco Central y el aporte de financiamiento para ciertas obras de infraestructura evitará un alineamiento total de Argentina con EEUU. Un dato menor pero que pinta esta transición contradictoria es la participación de un banco chino en el préstamo realizado en enero al gobierno de Milei para pagar los vencimientos de deuda con los privados.
- Es ilustrativo del momento histórico presente que las grandes potencias que disputan los resortes principales de la economía local ofrezcan para el país una perspectiva similar. Es que tanto el imperialismo yanqui como el gigante asiático quieren subordinar al país y a toda América Latina a ser proveedoras de materias primas con un nulo o muy escaso valor agregado. En la misma línea se anota el acuerdo Unión Europea-Mercosur, que ya fue aprobado por la cámara de diputados. La disputa es por la apropiación de los minerales, de la energía y de las fuentes de materias primas para la elaboración de alimentos. Se trata de una realidad palpable que refuta a sectores del nacionalismo e incluso de la izquierda democratizante que ven en China a un campo progresivo que habilita una forma de integración al mercado mundial que facilitaría un desarrollo nacional superior al que ofrece los EEUU. Por otro lado, aparecen sectores del peronismo, como Guillermo Moreno, que cuestiona los acuerdos con China caracterizando que replican y profundizan la primarización de la economía, pero apoyan los acuerdos comerciales con EEUU, como si de fondo el imperialismo yanqui no buscase apropiarse de los mismos recursos naturales que China. El elogio del nacionalismo de Trump por varios sectores del peronismo simplemente omite que se trata de un nacionalismo imperialista, cuyo propósito estratégico es subordinar a las naciones periféricas. Si esto era así en el pasado más aun lo es en el momento histórico presente caracterizado por el crecimiento de los choques entre potencias, las guerras comerciales y las guerras locales de alcance internacional. En este cuadro los llamados “acuerdos de libre comercio” no son tales, pues se caracterizan por otorgar privilegios a determinados países mientras para el resto crecen los aranceles y medidas proteccionistas abiertas o encubiertas. Es lo que sucede con el Acuerdo Comercial y de Inversión con EEUU, que está plagado de medidas proteccionistas para bloquear la penetración de China en el país. Se llega al absurdo se invocar el respeto de los derechos laborales cuando el propio Milei en Argentina avanza en una reforma laboral de tinte esclavista. Por otro lado, el carácter colonial de ese acuerdo tiene una expresión extrema en el mantenimiento por parte de EEUU de los aranceles del 50% para el acero y el aluminio, los dos productos industriales de exportación más importantes por parte de Argentina.
- El gobierno de Milei se ha valido de estos choques entre las potencias para buscar su sobrevivencia. Sin romper con China y apelando incluso a mantener su asistencia financiera, se recostó decididamente en el imperialismo yanqui para enfrentar la bancarrota de la economía capitalista argentina. Sin embargo, esto no ha sido suficiente para superar las contradicciones de fondo que envuelven al proceso económico. Luego de más de dos años de gobierno libertario las reservas del Banco Central siguen siendo tan negativas como lo fueron bajo el gobierno del Frente de Todos. La falta de reservas coloca un gran signo de interrogación sobre la posibilidad del país de afrontar los vencimientos de deuda el año vigente y los subsiguientes. El experimento de Milei y Caputo naufraga si Argentina no retorna al mercado internacional de deuda a tasas abordables. La inflación, que tuvo una baja significativa en la primera parte del gobierno, se estabilizó en guarismos superiores al 2% mensual y lentamente ha vuelto a subir. El recurso para neutralizar ese crecimiento cada vez se muestra menos efectivo mientras, a la vez, agrava la recesión económica. Es que con la suba de la tasa de interés se recrea un carry trade precario, de corto plazo, mientras crece el costo financiero para el capital en momentos donde aumentan las presiones devaluatorias. La imposibilidad de profundizar la baja de la inflación ha llevado al gobierno a intervenir de hecho el INDEC, para evitar que se ponga en marcha una nueva fórmula de medición de la inflación que le otorga más peso a los servicios. Es que en vísperas de nuevos tarifazos en los servicios públicos (luz, gas, transporte) esto hubiese llevado al índice de inflación arriba del 3%. Junto con el impacto simbólico que esto tendría, también se verían afectadas las cuentas públicas pues las jubilaciones, que representan casi el 45% del gasto del estado nacional, están indexadas por el IPC del Indec, lo mismo que la AUH (luego de la caída del Capítulo XI del presupuesto). La inflación, por otro lado, no sólo afecta el poder de compra de los salarios, sino que agrava el atraso cambiario contra el que protesta una parte cada vez más importante de los grupos empresariales. Este cuadro tomado de conjunto es el que pone en alerta a muchos economistas y analistas. Es el caso de Domingo Cavallo, que reclama un levantamiento del cepo para las empresas, la baja de la tasa de interés y una devaluación monetaria. En el mismo sentido se han pronunciado otros, como Melconian, más vinculado al macrismo. Milei y Caputo, por el momento, siguen resistiendo esta presión y mantienen una política económica que requiere de salvatajes permanentes de EEUU. La posibilidad de que este esquema se mantenga en el tiempo dependerá como nunca del proceso internacional. Cualquier modificación, que puede ser desde una crisis financiera a una desestabilización política en EEUU, tendrá un impacto directo en Argentina y en la suerte del gobierno de Milei. Pero si el gobierno logra mantener su política económica será, con seguridad, a costa de profundizar la recesión que ya está instalada. Es cierto que esa recesión es un instrumento eficaz para debilitar la capacidad de resistencia y de lucha de los trabajadores, pero también es cierto que de mantenerse en el tiempo golpea también a grupos capitalistas de peso. Por el momento el gobierno no niega esa posibilidad; al contrario, la presenta como virtuosa diciendo que, si se reemplazan las mercancías caras de la industria local por importaciones más baratas, los consumidores tendrán un beneficio y la economía no se verá afectada porque el sobrante que surgiría entre el pago de las mercancías se aplicará a otras compras. Esta posición, defendida en los medios y en las redes por el presidente y sus principales ministros, carece de toda lógica, ya que omite que el reemplazo de mano de obra local por importaciones condena a una parte de los trabajadores a la desocupación y la ausencia de ingresos. Así, lejos de un sobrante que se aplicará a la compra de nuevas mercancías se traerá aparejada una profundización del proceso recesivo.
- Para los trabajadores y la izquierda la situación plantea una cuestión de programa de importancia estratégica. Pues al mismo tiempo que rechazamos las importaciones indiscriminadas que golpean a la clase obrera de nuestro país, no podemos hacer un frente único con las patronales nacionales o internacionales instaladas en el país en nombre de la “defensa de la industria y los puestos de trabajo”. Ni hay que decir que esta posición ata a los trabajadores de pies y manos a las patronales que aplican despidos, suspensiones, retiros voluntarios que son despidos encubiertos, jubilaciones adelantadas y rebajas salariales y en el plano político conduce a la conciliación de clases. La salida debe ser un programa que combine la defensa de los puestos de trabajo, de los derechos laborales y el salario, con un planteo de control obrero de las importaciones y de apertura de los libros de las empresas para verificar sus costos y su tasa de beneficio. En oposición a las patronales, que ponen el eje en la reducción del costo laboral o en reclamar reducciones impositivas y subsidios al estado, nosotros ponemos el eje en el “costo capitalista”, que surge de las altísimas tasas de interés que le permite al capital bancario apropiarse de parte de la plusvalía, del alto costo de la energía e incluso de la recesión que agrava los costos de producción porque al incrementar la capacidad ociosa de la industria bloquea la amortización del capital. Pero este programa inmediato, de protección obrera en términos independientes de las patronales, debe asociarse a la necesidad de una salida de fondo. Pues no pueden existir salidas gremiales o parciales a la crisis del capitalismo argentino — menos aún en el marco de una guerra comercial internacional. Los planteos de ruptura con el FMI, de cese del pago de la deuda usuraria, la nacionalización sin pago del sistema bancario, el comercio exterior y los recursos estratégicos, la socialización de los grandes medios de producción, y el control obrero general del proceso económico y político, son la única salida realista si lo que se quiere defender son los intereses de las mayorías obreras y populares. En definitiva, nuestras consignas transitorias están al servicio de una salida de poder de la clase obrera, poniendo en evidencia la actualidad de la lucha por el gobierno de trabajadores y la unidad socialista de América Latina.
El régimen político
- El triunfo logrado por Milei en las elecciones de medio término recostado en el imperialismo norteamericano planteó un problema para una parte importante de la clase capitalista que no encontró una expresión adecuada para expresar satisfactoriamente sus intereses. La derrota de Provincias Unidas llevó a los gobernadores que impulsaron a esa formación política a retraerse en sus provincias ante el temor de una derrota electoral en las elecciones de 2027 en sus respectivos distritos. Dependerá de la evolución de la crisis y de las fragmentaciones dentro de la clase capitalista si nuevamente aparece una lista de este tipo o no. Por el momento, ante la retracción de otras fracciones del capital, el gobierno de Milei queda como la fuerza política decisiva en el manejo del Estado. Emergió como un bonapartismo de derecha, con mayor presencia en el parlamento y mayor apoyo de los gobernadores. Se trata de una situación precaria, en tanto está atravesado por grandes contradicciones económicas y carece por el momento de una fuerza política consistente a nivel nacional. Comparado con otras expresiones de ultraderecha a nivel internacional, lo que caracteriza a la fuerza comandada por Milei es su minusvalía organizativa y su falta de movilización callejera. Los últimos actos callejeros organizados por Milei reunieron a un puñado de miles de personas. En ese sentido está por detrás del bolsonarismo, que está fuera del poder. Milei y la Libertad Avanza no solo no han logrado traducir su apoyo electoral en la puesta en pie de una fuerza política de masas. Además, en las últimas elecciones se verificó un cambio en la propia base electoral del mileísmo: fue perdiendo su base electoral más plebeya para hacerse fuerte en los sectores más acomodados que en el pasado votaban por las alianzas del PRO, la UCR y otras fuerzas centristas y de derecha. Esta falta de potencia militante y de una base electoral que está lejos de asegurar una amplia mayoría, ha limitado el alcance de avanzar en un régimen político más adecuado a los planteos propios de Milei y los libertarios. Un dato a tener en cuenta es que las posiciones a favor de un cambio constitucional que varios sectores libertarios venían pregonando quedaron, al menos por el momento, archivadas hasta nuevo aviso. Sea como fuere, es evidente que nuestro partido debe realizar una gran acción política en todos los planos contra todas las manifestaciones reaccionarias, fascistoides, represivas y oscurantistas del gobierno, señalando simultáneamente la complicidad de los opositores democráticos de la clase capitalista. Vale apuntar, sin embargo, que el desenvolvimiento de la situación salda un debate con quienes se apresuraron a caracterizar la existencia de un gobierno fascista en la Argentina, que tendría su expresión política-institucional en Milei. El fascismo representa un estadio de la lucha de clases en la que la clase capitalista, movilizando a sectores de la pequeña burguesía y elementos desclasados de los trabajadores, emprende una guerra civil contra la clase obrera. Nadie en su sano juicio puede caracterizar que Argentina enfrenta una situación de este tipo. Distinto es decir que el gobierno de Milei, en tanto fuerza de ultraderecha, realiza una propaganda reaccionaria sistemática y avanza en legislaciones represivas que son propias de la democracia burguesa. ¡La baja de la edad de punibilidad la votará parte del peronismo y por ahora hacen silencio de radio frente al DNU 941 que transforma la SIDE en una policía secreta que actúa integralmente de manera encubierta con capacidad de detener gente sin orden judicial! De este análisis no se puede deducir la imposibilidad de que avance, en un futuro, una formación fascista en la Argentina. Sucede que la bancarrota capitalista y las guerras son la fuente de las que se nutren las fuerzas reaccionarias y fascistas. Como ya señalamos, para nuestro partido, la tarea no es asistir pasivamente a esta situación, sino ser la expresión más consecuente de la lucha contra toda ofensiva represiva y reaccionaria.
- El peronismo, que ha sido un sostén fundamental del régimen de explotación en la Argentina, ha visto agravar su crisis en estos dos años de Milei. La complicidad más abierta de todo un sector con el gobierno y la impotencia de otros han quedado en evidencia para una amplia base popular que históricamente se referencia en el peronismo. La cárcel de Cristina Fernández de Kirchner no ha dado lugar a un movimiento de lucha por su liberación, sino que ha profundizado el aislamiento del kirchnerismo, ya no solo con el peronismo tradicional sino incluso con sectores claves de sus propias filas, como ser el gobernador de la provincia de Buenos Aires Axel Kicillof. La presidencia del PJ en manos de CFK ha quedado como un sello decorativo. El peso directo del capital presiona para un mayor fraccionamiento. Los gobernadores del norte y cercanos a la Cordillera de los Andes del peronismo han hecho rancho aparte en el Congreso para representar de un modo más directo los intereses del capital minero. Cristina Fernández de Kirchner evoluciona en esa posición, como lo dejó expresado en varias de sus cartas, donde se pronunció a favor de reformas laborales e incluso contra el llamado “estado presente”. Pero por su pasado y por el tipo de composición de su fuerza política, no es la más adecuada para el capital en la actual situación del país. El intervencionismo económico viene de un fracaso estrepitoso bajo el gobierno del Frente de Todos y es resistido por todas las clases sociales. Los capitalistas lo asimilan a la imposibilidad de importar, acceder a dólares y girar dividendos, y los trabajadores y sectores populares lo ven como el responsable de la inflación y la creciente desorganización económica. De aquí que aparece la presión incluso dentro del kirchnerismo de que el peronismo debe buscar su “Astori”, en alusión a Danilo Astori, quien cuando fue ministro de Economía del Frente Amplio desarrolló una política abiertamente capitalista y proimperialista. Kicillof busca de un modo confuso e improvisado ocupar ese lugar. Pretende convertirse en la expresión de los sectores de la burguesía que chocan parcialmente con Milei. Que esto prospere dependerá de una serie de factores, entre ellos si evoluciona o no la ruptura de la burguesía con Milei, si el propio Kicillof logra unificar al peronismo detrás de su candidatura y si ésta logra el apoyo popular para obligar a otras fracciones a darle su apoyo. En el medio aparecen ensayos que solo pueden prosperar si la crisis asume características más convulsivas. Nos referimos a acuerdos del peronismo en general y de Kicillof y el kirchnerismo con gobernadores como Pullaro y Llaryola, que expresan a sectores industriales y agrarios del centro del país. Por el momento esta variante está archivada. De hecho, los acuerdos entre los 24 gobernadores realizados a mediados del año pasado no se han replicado. En su lugar Milei ha logrado establecer negociaciones bilaterales apelando a concesiones menores en sus distritos.
- Tomado de conjunto, el triunfo electoral de Milei en las elecciones de medio término e incluso sus logros parlamentarios posteriores no han abierto un período de larga estabilidad política y económica. La ofensiva contra los trabajadores es un activo en favor del gobierno ante la clase capitalista, incluso un diferencial frente a la oposición burguesa, pero no abren un cuadro de estabilidad en tanto se acumulan contradicciones de fondo del proceso económico, se incrementa la dependencia al imperialismo yanqui y al gobierno de Trump justo cuando éste enfrenta grandes crisis al interior de los propios EEUU y, por último, porque la capacidad de una reacción popular sigue presente en la situación política, sobre todo si se combinan los factores antes señalados. El principal activo del gobierno es el apoyo del gobierno trumpista, pero justamente ese activo puede mutar en su contrario, si se agudizan los choques internacionales y si la crisis al interior de los EEUU se profundiza. Una muy probable derrota electoral de Trump en noviembre de este año podría acicatear la crisis interna si antes no lo hizo el aumento de la inflación o el impacto de la recesión sobre las distintas clases sociales populares, pero también de las poseedoras. La necesidad que tiene Milei de reforzarse como movimiento político lo obliga a llevar adelante una agitación de derecha que debe enfrentarse mediante la agitación y la movilización política de la izquierda revolucionaria. El planteo de luchar por poner fin al gobierno libertario tiene para nosotros un valor estratégico, que va más allá de la coyuntura inmediata. Bajo la dictadura militar la consigna central del PO era “abajo la dictadura”, esto incluso aunque la clase obrera no tenía la posibilidad inmediata de lograr esa tarea. La consigna de “fuera el gobierno liberfacho de Milei y Trump” tiene para el PO un valor de fondo, pues es el medio para subrayar la incompatibilidad de las reivindicaciones populares fundamentales con la existencia de un gobierno de este tipo. Como planteo estratégico delimita de las otras fuerzas políticas que se reclaman opositoras. No solo con la oposición patronal, que está atada al calendario institucional, sino también de la izquierda democratizante que no plantea terminar con este gobierno. Es que esa tarea sólo puede concretarse mediante la rebelión popular y más precisamente para nosotros mediante la huelga general, en la cual adquiere una centralidad la clase obrera. De este modo aparece que la tarea de terminar con el gobierno requiere una huelga general, y ésta una gran batalla dentro de la oposición e incluso dentro de la izquierda (FITU incluido). Tomando todos estos elementos planteamos como la tarea de la etapa “construir el Partido Obrero impulsando la huelga general para terminar con el gobierno liberfacho de Milei y Trump”.
La actualidad de la lucha antiimperialista
- Como venimos apuntando, el proceso internacional es un factor determinante del proceso económico, social y político argentino. La situación mundial se encuentra signada por el recrudecimiento de las tendencias a los choques entre potencias y a las guerras imperialistas, como lo revela el cuarto año de guerra interimperialista en Ucrania, los genocidios en Palestina y en Sudán, las tensiones militares en el Mar de la China Meridional y la agresión norteamericana contra Venezuela. Estos conflictos, entre muchos otros, son las “salidas” que encuentran las potencias imperialistas, e incluso también potencias regionales, ante la tendencia irrefrenable de la crisis capitalista. De conjunto, la declinación histórica del imperialismo norteamericano, sus choques con las potencias europeas y, sobre todo, la emergencia de la China capitalista como su principal rival, revelan una crisis mortal del sistema imperialista mundial consolidado con posterioridad a la Segunda Guerra.
- El cambio de régimen que el imperialismo forzó en Venezuela no sólo tuvo por objetivo usufructuar los recursos estratégicos del país caribeño. Por sobre todo, buscó quitarle a Rusia y a China uno de los principales socios políticos con los que contaban en América Latina. El asalto yanqui a Venezuela y el descarado apoyo político y financiero brindado por Trump a Milei, así como el reciente acuerdo comercial entre EEUU y Argentina, son dos caras de una misma moneda: la puesta en práctica del “Corolario Trump” de la doctrina Monroe. Con esta doctrina, el imperialismo pretende someter a su tutela a lo que considera su propio “patio trasero”, a la par que contiene y socava el enorme progreso que la China capitalista ha logrado en América Latina en las últimas dos décadas. Al ataque contra Venezuela se suma el recrudecimiento del bloqueo contra Cuba y las amenazas contra Colombia, México y Panamá, que cuestionan la soberanía de todos los estados latinoamericanos y plantea en los hechos su potencial transformación en protectorados yanquis. Todo esto termina por instalar las tendencias belicistas en nuestro continente, empalmando con la escalada guerrerista mundial.
- Mientras los gobiernos derechistas, con Milei a la cabeza, se alinearon abiertamente con Trump, la respuesta de los gobiernos centroizquierdistas y nacionalistas fue la de expresar su “preocupación ante la violación de la Carta de las ONU” y reclamar una “solución pacífica y negociada”. Se trata de una línea de contemporización con un imperialismo que abiertamente declara sus intenciones colonialistas y opresoras. Representa, por ende, una posición criminal, ya que desarma a los pueblos latinoamericanos y allana el camino para nuevos golpes e incursiones militares de parte del imperialismo. Todos los gobiernos se rehusaron a desenvolver la única herramienta eficaz para derrotar la ofensiva yanqui: la movilización de las masas. Incluso Petro, que inicialmente impulsó movilizaciones, terminó cediendo ante la presión yanqui, desmovilizó y se sentó a negociar con Trump en Washington en los términos del imperialismo. La expresión argentina del nacionalismo burgués, el peronismo, se ha dividido entre un apoyo explícito a la acción de Trump (Pichetto y Guillermo Moreno) y una “condena” timorata, que no pasó de un tuit. La CGT y La Cámpora no participaron de las movilizaciones a la embajada yanqui en Buenos Aires. Al igual que ocurre con el genocidio de Israel contra el pueblo palestino, volvió a ponerse en evidencia la profunda adaptación del peronismo —que, a diferencia del PO, sí supo asumir una adhesión al nacionalismo bolivariano— a la presión y la propaganda del imperialismo, el cual explotó políticamente el rotundo fracaso económico y la deriva autoritaria de la experiencia chavista.
- La defección del nacionalismo burgués en la lucha antiimperialista le ofrece a la izquierda revolucionaria una gran oportunidad. Debe ser materia de una lucha política implacable, de parte de nuestro partido, entre las filas de la vanguardia obrera y juvenil. Por otra parte, importa desmentir a aquellos nacionalistas e incluso izquierdistas que colocan a China como el faro de la lucha antiimperialista, mostrando el papel reaccionario y opresivo que juega el gigante asiático contra los propios países latinoamericanos, sea por la vía comercial o por la vía crediticia. De conjunto, vuelve a quedar de manifiesto la vigencia y actualidad de la tesis permanentista: la lucha por la emancipación de los países semicoloniales de la tutela imperialista ha quedado enteramente reservada a la clase obrera, que se debe erigir como sujeto autónomo y caudillo de las naciones oprimidas. De ahí la importancia de la formulación, por parte de nuestro partido, de la necesidad de un “paro continental”, dirigido a todas las centrales y organizaciones obreras de América Latina y nuestra propuesta dirigida al FIT-U de impulsar una conferencia latinoamericana de la izquierda y los trabajadores.
El movimiento de masas
- La ofensiva del gobierno de Milei para avanzar con la reforma laboral llega luego de dos años donde el gobierno logró una precaria estabilidad de la mano del imperialismo yanqui, pero también de haber impuesto un cuadro de relativo retroceso al conjunto de la clase obrera argentina. El gobierno de Milei pretende imponer la reforma laboral en la comprensión de haber reducido la capacidad de respuesta del movimiento obrero en la última etapa con la colaboración decisiva del peronismo y la burocracia sindical. Se vale también del triunfo en las elecciones de medio término y un nuevo escenario parlamentario para llevar adelante la reforma. Pretende imponer lo que la burguesía y el imperialismo no lograron bajo el gobierno de Macri, quedando anulado por la movilización popular el plan del “reformismo permanente” luego de también haber ganado las elecciones legislativas en 2017. Como en ese momento, la situación general estará determinada por la relación de fuerzas entre las clases y la acción de los trabajadores frente a la ofensiva. El gobierno de Milei, logró imponer un esquema económico que provocó cierres de fábrica y despidos masivos en todo el movimiento obrero. Los números oficiales muestran más de 20 mil empresas cerradas y más de un cuarto de millón menos de puestos de trabajo en blanco. El gobierno intentó avanzar en todos los planos contra los trabajadores para imponer esa ofensiva. La “Ley Bases” constituyó un avance del gobierno y dejó al descubierto los bloques colaboracionistas de la oposición patronal pero enfrentando sucesivas movilizaciones y crisis políticas. En la avanzada contra la educación, tuvo que enfrentar movilizaciones masivas de la Universidad y del colectivo de la discapacidad. La lucha de los trabajadores del Hospital Garrahan ha sido una de las derrotas más sonoras del gobierno. Luego de una incansable pelea y de haber recogido una enorme adhesión popular, los trabajadores lograron un aumento del 61% -más un bono de $450.000- abriéndose paso contra toda la campaña del gobierno, el ministro Lugones y los medios afines a Milei. La persecución abierta a los compañeros en esta etapa, pretende ser una revancha de ese triunfo de los trabajadores. Hay que tomar nota de cómo procedió el gobierno y la oposición patronal en esta etapa convulsiva. Ante el desenvolvimiento de grandes causas populares como el Garrahan, la discapacidad y la universidad, el Parlamento ganó centralidad política, tomando el reclamo popular bajo la forma de leyes, que sin excepción luego el gobierno vetó. Ante esto se concentró la atención en la reversión de los vetos, que se logró en algunos casos y en otros no (jubilaciones). El gobierno, sin embargo, redobló la apuesta y anunció que no implementaría las leyes invocando que carecían de las partidas necesarias para enfrentar los gastos. Por esta vía tortuosa, el movimiento de lucha se fue agotando sin poder nunca desatar una huelga general. La orientación de la oposición patronal fue justamente esta. Operó en el Congreso, con los rectores de las universidades y la burocracia sindical. Confiaba en que sometiendo al desgaste al gobierno le alcanzaría para ganarle las elecciones. Un operativo que se frustró porque no tuvieron en cuenta la intervención del imperialismo yanqui para respaldar a Milei. El exitoso chantaje de Trump para forzar el voto a Milei, presenta como contracara la fragilidad del régimen que caminó en la cornisa luego de la derrota electoral en la provincia de Buenos Aires.
- Cómo nunca antes la burocracia sindical se mantuvo al margen de cualquier tentativa de lucha frente a la ofensiva del gobierno. La parálisis de la CGT y las CTA frente al gobierno ha sido uno de los principales garantes de la gobernabilidad. Frente a la magnitud de los ataques, la CGT se limitó a tres paros generales en más de dos años y algunas movilizaciones. El primero, en enero del 2024, el segundo en mayo de 2024 y el tercero en abril de 2025 forzada por la movilización y la crisis suscitada por la lucha de los jubilados que logró una importante adhesión popular, sumando incluso hinchadas de fútbol que se sumaron a las convocatorias. La burocracia se adaptó al apoyo que la clase capitalista le brinda a Milei, aun con crisis y tensiones. La línea de negociaciones de la burocracia con el gobierno por un lado y con los gobernadores peronistas por el otro para intentar frenar la votación de la reforma laboral en el parlamento, completa una línea de desmovilización del movimiento obrero frente a la ofensiva derechista. Es una continuidad estratégica con la firma de paritarias a la baja y la política de dejar pasar despidos y cierres masivos, tanto en el Estado como en las empresas privadas. Trataron de negociar una “modernización laboral” en el Concejo de Mayo, pero fracasaron en esa línea, lo mismo que en la negociación con los gobernadores. Pullaro y Llaryora levantaron la reunión prevista con el triunvirato, preocupados en su propia negociación por el reparto de los impuestos coparticipables a las provincias. Sucede que la burocracia no tiene como exigencia los puntos fundamentales de la reforma que afectan a los trabajadores. Aunque pretenda morigerar las restricciones al derecho de huelga, por sobre todo negocia por su propia subsistencia: la no obligatoriedad a los empresarios para ser agentes de retención de la cuota sindical, la ultraactividad de los convenios y la rebaja del 6 al 5% en los aportes patronales a las obras sociales. También, pretende quitar el punto que permite la conformación de sindicatos por empresa, resistido también por un sector de la burguesía que prefiere mantener las negociaciones con la burocracia central y ve con preocupación la emergencia de sindicatos por empresa que puedan desprenderse de la contención de las actuales direcciones sindicales. Se abrió un debate con relación a si la burocracia no convoca paros porque no logra la adhesión masiva o si lo hace por su propia orientación de conciliación. Lo cierto es que una cosa tiene relación con la otra. Las traiciones sistemáticas a los intereses de la clase obrera, la desorganización gremial en los lugares de trabajo y la persecución al activismo terminan debilitando la capacidad de respuesta de los trabajadores e impactando en la adhesión a los paros cuando raramente se convocan. Existe una conciencia en la clase obrera y sectores populares de muy sana desconfianza en la burocracia sindical que ha dejado pasar miles de despidos y retiros más o menos voluntarios, la pulverización de los convenios colectivos pactando con las patronales a través de cerca de 40 mil procesos preventivos de crisis (muchos de los cuales luego culminaron en cierres), ha pactado salarios por debajo de la inflación, y no ha prestado resistencia al ahogo económico que le impuso el gobierno a las obras sociales sindicales. Ahora, frente a la reforma laboral, responsabiliza a los trabajadores, argumentando que “no hay condiciones” para un paro general. Contradictoriamente, se abre una posibilidad para la clase obrera argentina. En el marco de la mayor parálisis y entrega de la burocracia sindical al gobierno pro yanqui de Milei, ha quedado expuesta como un lastre más que nunca para el conjunto de los trabajadores. A su vez, el ataque en regla a la organización sindical que plantea la reforma laboral, sumado a la capitulación de la CGT, reforzará la tendencia a la disgregación de la burocracia. La agitación política que denuncia el papel entreguista de las direcciones burocráticas ligadas al peronismo es parte fundamental de la lucha contra el gobierno de Milei. Es necesario vincular la crisis de la burocracia con la del propio peronismo, pues después de todo lo que ha eclosionado es la estrategia de un sindicalismo estatizado que se mueve al compás del ministerio de trabajo y las conciliaciones obligatorias para negociar con las patronales sin luchar. El peso del peronismo en el país y el apoyo que recogió siempre de la burguesía se debió en buena medida a representar esa capacidad de contención de los trabajadores y bloquear su independencia de clase. Aún hoy hay sectores de las cámaras patronales que dudan en si no es mejor mantener este esquema que pasar a otro basado en sindicatos por empresa, pues temen que se terminen abriendo camino sectores combativos. La huelga general para derrotar al gobierno podrá desarrollarse, en la medida que los trabajadores impongan una rebelión que barra con la burocracia sindical y a su turno impongan una nueva dirección en los sindicatos. En las últimas semanas se ha producido un reagrupamiento sindical liderado por la UOM, Aceiteros y las CTAs. La función explícita de este bloque de un sector de la burocracia sindical ha sido la de presionar “por adentro” para que el triunvirato convocara a un paro general el día del tratamiento de la reforma laboral en el senado. En eso consistió el contenido de las movilizaciones lanzadas en Córdoba y Rosario -raquíticas- en los días previos al tratamiento de la reforma y sus propias declaraciones que señalan respaldar el accionar de la dirección de la CGT. Al mismo tiempo que este reagrupamiento expresa una crisis al interior de la burocracia, donde algunos sindicatos de este nuevo frente convocan el paro en sus sindicatos sin la convocatoria de la CGT, entraña una maniobra de rescate del conjunto de la burocracia sindical. Este sector actúa como un factor de descomprensión de las insatisfacciones que se expresan en el movimiento obrero, presentándose “a la izquierda” del triunvirato para jugar el papel de contener desplazamientos entre los trabajadores hacia posiciones combativas. La delimitación y la explicación política sobre el papel de este nuevo reagrupamiento, es una de las cuestiones fundamentales del clasismo en esta etapa. En especial cuando sectores de la izquierda acentúan su oportunismo frente al peronismo.
- La lucha contra la persecución y el intento de despidos de los trabajadores del Garrahan es una de las peleas centrales que enfrentan los trabajadores en esta etapa. El cuerpo de dirigentes y activistas que enfrentaron al gobierno y le asestaron una derrota está en la mira del gobierno. Para el Partido Obrero se trata de una lucha absolutamente central, no solo por el lugar de dirección que nuestros compañeros ocupan en el Hospital a la cabeza de la junta interna de Ate, sino como una referencia general de lucha contra el gobierno. La campaña que desarrollamos frente a este ataque es de alcance estratégico, ya que suscita la simpatía de miles de trabajadores con los compañeros que defienden el Hospital y la salud pública en la Argentina. La docencia se prepara para las luchas por el salario en todo el país con eje en Santa Cruz y Río Negro que ya tienen planes de lucha en marcha. El 21 y 22 de febrero Tribuna Docente realizará su plenario anual para reagrupar y orientar la nueva etapa en todo el país. Una batalla estratégica que afrontaremos en lo inmediato serán las elecciones de Suteba, donde apostamos a la defensa de las seccionales recuperadas y a la conquista de nuevas como parte de la lista Multicolor. Una buena elección de la Multicolor significaría un cambio en la situación política de la provincia de Buenos Aires y punto de apoyo fundamental para el progreso de todo el movimiento obrero combativo. Hay que anotar también en la agenda de la pelea antiburocrática de la docencia las elecciones de CTERA. Al mismo tiempo, se desarrollan luchas en el movimiento obrero que también debemos apoyar con nuestras fuerzas y seguir con mucho detenimiento su evolución. Se desarrollan luchas obreras en Tres Arroyos, Lustramax, Dr. Ahorro, en la línea 148, Sealed Air, Ilva, Acerías Berisso y Verónica y aún ocupan la planta los compañeros gráficos de Morvillo. Obviamente también es necesario seguir de cerca la lucha abierta en el neumático frente a la paritaria, los intentos de quebrar el convenio colectivo de trabajo y la lucha por torcer la política patronal de retiros voluntarios masivos.
- En contraposición a la política del nacionalismo y la burocracia sindical hemos puesto en pie el Plenario Nacional del Sindicalismo Combativo, el movimiento piquetero independiente y los jubilados en lucha. El Plenario del 16 de agosto en Sociales fue una victoria política del PO y elaboró un programa del clasismo para la etapa que reprodujimos en la última EDM. Su antecedente fue el plenario cordobés de similares características realizado en Córdoba en Luz y Fuerza al calor de las huelgas químicas y de la recuperación y luchas de UEPC Capital. En la última etapa ha jugado un papel crucial en el reagrupamiento de fuerzas de los sectores que se definen clasistas, antiburocráticos e independientes. Frente a la parálisis de la CGT, la mesa nacional del plenario promovió una convocatoria abierta en diciembre de 2025 frente a la posibilidad del tratamiento de la reforma laboral. Esta iniciativa logró reagrupar a todos los sectores sindicales, piqueteros, de jubilados, de la lucha ambiental, de derechos humanos, de la juventud y la izquierda en una columna independiente el 18 de diciembre que montó una tribuna en plaza de mayo donde se leyó el documento acordado entre todas las organizaciones. La movilización promovida por el plenario estaba prevista previamente a que la lanzara la CGT. Los medios de comunicación nacionales reflejaron la presencia de las organizaciones combativas y la izquierda, y el planteo del paro activo nacional y plan de lucha para derrotar al gobierno. Esto había tenido un antecedente muy importante el 12 de setiembre, en la primera movilización dispuesta por el plenario nacional de Social del 16 de agosto, que ganó la escena contra los vetos a la ley de Pediatría y de Financiamiento Universitario que fue encabezada por el Garrahan y AGD-UBA. La defensa de un campo de acción de frente único de las organizaciones antiburocráticas y combativas junto a las luchas en curso en este período se presenta como una necesidad objetiva para la izquierda y los revolucionarios frente a la ofensiva del gobierno y la política del nacionalismo y la burocracia de todos los pelajes, constituyendo un campo de agitación política independiente y una referencia para todos los trabajadores. Los reagrupamientos de Córdoba y Santa Cruz, liderados por los sindicatos recuperados de las provincias, muestran un salto en ese sentido y se inscriben en esa perspectiva. La tentativa de diferentes sectores de la izquierda, como el PTS y el MST de torpedear este campo de independencia política tiene raíces muy profundas. El reagrupamiento de fuerzas con una clara definición política frente al gobierno y al nacionalismo que representa el plenario pretende ser sustituido por este sector de la izquierda por una “coalición amplia” con sectores como el nuevo frente sindical (UOM, Aceiteros, CTA). Es lo que ha quedado expresado en los textos de la “coordinación de la zona norte” donde se hace la vista gorda sobre el papel del peronismo frente al gobierno de Milei y se reivindica el “paro de aceiteros”, omitiendo las luchas libradas por los sindicatos combativos o el movimiento piquetero, en una adaptación a la línea histórica del fallido Encuentro de Norte que entre otras cosas integró la lista Verde de ATE Inti e hizo sistemático seguidismo de Baradel. Allí se presenta la necesidad de intervenir frente al activismo y las luchas que se reagrupan en la zona norte, dando batalla por acercar a nuestras posiciones a la vanguardia que surge en la zona de mayor concentración obrera del país. El llamado unilateral por parte de la Apyt al “cabildo del Garrahan” -impulsado por el MST- para paralelizar las iniciativas del Plenario se inscriben en la misma línea de torpedear un reagrupamiento de fuerzas que delimite campos políticos con la burocracia y el nacionalismo. La participación del MST en la lista patronal contra la dirección del Sutna en Pirelli es de extrema gravedad en un cuadro de ataques patronales sin precedentes. Y su línea de puentes con la burocracia universitaria, de ATE y otras se acentúa día a día. Al mismo tiempo que el PTS y el MST promueven reagrupamientos centristas en oposición al Plenario, ambos partidos no pudieron evitar tener que concurrir a la autoconvocatoria de parque Lezama promovida por el plenario —que reunió a más de 1.000 activistas y resolvió marchar el 11 de Febrero a Plaza Congreso con una columna independiente— pero para diluir su actuación, al tiempo que ausentaron a todas sus figuras políticas. La otra cara del electoralismo del PTS es la política de “puentes” con la burocracia disidente. La lucha política por abrir paso a una intervención independiente de los trabajadores se desarrolla fuertemente al interior del propio plenario con cada una de las organizaciones que forman parte. Un plenario docente de 100 activistas en La Matanza resultó un verdadero laboratorio y un campo de clarificación y oportunidad para nuestro reclutamiento, puesto que allí triunfó nuestra moción de movilizar con el Plenario contra el ala más derechista (ir con Baradel) y contra el PTS (adherir a todas las convocatorias sin diferenciación ninguna). Izquierda Socialista tiene una orientación que concede a la burocracia sindical “haber luchado” contra el gobierno, exigiendo que “la CGT abandone la tregua”. Levantamos una orientación para impulsar a los trabajadores a intervenir en defensa propia, en asambleas, reuniones y plenarios de delegados para hacer progresar la intervención independiente de la clase obrera en el escenario político nacional.
El Frente de Izquierda
- El Frente de Izquierda no ha logrado superar los límites de la intervención común en los procesos electorales. Las divergencias sobre el papel que el FIT-U debe jugar en el desarrollo de la lucha de clases vuelve a colocarlo en una virtual parálisis en tanto frente único de acción política. La última votación del FIT-U en todo el país tuvo la virtud de defender un núcleo de votación de los trabajadores frente a los partidos patronales, pero retrocediendo en términos generales de las elecciones legislativas precedentes. Hay que tomar nota de que aunque el FIT-U hizo elecciones muy importantes en CABA y PBA, los partidos del FIT-U perdieron la personería en Córdoba, Salta y Tucumán, que son provincias de peso y con tradición de la izquierda. Al mismo tiempo, el FIT-U mantiene el lugar conquistado como referencia nacional, defendiendo el lugar de la izquierda en tanto actor indiscutido de la vida política nacional. Las tendencias a la adaptación política por diversas vías por parte de la izquierda, y las tensiones faccionales y de aparato han funcionado como un bloqueo para el desarrollo de acciones políticas comunes con el Frente de Izquierda. El rechazo por parte del PTS de realizar un acto del FIT-U contra la invasión yanqui a Venezuela, para “no achicar” la lucha anti imperialista y tenderle un puente al nacionalismo, muestra una orientación contrapuesta a la del Partido Obrero y paraliza la acción del FIT-U. En este caso, mientras la CTA y otros sectores movilizaron a fin de año por Venezuela para luego guardar el mayor de los silencios, la tarea del FIT-U era no paralizarse frente a la defección del nacionalismo local y levantar una tribuna antiimperialista, obrera y socialista. Es la misma orientación respecto de la lucha contra Milei en la Argentina. La orientación que prima en la izquierda es la conformación de una “coalición amplia” para enfrentar al gobierno. En el PTS es evidente la apuesta a que su coqueteo con el nacionalismo en general y con el kirchnerismo en particular le termine arrimando votos decepcionados del peronismo. La visita realizada a la casa de Cristina Fernández de Kirchner tuvo esa intención deliberada. De más está decir que el rechazo a una proscripción política dentro del campo de la política burguesa puede hacerse sin necesidad de brindarle apoyo político a ningún figurón patronal. Fue lo que hicimos desde el Partido Obrero ante la detención de Cristina y otros hechos similares. La ruptura de un acto común el 1° de mayo por parte del PTS marcó un salto político en una orientación de este tipo que luego se expresó en la negativa a acciones centrales de frente único en la campaña electoral. En el MST su orientación de integración al régimen es aún más explícita. La división del FITU en las elecciones de Salta dejó en evidencia cuál es el camino que pretende seguir el MST si avizora que tiene margen para un desarrollo autónomo. La campaña salteña del MST no solo incorporó sectores de la burocracia sindical, sino que su referente centró su discurso en defender una “nueva izquierda” que “sea amplia” en oposición al “sectarismo” del PO. En la actualidad la izquierda que integra el FIT-U no se plantea la orientación de terminar con el gobierno de Milei, pues no solo no lo proclaman abiertamente sino que tampoco se juegan a desarrollar a fondo las tendencias a la lucha y la posibilidad de la intervención independiente de la clase obrera. La lucha por la huelga general para expulsar un gobierno incompatible con cualquier reivindicación popular, es sustituida por acuerdos “amplios” para superar la “marginalidad” proponiendo abiertamente que el FIT-U sea el “articulador”.
- Queda en evidencia frente a las tareas de la etapa política que la construcción del Partido Obrero entraña un componente estratégico frente a las oscilaciones y adaptaciones de la izquierda argentina. Nos valemos del frente único de clase para desarrollar con mayor agudeza una corriente revolucionaria al interior de todos los sectores explotados de la argentina, que nos permita superar los límites que hoy se expresan en la izquierda.
Nuestras tareas
- La lucha contra la reforma laboral seguirá ocupando un lugar central en la actividad política de nuestro partido. Luego de la aprobación de la ley en el senado, resta aún su aprobación en diputados. A pesar de que no haya habido paro de la CGT, como resultado de la política colaboracionista de la burocracia, la movilización obrera del 11 ha servido para instalar con mayor fuerza entre los trabajadores el debate sobre la reforma. Nuestro partido, a través de la agitación, la propaganda y la organización, tiene como norte sublevar a los trabajadores contra esta ofensiva capitalista. Mostrándonos y actuando como la fuerza más resuelta y decidida en la lucha por derrotar la reforma esclavista, debemos conquistar nuevas relaciones políticas, particularmente en el ámbito sindical pero también en el movimiento de la juventud y en el movimiento barrial y cultural. En la medida de lo posible, debemos alentar y propiciar que las nuevas relaciones se organicen en sus lugares de trabajo, junto con nosotros, y se movilicen el día del tratamiento en diputados. Incluso aprobándose la reforma laboral en el Congreso la lucha contra la misma seguirá en pie, pues es evidente que el pasaje a su implementación dará lugar a numerosos choques y conflictos en los lugares de trabajo, donde será fundamental intervenir como Partido y CSC, impulsando la acción y la lucha de los trabajadores. También se valdrán de la reforma los gobernadores provinciales para avanzar aún más contra los trabajadores estatales, a pesar de que no se encuentren encuadrados en la nueva ley. Todo esto le planteará al partido la elaboración de agitaciones y materiales particulares, donde se explique y denuncie la ofensiva, para que sirvan a la organizar de la lucha. Lo mismo vale ante la crisis desatadas por el progreso de los cierres de empresas. Más de conjunto, es clave la defensa del reagrupamiento de los sindicatos combativos, el movimiento piquetero y los jubilados, que marca un contraste con la política colaboracionista de la burocracia. Hemos realizado varias mesas redondas con AGTSyP, Sipreba, Garrahan organizada por AGD, con Luz y Fuerza, laboralistas y AGD en Mar del Plata, con luchas como Dr. Ahorro en Paternal, que tenemos que seguir reproduciendo como factor de clarificación y reclutamiento.
- El 50 aniversario del golpe militar será el escenario de una intensa lucha política y una campaña central de nuestro partido durante todo el mes de marzo. En primerísimo lugar contra un gobierno que expresa abiertamente una política negacionista de los crímenes de la dictadura, que se ha erigido como el gobierno más represivo y reaccionario desde el retorno de la democracia, y que pretende otorgarle un renovado protagonismo a las Fuerzas Armadas en la vida política nacional, como lo revela la designación de Carlos Presti, un militar en funciones e hijo de un militar represor de la dictadura, al frente del ministerio de Defensa. Como es evidente, la reconciliación con las FFAA no tiene por fundamento alguna hipótesis de conflicto con otros países, sino que apunta a colocarlas al servicio de la represión interna. Las organizaciones de DDHH vinculadas al kirchnerismo se apoyarán en el carácter abierta y explícitamente reaccionario de este gobierno para presionar a los sectores ubicados políticamente a la izquierda del peronismo, que nos hemos reagrupado históricamente en el EMVyJ. Pretenderán que aceptemos disolvernos políticamente. Al respecto, será necesario remarcar que la política de reconciliación y de impunidad para los militares, con sus diferencias y matices, ha sido común a todos los gobiernos capitalistas desde el 83” a esta parte. Mientras Alfonsín impulsó las leyes de obediencia debida y el punto final y Menem decretó los indultos, los Kirchner designaron al represor César Milani al frente de Ejército y los juicios avanzaron a cuenta gotas y solo gracias al influjo de la rebelión de 2001 y la presión de las organizaciones de DDHH. La cooptación de las Madres de Plaza de Mayo por el kirchnerismo y el impulso de negociados a través del programa Sueños Compartidos, significó un espaldarazo sin precedentes a la agitación reaccionaria —bajo la fórmula del “curro de los derechos humanos”— que toda la derecha desarrolló desde fines del gobierno de Cristina hasta la actualidad. A su vez, será fundamental denunciar la hipocresía del peronismo y el kirchnerismo de pretender explotar el carácter represivo del gobierno de Milei, mientras sostienen una política persecutoria de los luchadores populares en las distintas provincias donde gobiernan y distintos alas del peronismo apoyan numerosas de las leyes represivas del gobierno, como lo es la baja de la edad de punibilidad. En esta lucha política volverá a quedar en evidencia la inconsistencia de una parte de la izquierda, que como ya sucedió en 2025 tenderá a sucumbir frente a las presiones del kirchnerismo. Para el desarrollo de esta lucha política y de un balance del proceso de los 70, saldrá en versión impresa la revista EDM.
- La movilización del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, ocupará un lugar importante, como lo demostraron las movilizaciones de 2024 y 2025. El gobierno libertario asumió con una impronta claramente enemiga de la lucha del movimiento de mujeres y sus reivindicaciones. El discurso misógino, homofóbico y racista del gobierno ha tenido su correlato en el incremento de los femicidios y de los “crímenes de odio”. A su vez, como parte de su política negacionista de la violencia de género, el gobierno ha recortado los ya limitados programas de asistencia a las víctimas. Uno de los ejes fundamentales de la movilización del 8 deberá ser el rechazo a la reforma laboral, que golpeará con mayor fuerza a las mujeres trabajadoras, que ya sufren en la actualidad una sobrerrepresentación en los trabajos informales y salarios inferiores a los ya devaluados salarios de los hombres, entre otros padecimientos. Como todos los 8 de marzo, se presentará una batalla política de fondo con las organizaciones de mujeres ligadas al kirchnerismo, que pretenderán absolver a los gobiernos provinciales ajustadores y a las burocracias sindicales, y enfocar la atención en el reclamo de la liberación de Cristina o el apoyo a Kicillof. La construcción de una gran columna el 8 de marzo es una tarea del conjunto del partido, con el objetivo de asestarle al gobierno un golpe desde el campo de la independencia política y de clase.
- No es casual que el PO haya sido el blanco predilecto del gobierno libertario. La persecución judicial a nuestros compañeros, y las derivaciones de esa persecución, intentan quebrar a la organización que enfrentó al gobierno de Milei desde el primer día y que en la etapa precedente desarrolló una enorme batalla, siendo protagonistas de los principales sucesos de la lucha de clases en la Argentina. El ataque al Polo Obrero apunta a quebrar a la organización piquetera que no abandonó la calle bajo ningún gobierno y que es una herramienta de lucha de miles de trabajadores en los barrios más empobrecidos de todo el país. Del mismo modo, el juicio contra Vanina Biasi, busca acallar a todos los que han elevado la voz para denunciar el genocidio sionista contra el pueblo palestino. En los próximos meses enfrentaremos nuevas etapas de estas persecuciones y serán parte central de la lucha política y callejera de nuestro partido. A los juicios contra nuestros compañeros del Polo y contra Vanina no los abordaremos “a la defensiva”. Por el contrario, los utilizaremos como una tribuna de agitación y de denuncia. Es decir, los transformaremos en juicios contra la propia Justicia, que muy lejos de ser “independiente” actúa por cuenta y orden de los lobbies políticos, estatales y empresariales, y, más de conjunto, contra todo el Estado capitalista, sus partidos y sus lacayos. Llegado el momento, los juicios se transformarán en la campaña central del Partido. Deberemos desarrollar una intensa agitación de denuncia y esclarecimiento político en los lugares de trabajo, en los barrios, lugares de estudio y en las redes sociales. La campaña requerirá también la conquista de pronunciamientos nacionales e internacionales, y una plétora de iniciativas de todo tipo: festivales, diarios del juicio, etc. En la campaña por la defensa de nuestros compañeros se jugará, en gran medida, un capítulo clave del futuro de nuestro partido.
Todo el proceso precongresal deberá ser un factor de deliberación política de nuestras tesis, caracterizaciones y tareas, no solo entre los militantes de nuestra propia organización, sino también entre la militancia del PO con el conjunto de la vanguardia obrera y juvenil. Para eso, hacemos públicos nuestros documentos e iniciaremos un ciclo de charlas públicas en todas las regionales del país. Nuestro congreso, siendo un laboratorio de discusión teórica, política y organizativa de los trabajadores, debe transformarse en un factor de atracción y reclutamiento de su vanguardia combativa. A su vez, el precongreso deberá servir para abordar todos los problemas relativos a la estructuración, la organización, las finanzas y la comunicación partidaria, el rol y desarrollo de la Prensa Obrera y nuestro trabajo en las redes sociales. La displicencia en cualquiera de estos terrenos es, en definitiva, una forma de adaptación más o menos solapada al régimen imperan




